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Multiplicación de los Panes en dos actos

¿Crees en los milagros? ¿O piensas que sólo se pudieron dar en el tiempo de Jesús?

Reflexionemos juntos en esta historia de la multiplicación de los panes, en dos actos.

Primer acto: año 32 de nuestra era, a orillas del mar de Galilea

Una muchedumbre seguía a Jesús y al caer la tarde los discípulos le dicen a Jesús: "Maestro, ya es tarde, ¿por qué no despides a la gente para que vaya a buscar que comer? Deben estar hambrientos." Pero Jesús, como de costumbre, sorprende a sus discípulos: "Denles ustedes de comer".

Podemos imaginarnos la cara de los discípulos y lo que pasó por su mente: "Imposible comprar comida para todos (eran más de cinco mil), sería mejor despedirlos y mandarlos a que cada uno buscara qué comer".

Pero Jesús les dice: "¿Cuánta comida traen ustedes?" Ellos le contestan: "Cinco panes y dos peces..." cantidad claramente insuficiente para poder dar al menos unas migajas a toda la muchedumbre.

Jesús les pide a todos que se sienten, y después de dar gracias a Dios, empezó a partir y repartir... ¡Todos comieron hasta saciarse! Y sobraron doce canastos... ¿quién iba a pensar?. Definitivamente un milagro.



Segundo acto: año 2006, en cualquier lugar del mundo

Hay muchos hombres y niños que sufren: hambrientos, enfermos, abandonados... tirados en la calle, sin esperanza. ¿De dónde sacar pan, medicinas, tiempo para todos ellos?

"Denles ustedes de comer". Se repiten las palabras de Jesús. Pero, son mis pocos ahorros, mi pobre despensa, mi tiempo, mi persona llena de debilidades y limitaciones, para 'alimentar' a esa muchedumbre. "Denles ustedes de comer".

Jesús te dice: "Dales tú de comer, ¿qué es lo que tienes? ¿Con cuántos cuentas? Eso poco que tienes yo te lo di, y no para tí solo... sino para que, agradeciéndome, lo pongas a disposición de esa multitud... ¿No alcanzará? ¿No remediará nada? ¿Acaso no confías en mí? No alimenté yo a cinco mil personas con sólo cinco panes y dos peces? Tú dámelos. Dame tu persona, tu tiempo, tus capacidades, comparte lo que tienes. Yo me encargo de hacer el milagro."

Sí, todavía pueden darse los milagros. Es más, se están dando a nuestro alrededor. Hay muchos que al compartir su pan, su tiempo, su persona en una obra buena, en un apostolado, en un servicio a los más necesitados, están colaborando a que muchos milagros se realicen hoy. Verdaderamente Dios "multiplica" energías, bienes, tiempo, personas. Hay muchos que podemos dar testimonio de ello.

Dijo Jesús que el Reino de Dios al principio tiene la apariencia modesta de un pequeño grano de mostaza, pero que esta semilla es capaz de germinar y termi­nar en un frondoso árbol, bajo cuya sombra muchos puedan descansar.

Con sus milagros Jesús dio testimonio de que el reinado de Dios había comenzado.

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