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Archivo de Editoriales

A continuación se muestran los títulos y descripciones de los editoriales anteriores, ordenados por fecha. Puede ampliar un editorial que sea de su interés clickeando en su título.

  • Servir para... servir a... (20/4/2008)
    En un mundo tan “materialista”, que sólo mira lo que “produce”, se da valor a lo que se hace o se tiene y nos olvidamos de que lo que verdaderamente importa es lo que “somos”. Se mira a las personas pensando en para qué sirven, qué es lo que hacen, cuánto producen. Y en un mundo donde parece resaltarse siempre la condición de las personas a partir de lo que “son capaces de hacer”, de “cuánto es lo que dan”, de “lo que tienen”, y muchas veces de los resultados que se logran, me parece que no debemos olvidarnos que lo que verdaderamente importa es lo que somos, es la dignidad que tenemos como personas, y que entonces no es cuestión de ver para que servimos, sino “a quien servimos”. Hasta que no comprendamos como sociedad que cada una de las personas tenemos un valor único, irrepetible, por sí misma, no avanzaremos como tal, nos quedaremos siempre con la sensación de vivir en medio de mucha oscuridad. |Leer|


  • ¿Es posible hoy vivir el valor del “respeto”? (13/4/2008)
    Creo que el “respeto” es uno de los valores que hemos perdido, que estamos dejando muy de lado. No nos respetamos cuando no le damos el lugar al otro, cuando no soy consciente de hasta donde llegan mis posibilidades y donde comienzan las de los demás. No nos respetamos cuando no hay tolerancia, cuando creo que los demás están equivocados, simplemente porque piensan distinto o no están de acuerdo con lo que propongo yo. No nos respetamos cuando no reconocemos la autoridad que tiene el otro, y cuando no entiendo la autoridad como un servicio, y no como un imponer lo que me parece. El respeto me debe lleva a reconocer el lugar que cada uno tiene, a la igualdad como hijos de Dios, a la misma dignidad y a la búsqueda transparente del bien de todos, aportando desde donde me toca. |Leer|


  • Desde donde construir (6/4/2008)
    Estamos viviendo últimamente situaciones muy preocupantes como país, quizás no muy diferentes a las que ya hemos vivido muchas otras veces, con enfrentamientos, posiciones muchas veces cerradas, pretendiendo justificar de cualquier manera lo que cada uno piensa. El camino más seguro es el del diálogo, el del respeto, virtud que creo que ya hemos perdido bastante y hace mucho tiempo. Nunca el camino del enfrentamiento es el mejor. Nunca el de la fuerza por la fuerza misma y para demostrar quién tiene más “razón” o “poder”. No es desde un lugar de enfrentamiento desde donde construiremos algo serio y firme. Es desde el respeto, la solidaridad, el que cada uno aporte desde su lugar lo que debe como podremos ir creciendo como país. El crecimiento tiene mucho que ver con el desarrollo, con lo económico, pero también con la manera en que nos tratamos entre nosotros, si hay diálogo, acercamiento, buscar juntos desde la verdad, qué es lo mejor para todos. Y en esto no es solo cuestión de mirar hacia los demás, sea arriba, abajo o al costado. No, debo mirar cerca de mí, a los que me rodean y con los que comparto la mayor parte de mis horas, y allí pensar como estoy aportando para esa construcción, si soy capaz de respetar, de dialogar, de buscar con sinceridad los mejores caminos. Si no lo hacemos así, seguirán siendo sólo intentos de construir algo mejor, pero seguiremos atados a situaciones que no nos dejarán avanzar. |Leer|


  • La “aventura” de la Fe (30/3/2008)
    Estamos en el Tiempo de la Pascua, donde todo gira en torno a la Fe en le Resurrección de Jesús, y me preguntaba en cuanto a qué significa para el hombre la Fe, más en estos tiempos en que se busca que todo sea demostrado, podríamos decir de una manera “científica”. Pero en lo que se refiere a la Fe, no es cuestión demostrable en el sentido de las ciencias, ya que la Fe exige un “creer sin ver” como el mismo Jesús le dirá a Tomás, uno de sus apóstoles que no creyó en su Resurrección sino hasta que el mismo Jesús se le apareció; pero ya dejaba de ser una cuestión de Fe al verlo. Es más, El Señor hablará de “felices” al referirse a los que creen sin ver. Pretender demostrar la Fe es como querer demostrar científicamente el “amor” que tengo a otra persona, o los sentimientos de amistad que muchas veces no sabemos como surgen, ni en que se sustentan, sólo que están y los disfrutamos y estamos convencidos de lo que experimentamos, sin ni siquiera poder dar muchas explicaciones. Sabemos que la Fe es indispensable para nuestra vida, muchas de nuestras situaciones, relaciones con los demás, están basadas en Fe, y que debemos muchas veces dejar de lado nuestra “mirada científica” y aceptar esa “aventura” que se da a partir del “creer aunque no todo se vea tan claramente”. |Leer|


  • “Este es el día... (23/3/2008)
    ...en que actuó el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo”, con estas palabras de la sabiduría bíblica y que la Liturgia de la Iglesia ha hecho propias, celebramos la Pascua, la Resurrección de Jesús, el “paso” de la vida a la muerte, como anticipo de nuestro propio paso a la gloria. Y es un día, sólo un día, como tantos que vivimos y que muchas veces pasan casi desapercibidos por la “rutina de la vida”. Sin embargo “este es el día”, como la del Sábado Santo ha “sido la noche” en la que las tinieblas y luz entablaron una lucha en la que finalmente todo quedó resplandeciente. La Resurrección de Jesús no es un “puro sentimentalismo” ni una “reconfortante devoción” ni un simple consuelo para nuestros momentos difíciles, sino que es ante todo “un hecho”, una realidad, y ante los hechos debemos aceptarlos, reflexionarlos y dejar que nos enseñen. Si estamos convencidos de esto por nuestra Fe, es entonces que debemos trasmitir y compartir semejante alegría. La Pascua, para el cristiano, debe ser alegría, esperanza, algo que lo reconforte. No podemos seguir igual, si estamos plenamente seguros que ha habido “este día” que lo transforma todo. Este es el mensaje que debemos trasmitir con nuestra vida, es el mensaje que el mundo espera: “tenemos esperanza y alegría porque Cristo Resucitó”. |Leer|


  • Cruz que salva (16/3/2008)
    Una vez más estamos celebrando la Semana Santa. Es la semana en la que meditando los momentos de la pasión del Señor, nos encontramos con nuestra realidad de hombres y mujeres que permanentemente vivimos en contradicción. Es la semana para que podamos continuar reflexionando sobre el seguimiento de Cristo, que se hace muchas veces a través de la Cruz, y que como tal, no es simple, no es liviana, no es agradable, y además no la elegimos. Pienso si muchas veces nos dieran la posibilidad de “elegir” la Cruz, ¿cuál elegiríamos? Lo más probable es que no elegiríamos una que de verdad pudiéramos llevar y nos salvara. Por eso, es mejor aceptar la que nos da Dios y que además de venir con la fuerza para poder cargarla, viene con la “garantía” de la salvación. Reflexionemos en esta Semana sobre este gran Amor de Dios que se entrega por nosotros, que nos indica el camino para seguirlo, que muchas veces pasará por la Cruz, pero que como sabemos, no todo termina en el Viernes Santo, sino que después de unas horas de silencio de sepulcro, vendrá la Resurrección, donde la seremos colmados de Gloria, y al terminar esta semana y estemos celebrando la Resurrección de Jesús, estaremos también siendo fortalecidos en nuestra esperanza, sabiendo que no todo termina en aquello que tanto nos cuesta y muchas veces no nos deja ver más allá. |Leer|


  • Comenzaron las clases... (9/3/2008)
    Marzo, en nuestro país, es el mes que marca el regreso de muchos niños y jóvenes a las clases, a las aulas para comenzar otro año lectivo donde recibirán educación, conocimientos y formación. Muchos no pueden llegar a comenzar las clases porque por diferentes motivos, sean familiares, económicos, de falta de estimulo, etc., no están en condiciones de hacerlo... ¿y quién se hace responsable? También me viene a la reflexión el papel que la Familia tiene en esto de “educar”, siendo la primera responsable en la educación y formación de los hijos, y las demás instituciones, comenzando por la escuela, son colaboradoras de la Familia, de los Padres, en la educación de sus hijos. Si todo este panorama no podemos cambiarlo, brindando a los niños y jóvenes una educación plena desde lo familiar y luego en la escuela, sin duda el futuro será muy pobre, ya que no es a un niño a quien no se educa o se educa mal, sino los hombres y mujeres que en el futuro serán protagonistas de nuestras sociedad. Por eso también pienso que estamos a tiempo todos, desde nuestro lugar, de poder hacer nuestro aporte y mejorar la educación de hoy, que es la realidad social del mañana. |Leer|


  • Las Buenas Noticias (2/3/2008)
    Parece que los valores que alguna vez nos inculcaban desde nuestra familia, la preocupación a fondo por una educación seria, la honradez y el honor como algo “sagrado” de la persona, hoy pasaron a estar totalmente en “desuso”, hasta sorprendente si se ve algo de eso. Pero no todo es lo que pasa por los medios, por los comentarios que hacemos cuando nos encontramos con algunos amigos y como no sabemos “mirar en profundidad” el único tema de conversación es “lo mal que anda todo”. Hay infinidad de buenas noticias, que no son justamente “noticias” porque están siempre ahí, porque parecen tan comunes que ya ni nos interesa que nos cuenten esas cosas. Se multiplican los gestos de solidaridad entre vecinos, compañeros de trabajo que han quedado sin nada que hacer porque cerró la fábrica, pero que no se han resignado a esa situación y siguen adelante tratando de ver qué salida se puede encontrar. “Hay buenas noticias”, sólo hace falta que nos interese de verdad conocerlas y que aprendamos a mirar, y tal vez podamos darnos cuenta que el “mundo” sí puede tener una salida, y que depende de nosotros. |Leer|


  • Puerta abierta a la confianza (24/2/2008)
    Una de las virtudes que estamos perdiendo es la de la “confianza”. Permanentemente miramos a nuestro alrededor con “desconfianza”. Y quizás haya motivos para ello, por muchas situaciones que nos han tocado vivir, y que nos llevan a un punto donde no sabemos si estamos actuando de una manera “preventiva” o directamente es desconfiar de todo y de todos. Nos vamos acostumbrando hasta a “desconfiar de Dios”. Decimos y creemos que Dios es el Padre Providente que se preocupa por sus hijos, que no nos deja faltar nada de lo que necesitamos, pero no siempre vivimos con esta confianza. Debemos volver la mirada al Señor y a su providencia que nos cuida, claro que lo hace a través de las personas, incluso nosotros somos parte de esa acción providencial de Dios sobre los demás, y eso nos debe llenar nuevamente de confianza, debemos abrir nuestro corazón a ese Dios que también es capaz de confiar en nosotros, y de esta manera viviremos seguro con menos angustias, con más alegría y siendo capaces de “disfrutar” todo lo que hacemos. |Leer|


  • El mundo en “descomposición” (17/2/2008)
    Creo que nos damos cuenta que muchas realidades que vivimos nos muestran que el “mundo” se va echando a perder, y que la responsabilidad es de la humanidad, que en definitiva somos quienes “hacemos ese mundo”. Han aparecido “vicios” que destruyen lo más sagrado que es la persona, comenzando ya no sólo por la juventud, sino por los niños directamente, como es la droga, el alcohol, el desenfreno en todo sentido, ayudando a que en lugar de que los niños y jóvenes puedan luchar con sus límites y miserias, se los estimula haciéndoles creer que todo vale, que todo está bien. Hoy el respeto ya no es un “valor” a defender y ejercitar, ni lo es la honradez, ni el honor, que antes tanto nos llenaba el corazón. Todo lo que va en contra de esto, hasta es muchas veces justificado y aplaudido. Algo que es un fundamento en las relaciones humanas, la confianza, ya casi no existe. Es nuestra misión hacer correr por “las venas de este mundo” una corriente fuerte de espiritualidad como garantía de que no llegará a descomponerse totalmente. |Leer|


  • La vida es lucha (10/2/2008)
    Jesús vence las tentaciones sobre el poder, el placer, la ambición, que el demonio le propone, utilizando la misma “Palabra de Dios”, y dándole al alimento, a la riqueza y al poder que el tentador le propone, su verdadero valor: todo eso es importante y hasta quizás necesario en muchos casos, pero no como algo “absoluto”, sino como aquello que tendrá su verdadero sentido, si se lo subordina a lo más importante y único fundamental: Dios. Jesús lucha contra la tentación y vence, mostrándonos el camino que debemos seguir: el de la Oración y el de la Penitencia, entendiendo esta última como la mortificación, el esfuerzo, el saber ofrecer privaciones, por un espíritu de disciplina de la propia vida. Muchas veces el mensaje de Jesús molesta a nuestra “modernidad”, ya que nos habla de lucha, de espera, de ofrecer, de sacrificio, y en un tiempo del mundo donde nos quieren hacer creer que el verdadero camino es el de la “comodidad”, el consumir, el “pasarla bien”, choca con el de la lucha y el vencer la tentaciones que se nos propone en la Cuaresma como preparación a vivir la gran alegría de la Resurrección, que no es otra que nuestra plena felicidad. |Leer|


  • Jesús habló claro (3/2/2008)
    El Evangelio de San Mateo nos trae a un Jesús que en el comienzo de su vida publica propone lo que conocemos como las “bienaventuranzas” como camino para quien quiera seguirlo, y es un camino que propone a todos los que lo siguen, no sólo a sus apóstoles o a sus seguidores más cercanos. Delante de la multitud, proclamará esas “normas de vida” para quien esté dispuesto a seguirlo y quiera ser “verdaderamente su discípulo”. Los ideales humanos de poderío, abundancia, riqueza, fortaleza, placer, son “tirados por tierra” por Jesús. Ese no es el camino por el que el cristiano encontrará la felicidad plena. Sin dudas que el espíritu de las bienaventuranzas es hoy muy difícil de comprender, hasta de aceptar, quizás porque como humanidad tenemos una mirada muy distinta de la que Dios tiene. No hay dudas de que Dios piensa distinto de lo que lo hacemos los hombres. Que su mirada es muy diferente de la nuestra. Que sus criterios son muchas veces muy distintos. |Leer|


  • Qué idea tengo de Dios (27/1/2008)
    ¿Por qué Dios no arregla el mundo de una vez por todas? Son muchas las ocasiones en las que me encuentro con personas que dicen creer en Dios, pero que no comprenden algunas cosas. Por ejemplo, si Dios sabía lo que iba a suceder en el mundo, ¿por que lo permitió? ¿Por qué lo creó igual? Si Dios es alguien que sólo debe intervenir en el mundo y en mi vida cuando yo quiera y lo necesite, entonces Dios se parecerá más a un “mago” que me soluciona lo que yo no puedo o no quiero intentar solucionar. Si Dios es alguien con quien puedo “negociar”, diciendo: “hago esto” pero a cambio “de que me des tal cosa”, entonces Dios será simplemente un comerciante con quien llevo adelante una transacción, un “negociador”. Si Dios es alguien que llamo sólo cuando “lo necesito”, cuando debo “tapar un pozo”, cuando no doy más, entonces también tengo una idea equivocada de Él. Si nuestra idea de Dios es equivocada, nos pasaremos la vida “echándole la culpa” de lo que no somos capaces de realizar nosotros, algo que sin duda es siempre más cómodo. |Leer|


  • El descanso de Dios (20/1/2008)
    En estos tiempos en que tratamos de tomarnos un tiempo de descanso, me viene a la reflexión sobre lo que la Biblia nos dice al comienzo, cuando Dios crea el mundo en seis días y al séptimo descansó. Y pensaba en lo que significa para Dios el descanso, y llego a la conclusión que es para Él un concepto muy distinto al que tenemos nosotros sobre el descanso. Para cualquiera de nosotros, el pensar en un séptimo día de descanso, es pensar en “no hacer nada”, en dejar lo que hemos hecho los días anteriores y olvidarnos de todo eso. Pero para el Creador, el séptimo día en el que descansó, no fue para hacer otra cosa que “contemplar” la Obra que había realizado, para “disfrutarla”, para mirarla y “amarla”, y no para olvidarse de todo lo que había hecho ni para pensar en todo el trabajo que le había llevado, sino para “mirar todo eso que había realizado”, y ver que “era bueno”. Que también nuestro descanso del año sea el que nos permita contemplar, disfrutar, en definitiva amar más intensamente lo que tenemos y hemos logrado. |Leer|


  • Siempre el camino más cómodo (13/1/2008)
    Una de las actitudes que cada vez con más frecuencia percibo a mi alrededor, es esa que nos lleva a seguir siempre el camino “más cómodo” ante determinadas situaciones que nos afligen o que nos damos cuenta que están mal, y en lugar de luchar para tratar de cambiarlas, muchas veces terminamos haciendo lo contrario, que en definitiva nos lleva a dejar que la situación siga igual. Estamos llenos de “diagnosticadores” que nos dicen lo que está mal, lo que no sirve, lo que habría que cambiar, pero cuántos de ellos se comprometen en serio en tratar de lograr ese cambio, y lo que más llama la atención es que muchas veces quienes llevan adelante el diagnóstico son quienes deberían tener la misión de lograr que eso cambie, pero muchas veces se contentan con “poner un parche”, o directamente bajar los brazos que quedarse con el “no se puede hacer nada”. No es algo tan difícil hacer el diagnostico de lo que pasa en el mundo o incluso de lo que nos pasa a cada uno de nosotros, el tema es acertar en cuál es el camino para lograr una mejoría, en términos médicos diríamos, en acertar la medicación y el tratamiento, y sin dudas que siempre lo mejor será luchar, esforzarse, y no resignarnos a un “no se puede hacer nada”, que en definitiva, no es más que una señal de “comodidad”. |Leer|


  • El regalo que Jesús espera (6/1/2008)
    Llegando al final del Tiempo de Navidad, nos encontramos con la Fiesta de la Epifanía, o como la conocemos popularmente, la Fiesta de los Reyes Magos. En lo que se refiere a la fiesta popular de los Reyes, como la conocemos, se acostumbra a hacer regalos a los niños, en recuerdo a los regalos que los Magos hicieron al niño Jesús Recién nacido. Es tradicional que en el “día de reyes” nos preocupemos por darle regalos a los niños, y ellos lo esperan, y más allá de que sea una tradición, se me ocurre pensar que es una manera de homenajear también al mismo Jesús, identificado con los niños. Por eso no está mal que pensemos en los regalos que podamos entregarles a ellos, no olvidando que el mejor regalo que podemos hacer, y con esto también estar cerca de Jesús y entregarle a Él nuestros obsequios, es preocuparnos para que cada niño pueda tener lo necesario para su vida, que cada uno pueda crecer y desarrollarse de acuerdo a su edad: estudiando, divirtiéndose y recibiendo de los adultos el ejemplo y el estímulo para que llegue a ser un hombre o una mujer útil a la sociedad. |Leer|


  • Final y comienzo... en Familia (30/12/2007)
    Llegamos al final de un año y comenzamos otro... como tantas veces, como es la vida, llena de momentos que se cierran y otros que comienzan. Es el momento tal vez de los “balances” y de las “proyecciones”, pero sobre todo creo debe ser el momento del agradecimiento, de dar gracias por lo que hemos vivido, y dar gracias por la posibilidad de que tenemos de comenzar otra etapa. Quizás es el momento para mirar con mucha atención a quienes constituyen nuestra familia, ya que en estas épocas las tenemos muy presentes, y quizás también sea por ello que en el “medio” de la Fiesta de Navidad y de Año Nuevo, la Iglesia nos habla de la Familia, haciéndonos celebrar a la Sagrada Familia de Nazaret. Contemplando a la Familia de Nazaret, también veremos que fue una Familia que debió luchar, trabajar, que tuvo sus dificultades, pero que estaba “sólidamente construida” sobre la Fe. Muchas veces en nuestros ambientes hablamos de “espíritu de Familia”, y eso se logra donde hay una vivencia profunda de la Fe, una capacidad grande de amar y de darse mutuamente, como nos enseña la Sagrada Familia de Nazaret. |Leer|


  • Les ha nacido un Salvador... (23/12/2007)
    Es Navidad, es Jesús que se hace niño para crecer y caminar junto a nosotros. Es Navidad, y Jesús que algunos años después dirá que “no vino a ser servido sino a servir”, que nos enseñe a ser serviciales unos a otros. Dios se hace niño, nos trae la realidad de la Salvación, quiere que todos los hombres lo conozcan y puedan llegar a esa Salvación, y comienza a “habitar” en el “pesebre de nuestro corazón”, así es como lo quiere hacer, no para que nosotros lo escondamos, lo guardemos, sino para que llenos de alegría lo compartamos con los demás, en especial con quienes están solos, con quienes sufren, con quienes tienen la alegría “bloqueada” porque no saben que hay un Dios que los ama, y los ama tanto que se ha “hecho uno de nosotros”. Es Navidad, viene Jesús a nuestras vidas, recibámoslo en lo profundo del corazón, y “explotemos” de alegría para que todos los hombres reciban la Salvación. |Leer|


  • La alegría de la salvación (16/12/2007)
    Estamos ya muy cercanos a la Navidad, y podemos decir que Jesús está muy cerca de nuestra puerta, a punto de llamar para que le abramos. Es Dios que se hace niño, viene a envolvernos con su luz, a sonreírnos como lo hace cada vez que nace un niño, y mucho más “este Niño”. Y para nosotros es la alegría de saber que “llega nuestro Salvador”. Su venida nos habla de compromiso, de compromiso con el hermano, de poder mirar a los demás como el mismo Dios nos mira, y que eso nos hace plenamente libres, alegres, con una alegría que debe desbordar y que renueva en serio nuestra esperanza. Ese es el espíritu de la Navidad, el que hace que en estos días, donde vamos, con quien nos encontremos, al despedirnos, digamos: Felicidades... y cuando uno dice así, es porque está contento, alegre, y quiere compartir eso con los demás, ya que si sólo es una “frase de compromiso”, de “costumbre”, es porque no hemos entendido el sentido de la Navidad. Y si así fuere, todavía estamos a tiempo, a tiempo de comprender que Jesús nos trae la Salvación y que por eso debemos estar alegres, porque Salvación y Alegría, irremediablemente van juntas. |Leer|


  • Los pequeños detalles (9/12/2007)
    Como estamos en el tiempo de preparación a la Navidad, con todo lo que significa, reflexionaba sobre tantas cosas que tenemos en cuenta en estos momentos en que al año va terminando, en que nos preparamos para vivir las fiestas y quizás en muchos casos las vacaciones. Y la reflexión la hago a partir de ver cuántos “detalles” tenemos en cuenta en esta época: preparar todo lo que haga falta para el final del año, para las fiestas, para las vacaciones, poner todo en orden, incluso el auto si lo tengo y pienso disfrutarlo en las vacaciones, etc., y está bien, claro, que así sea. Los pequeños detalles, aquellos que tenemos en cuenta para estas fechas, y está bien que así lo hagamos, pero también tengamos en cuenta esos detalles que a diario se nos presentan como un oportunidad para demostrarle a quien está cerca cuánto lo amamos y cuánto nos interesa en serio, y todos los días, no sólo para algunas ocasiones. Cuántos pequeños gestos de nuestra vida cotidiana llegan más y hacen mucho mejor bien que una inmensidad de regalos o “gestos formales” que solemos realizar para determinadas ocasiones... pensémoslo, y seguro que nos encontraremos con muchas oportunidades en las que esos “pequeños detalles” tendrán un valor muy grande. |Leer|


  • Saber esperar (2/12/2007)
    Comenzamos en la Liturgia de la Iglesia el Tiempo llamado de Adviento, que significa “venida”, ya que es el tiempo de preparación a la Navidad, a vivir el nacimiento de Jesús. Si bien sabemos que la presencia de Jesús en medio nuestro es permanente, el vivir la Celebración de la Navidad nos hace volver a tomar conciencia del amor que Dios nos tiene al haber enviado a su propio Hijo para nuestra salvación. Tomamos generalmente con mucha anticipación e importancia la preparación para estas celebraciones: qué cosas tener en cuenta, dónde nos encontrarán las fiestas, con quién las pasaremos, etc., y está bien, ya que son momentos significativos donde en muchos casos se busca vivirlos en familia. Pero no olvidemos, sobre todo en referencia a la Navidad, su verdadero significado... y es que nace Jesús, celebramos un nacimiento que “cambia a la humanidad”, es Dios que viene en su “Palabra” que se hace carne, para asumir nuestra humanidad y liberarnos de la esclavitud peor del hombre que es el pecado. Por eso, en este tiempo de Adviento, de espera, miremos dentro, descubramos que es lo que más necesito, y con un corazón lleno de confianza se lo pido a ese Dios que viene, a ese niño que desde el pesebre renovará nuestra esperanza. |Leer|


  • Vivir en soledad (25/11/2007)
    He escuchado muchas veces decir: “estoy solo, me siento solo, a mi nadie me quiere”... Quizás habría que “dar vuelta” la frase y preguntarse: “a cuantos quiero”, soy capaz de acercarme a los demás y “quererlos”, soy capaz de acercarme y “amarlos”, entendiendo que “amar es darme”. Creo que sería muy triste que nos pasáramos la vida como “reclamando” a los demás que no nos quieren y olvidan, cuando tal vez hemos sido nosotros quienes comenzamos con esas actitudes. La “soledad” puede ser una ayuda para la persona cuando en determinado momento toma esa actitud para poder encontrarse consigo mismo, con Dios, reflexionar, revisar su propia vida, para luego volver al encuentro de los hombres de manera renovada, pero no lo es cuando no deja ser más que una expresión del propio “aislamiento” que no nos conduce a nada. |Leer|


  • Siempre hay esperanza (18/11/2007)
    No voy a referirme en estas líneas a la esperanza como virtud, mejor dicho, no haré una reflexión que sea desde lo teológico. Hablo de que siempre hay esperanza, para referirme a que no debemos dejar que las dificultades, los obstáculos, nos paralicen, no hagan que uno “baje los brazos”, pensando que ante alguna situación difícil, ya no hay “nada que hacer”, no hay salidas. Creo que una de los verdaderos actos de grandeza que tiene el ser humano es justamente cuando se dispone a luchar, a enfrentar e intentar superar los obstáculos, a pesar de que todo parezca “en vano”. Es verdad que el hombre no lo puede todo, pero también es cierto que cuenta con capacidades y fortalezas como para emprender aún aquello que parece “insuperable”. Pienso que muchas veces parece terminarse la esperanza porque nos “cerramos” nosotros mismos, no somos capaces de mirar alrededor, de levantar la vista, de darnos cuenta que cerca nuestro hay muchos recursos, muchas posibilidades, que siempre hay alguien dispuesto a ayudarnos e incluso a acompañarnos en la lucha. Quizás falte que sepamos “abrirnos”, salir de nosotros mismos y allí nos daremos cuenta de todo lo que somos capaces, aún cuando parezca que todo se oscurece. |Leer|


  • CEFERINO NAMUNCURA (11/11/2007)
    Este 11 de noviembre celebramos un acontecimiento al que no estamos muy acostumbrados en nuestro país: una Beatificación. En efecto, en Chimpay, Río Negro, es declarado Beato CEFERINO NAMUNCURÁ. Si recorremos la vida de Ceferino, la “corta vida” según nuestra pobre mirada humana, quizás no nos encontremos con “hechos extraordinarios”, con situaciones llenas de “espectacularidad”, sino más bien una vida bastante simple y cotidiana, sólo que cada una de las cosas que realizaba, las hacía de una manera en que mostraba el sentido profundo que tenía su entrega. Quizás es ése el mejor ejemplo que nos deja. Desde hace muchos años en Argentina oímos hablar de Ceferino Namuncurá, quizás por la gran devoción que siempre ha tenido su figura, hasta quizás alguno se dio cuenta recién ahora que todavía no había sido declarado Santo. Pero lo importante a rescatar es esa “santidad” de lo sencillo, de llevar adelante lo cotidiano, con una base firme de Fe. Beato Ceferino, así lo llamamos ahora, es Argentino, es de nuestra Patagonia, es Salesiano, por eso nos alegramos junto a toda su Familia Religiosa y pedimos una vez más su ferviente intercesión por nuestra patria. |Leer|


  • Mirar hacia adelante (4/11/2007)
    Hemos vivido hace pocos días el gran momento de la vida en democracia, cuando con nuestro voto decidimos quienes tendrán la misión de gobernar el país por los próximos años. hora queda el camino por seguir recorriendo. Queda la responsabilidad que cada uno debe asumir desde su lugar, quienes tienen una “función pública” que llevar adelante, y también cada una de las personas que formamos esta sociedad, que debemos llevar adelante nuestra misión en la vida con total conciencia del lugar que nos toca ocupar. Si quedamos mirando hacia atrás, sólo para lamentarnos, “echarnos culpas”, vivir de una manera “nostalgiosa”, aprovechar lo que no se hizo o se hizo mal, como una excusa que nos ayude a “quedarnos estancados”, allí si que no nos sirve de mucho... ya que la vida continúa, y continuamos todo siendo responsables de “vivirla”. Y cada uno de nosotros, ciudadanos, desde el cumplimiento de nuestras obligaciones y el ejercicio de nuestros derechos, cooperemos para hacer de Argentina, una gran Nación. |Leer|


  • Nuestro compromiso con la sociedad (28/10/2007)
    Vivimos uno de los momentos más grande de los tiempos de la democracia, como son las Elecciones Nacionales. Es el momento de nuestra participación como ciudadanos, de ejercer el compromiso que debemos, es el momento de “participar”. Ha llegado el momento en el cual nos expresamos, ya no con palabras, con quejas, con reclamos o con ideas, sino con el derecho (y obligación) de nuestro voto. Como cristianos, el participar es también algo que no podemos eludir, el ser partícipes de los destinos que debemos llevar adelante como sociedad, es algo que no podemos dejar de lado, es parte de nuestro compromiso en medio de la sociedad humana. Y luego también, el exigir que cada uno cumpla con su tarea, es parte de ese compromiso que no debemos abandonar. Pidamos a Dios y a nuestra Madre, la Virgen María de Luján, Patrona de la Patria, la protección sobre nuestro país para que juntos podamos seguir construyendo una patria de hermanos. |Leer|


  • Hay una mujer... (21/10/2007)
    Son muchas las expresiones que uno puede tener en referencia a la Madre, a ese Don maravilloso de la Maternidad que Dios regaló a la mujer, sé que siempre seré reiterativo e insuficiente en todo lo que uno quisiera manifestar. ¡Qué don maravilloso! Cómo Dios preparó el corazón de la mujer para que pueda compartir varios meses su propio ser con otro, distinto, “nuevo”, en ese camino maravilloso que la hace capaz de “dar vida” y acompañarla en su crecimiento. Qué pena da escuchar a mujeres que “rechazan” esa posibilidad, bajo argumentos de “molestia”, de que el tener hijos “impide el desarrollo personal”, no entendiendo que no hay dignidad más grande para una mujer que el “ser madre”, y que si bien el don de la maternidad no está asegurado sólo con el hecho de engendrar hijos, estoy seguro que el rechazo directo a esta posibilidad impide a cualquier mujer el desarrollarse plenamente, tal como Dios lo ha pensado en su designio infinito. Siempre que recordamos, regresamos junto a ella o nos encontramos, aún siendo ya grandes, experimentamos la protección de quien colaborando con Dios de una manera tan particular ha sido instrumento para darnos la vida. |Leer|


  • Acercarnos a los demás (14/10/2007)
    En estos tiempos vivimos una indiferencia bastante generalizada en cuanto a lo que significa el compromiso y la fe. Es algo que se vive diariamente. Y pienso que muchas veces tenemos que ver quienes tenemos fe, pero no somos tan decididos a la hora de comprometernos, quizás pensando que quedándonos en “cierta comodidad y seguridad” que puede darnos el sentirnos parte de una religión. Se habla mucho de la “defensa de la vida”, con un claro rechazo a todo lo que favorezca el aborto, y está bien, pero me pregunto qué hacemos por quienes, por ejemplo, están embarazadas y necesitan de ayuda, o por los niños que han nacido y están en condiciones muy precarias de vida. Claro, hay quienes pretender ir por el “camino más corto”, y buscan “eliminar” a esa criatura... pero, quienes estamos a favor de la vida debemos estarlo no sólo ante el momento crítico de un posible aborto, sino en cómo acompañar a quienes están cerca para que puedan desarrollar lo mejor posible su vida. Predicamos mucho sobre la “moral y las buenas costumbres”, pero luego, en lo diario, ante tantas situaciones que se viven de abusos de toda índole o casos de corrupción que vemos a nuestro alrededor y desde lo pequeño... ¿qué hacemos? Incluso hasta podemos caer a veces en pequeñas cosas, siempre “justificadas”, pero que no dejan de ser como muestras de esas actitudes “inmorales” que rechazamos. Nuestro compromiso concreto ayudará a que desparezca toda indiferencia y relativismo tan propio de estos tiempos. |Leer|


  • Madre, ayúdanos a vivir en la verdad (7/10/2007)
    Este es el lema con el que se desarrolla este primer fin de semana de octubre la Peregrinación Juvenil a Luján, algo que ya lleva más de 30 años, y ha dejado de ser una manifestación exclusivamente juvenil, para transformarse en una de las expresiones de Fe más numerosas y significativas de Argentina. “Madre, ayúdanos a vivir en la verdad”, más que un lema, creo que es el deseo de que ese sea el “programa” de vida para los hombres, para nuestra patria, que tantas veces nos vemos protagonistas o víctimas de mentiras, de engaños. Cómo cuesta vivir en la verdad, y ¿que es la verdad? Es el mismo Jesús, Camino, Verdad y Vida. Vivir en la Verdad, ese es un gran desafío, es una necesidad, es algo que estamos deseando y esperando, por eso el ruego a María de Luján para que nos ayude a vivir de esta forma, para que comprendamos que el único camino es “la verdad”. Estoy seguro que la Madre escucha este ruego, falta ahora que cada uno de nosotros “abramos” nuestro corazón a esa Verdad, y estemos dispuestos a comprometernos con ella. |Leer|


  • Se acercan momentos de participación (30/9/2007)
    Estamos ya por comenzar el mes de octubre, donde se llevarán a cabo elecciones a nivel presidencial, y no son pocas las personas que a menos de un mes de este momento cívico y democrático trascendente suelen preguntar, sobre todo nos pasa a los sacerdotes, ¿qué es lo que “hacemos”?, quizás pensando que vamos a decirle si deben votar por tal o cual persona o propuesta. Probablemente no diremos quiénes pueden ser las personas elegidas, pero sí podemos hablar del compromiso que como ciudadano nos corresponde y que debemos asumir. Los Obispos ya nos han hecho llegar una carta con distintas consideraciones a tener en cuenta a la hora de asumir nuestras responsabilidad como ciudadanos, donde se nos invita a tener en cuenta determinados temas a la hora de elegir. No es “protestando” solamente ni dejando de lado nuestra obligación ciudadana, llevados por el pesimismo, como vamos a lograr mejorar la situación de nuestra vida, sino comprometiéndonos, reflexionando, pidiendo luz para discernir y poder participar; y ante una elección es cuando como pueblo tenemos la palabra. |Leer|


  • El valor de la honestidad (23/9/2007)
    Hoy me decido a escribir algo referente a la Honestidad, un valor propio del ser humano, y lo que me impulsa a escribir es lo que últimamente se escucha hasta como “propaganda” de algunos candidatos a puestos políticos, de gobierno, dirigentes en general. Me preocupa que haya que aclarar cuando se habla de alguien que es “honesto”, dando a entender que hay otros que no lo son. Son muchas las consideraciones que podemos hacer respecto a la honestidad, y en todo caso a la “persona honesta”, y no quedarnos pensando que alguien que pueda encarnar este valor tan propio de la persona sea alguien “extraño”, poco común, aunque quizás, entre tantas cosas a las que nos estamos acostumbrando, también nos esté pasando esto de pensar que si alguien actúa con honestidad, ya debamos resaltarlo o hasta mirarlo de una forma “extraña”. |Leer|


  • Manos a la obra (16/9/2007)
    Alguna vez leí algo que me ha quedado grabado: “la verdadera inteligencia está en las manos”. Y es verdad, hay quienes se pasan la vida “proyectando”, “teorizando”, y muchas veces quedan sólo en eso, y no “ponen manos a la obra”. Quizás muchas veces podemos cometer el error de ser demasiados “perfeccionistas” y que por eso no demos el paso de poder concretar en acciones todo lo que se piensa. Podemos correr el riesgo de pasarnos la vida soñando, imaginando cosas hermosas que jamás comenzamos, y muchas veces por miedo a que no las realicemos lo suficientemente bien, las dejamos para después, y así nunca llevamos nada a cabo. Una idea, por inteligente que sea, si no se lleva a cabo, si no se intenta, quedará solo en eso, en una idea, y nadie podrá conocerla, en cambio si soy capaz de realizar algo, de comenzar una tarea, entonces sí, esa idea será conocida. Por eso creo que es verdad aquello de que la verdadera inteligencia está en las manos, en cuanto a que si no se “pone manos a la obra”, difícilmente lo que pensamos, ideamos, por bueno que sea, servirá para algo. |Leer|


  • Tu solidaridad es fuente de vida (9/9/2007)
    El título con el que comienzo la reflexión de hoy es el lema de la 38 edición de la Colecta nacional “Más por Menos” que lleva adelante la Conferencia Episcopal Argentina, a través de la Comisión Episcopal de Ayuda a las regiones más necesitadas, y que como todos los años se realiza el segundo domingo de septiembre. Mi reflexión está dirigida a que no sólo la “solidaridad material” es fuente de vida, sino también cuánto lo es esa cercanía a aquel que necesita, que sufre, y que está esperando. Basta ver tantos lugares alejados de nuestro país, para darnos cuenta que además de lo material, están necesitando la cercanía de sus hermanos para que tomen conciencia que no están solos, que son parte de una comunidad social, de un país, de una Iglesia que los acompaña, y que si bien están alejados en cuanto al lugar donde viven, no están olvidados... ¿o sí? Seamos generosos con nuestros hermanos que necesitan, desde lo material hasta lo afectivo y espiritual, que es la manera concreta en la que nos sentimos Iglesia. |Leer|


  • Motivos de esperanza (2/9/2007)
    Solemos encontrarnos con personas que buscan en nosotros algún motivo para poder renovar su esperanza, poder encontrar fuerzas para seguir adelante, razones para luchar en esta vida y poder encontrarle el verdadero sentido. Me pregunto si no encontramos suficientes motivos para seguir adelante ante tantas dificultades, por ejemplo al mirar los ojos de los niños, al mirarlos como el futuro, tomando conciencia que si Dios le sigue confiando vidas a la humanidad, es porque ve en ella muchos motivos esperanzadores. Hay tantos motivos de esperanza, y muy cerca de cada uno, es cuestión de “alzar” la vista, de saber mirar, no de encerrarnos en nosotros mismos o tener una mirada “corta”. Estoy seguro que muchas veces no encontramos esa esperanza que necesitamos simplemente porque la buscamos lejos, o donde no está, pensando que nada que tengamos cerca nos ayudará... ¡y qué equivocados estamos! |Leer|


  • No es fácil ser cristiano (26/8/2007)
    Si quisiéramos ser verdaderamente fieles al Evangelio, es decir al mismo Jesús, sin dudas que debemos prepararnos a que nuestra presencia, testimonio, actitud, palabra, como cristiano, muchas veces no sea bien recibida, algo que en definitiva le pasó al mismo Jesús. Si Jesús hubiera querido una vida “cómoda”, muchas veces se hubiera callado, no hubiese denunciado públicamente el “fariseísmo y la hipocresía” de muchos de su tiempo y que en definitiva lo llevó a tener enemigos y ser rechazado. El cristianismo exige posturas claras y conductas firmes, donde muchas veces sentimos debilidad y quizás hasta miedo, ya que cada vez más nos damos cuenta que tenemos que ir como a “contramano” de una sociedad que busca que todo sea fácil, cómodo, sin esfuerzo. |Leer|


  • La verdad... ¿duele? (19/8/2007)
    Me ha impresionado siempre esta frase sobre la verdad, donde parece que necesariamente el conocer lo verdadero, debe “doler”, debe “costar”, como si toda la verdad terminara siendo algo tan malo, que no queremos saberla. En realidad pienso, que más allá de que haya verdades que nos duelan y cueste aceptar, siempre conocer la verdad es lo mejor, ya que me parece que una mentira, siempre producirá mucho más daño que una verdad. Cuántas situaciones de nuestra vida diaria están rodeadas de “mentiras”, como si en la actitud persistente de engañarnos la realidad será distinta. Situaciones familiares, de trabajo, sociales, y hasta la misma manera de vivir nuestra Fe, muchas veces están en la situación de la mentira. |Leer|


  • Y los niños... ¿para cuándo? (12/8/2007)
    El segundo domingo de agosto se celebra en nuestro país el Día del Niño, y es llamativo ver como en las semanas previas, todo lo que hace referencia a ventas, juguetes, actividades, está dirigido a los niños, como algo que no puede ni debe faltar. ¿Y el resto del año? Qué pasa después de la segunda semana de agosto... qué pasa con quienes durante muchos días han estado “pensando” en los chicos para que pasen un feliz día... qué pasa con quienes deben preocuparse para que los niños tengan no sólo un juguete, sino para que reciban la educación que necesitan, para que puedan crecer en su familia, para que puedan recibir el alimento con la nutrición que necesitan... qué pasa con cada uno de nosotros que quizás también nos “enternecemos” ante el “día del niño” preocupándonos que aquel que está cerca nuestro pase con felicidad ese día. Quiero escuchar propuestas y caminos concretos, quiero ver que se apoya a quienes luchan por tratar de que a ningún chico lo falte el alimento que necesita para crecer, a aquellos que les dan la educación que requieren, y no tanto escuchar “peleas” sobre el pasado o “supuestos” sobre el futuro, cuando los chicos están hoy, necesitan hoy, y siguen esperando, siguen luchando por sobrevivir en un mundo donde somos los adultos los responsables de preocuparnos para que ellos puedan ejercer y disfrutar de los derechos que les corresponden. Entonces sí, llegará el día en que valdrá la pena decirle a un chico “feliz día”, y lo podremos hacer no sólo un domingo de agosto. |Leer|


  • No se puede servir a dos señores (5/8/2007)
    Así es como el Evangelio nos trae en boca de Jesús lo que parece una clara separación entre Dios y los bienes, aunque en realidad Jesús no estaba en contra de los bienes, del dinero, sí lo estaba cuando estos se transforman en un fin en sí mismos, y no en un medio para lograr, por ejemplo, vivir dignamente. Cuando Jesús habla de “servir a dos señores” como algo imposible porque tarde o temprano será fiel a uno y no al otro, se refiere no sólo a Dios y al dinero o a los bienes materiales, sino también en cuanto a Dios y todo aquello que nos lleva a no vivir de acuerdo a sus normas. Estamos muy acostumbrados a ver lo que llamamos “doble vida”, muchas veces bajo la “protección” de que mi es vida privada, lo cual hay que respetar, pero cuando se trata de personas con repercusión pública, no podemos dejar de lado lo que es la responsabilidad que tengo ante los demás en cuanto a mis actitudes, y el vivir “doblemente” ya no puede justificarse. No se puede servir a dos señores; sin duda el mundo de hoy necesita testimonios claros y firmes en todos los ámbitos, nos hace falta, lo necesitan los jóvenes para que el futuro sea realmente mejor y puedan encontrar buenos ejemplos. Ojalá los adultos seamos capaces de dar los mejores ejemplos en este sentido. |Leer|


  • Lo importante está por venir (29/7/2007)
    Es interesante observar como muchas veces nuestra vida parece estar “paralizada” por situaciones que hemos vivido y que no logramos superar, y que nos impide darnos cuenta de todas las posibilidades que tenemos hacia adelante. Cuántas veces el rencor, la incapacidad de perdonar y el no poder superar situaciones vividas, nos deja la sensación de que ya nada podrá cambiar, de que nada podrá ser distinto. Cuántas veces si supiéramos poner un manto de misericordia sobre nuestro pasado, lograríamos disfrutar mucho más el presente y prepararnos a lo que nos vendrá. La vida constantemente nos vuelve a dar oportunidades, nos enseña que no debemos quedarnos paralizados por lo que pasó o con miedo por lo que podrá venir, y lo más importante siempre está por venir, depende de la actitud que tengamos el que nos demos cuenta y seamos capaces de disfrutar en serio. |Leer|


  • Aceptarnos como somos (22/7/2007)
    Una de las cosas que más nos cuestan a las personas hoy en día, es estar conforme con lo que somos, “aceptarnos como somos”, y a partir de allí darnos cuenta de todo lo que podemos realizar. Cada persona es capaz de realizar muchas cosas, pero seguro que no podrá hacer todo, esto es como si los animales quisieran ir en contra de su propia realidad, y por ejemplo un pájaro pretendiera tener la velocidad de un caballo y por parecerse a él, intentara correr. Sabemos que un pájaro puede ser más rápido, pero porque vuela, y si fuera al revés, imaginemos lo que pasaría con el caballo intentando volar... Es importante aceptarnos como somos, amarnos con nuestras capacidades y defectos y seguro que a partir de allí nos daremos cuenta de todo lo que somos capaces de lograr, y viviremos plenamente felices y no con el amargo sabor del resentimiento que tanto mal nos hace. |Leer|


  • No pasemos de largo (15/7/2007)
    Seguramente todos hemos escuchado el texto del evangelio al que se llama “buen samaritano”, donde se nos relata la presencia de un hombre asaltado y herido al borde del camino, y como algunos pasan de largo, y sólo se detiene y se ocupa de él un “samaritano” que en época de Jesús era para los israelitas un verdadero enemigo. Sin dudas que hoy sigue habiendo muchos “tirados y necesitados” al borde del camino, y que muchas veces ven pasar a tantos de nosotros que “ocupados” en nuestros problemas, en nuestras realidades, en nuestras obligaciones, pasamos de largo. La pregunta que me hago y que también aplico a la realidad de las personas que en el Evangelio nos dice que “pasan de largo”, es: ¿Por qué se pasa de largo? |Leer|


  • No “perder” nuestra vida (8/7/2007)
    Sin temor a equivocarme pienso que uno de los interrogantes que al ser humano más le preocupan, es todo lo que tenga que ver con la vida, con su sentido verdadero, con el dar a nuestra vida un sentido y darnos cuenta con el paso del tiempo que hemos “empleado” bien nuestra vida, que no la hemos “perdido”. Para que la vida tenga un verdadero sentido y no sintamos que la perdemos, tiene mucho que ver que la vivamos en búsqueda de lo que anhelamos profundamente y que es la Felicidad. Aunque esa felicidad no pasa por una vida que “no tenga problemas”, que sea “tranquila” en el sentido de vivir sin sobresaltos. El encontrar el sentido de la vida, lleva muchas veces a tener que “perderla” porque la entregamos a una causa, a personas, a ideales y nos jugamos por ellos, aún en medio de riesgos, dificultades o miedos que nos sacan de nuestras seguridades, pero que a la larga nos daremos cuenta que vale la pena vivir arriesgando y luchando por vivir las profundas convicciones que tenemos. |Leer|


  • Siempre hay un “pero...” (1/7/2007)
    En el Evangelio, en cierta oportunidad a Jesús se le acercaron algunas personas que se le “ofrecieron” a seguirlo, aunque al mismo tiempo le decían: “pero, primero, permíteme...”, a lo que Jesús les respondió con un compromiso que es necesario asumir “ya”, y que muchas veces implica una renuncia, un dejar de lado algo o incluso alguien. La mayoría nos decimos “creyentes”, aunque a la hora de vivirlo, tenemos algún “pero...” que nos lleva a que ese compromiso se quede sólo en lo teórico y no lo mostremos en actitudes concretas. Escuchamos a muchos legisladores, funcionarios, dirigentes en general, decir que son católicos, “pero” que a la hora de tener que legislar o tomar decisiones, aprueban resoluciones que nada tienen que ver con esa Fe que dicen profesar, dado que deben pensar en todos los ciudadanos, que deben mirar por todas las situaciones, etc., aunque eso los lleve en definitiva a no tener otra actitud que la de la “incoherencia” entre el título de Fe que se arrogan y las decisiones que toman o aceptan. A veces se me da por pensar: menos mal que Dios tiene actitudes muy distintas a la de los hombres, porque si al momento de tener que perdonarnos, darnos una nueva oportunidad o ayudarnos, comenzara Él también a poner “peros”, que perdidos estaríamos! |Leer|


  • Alegrarnos ante la vida que llega (24/6/2007)
    El 24 de junio se celebra en toda la Iglesia la Fiesta del Nacimiento de Juan el Bautista, quien fuera pariente de Jesús y quien preparó al pueblo de Israel para la llegada del Mesías, predicando un bautismo de conversión para recibir al Salvador. Cuando nace Juan el Bautista, nos dice el Evangelio que todos se alegraron con Isabel y Zacarías, sus padres que ya eran mayores y habían prácticamente perdido la esperanza humanamente hablando de tener un hijo. Sin embargo ese hijo llega, y todos, no sólo sus padres se alegran... pero claro, eso fue en los tiempos del evangelio. Nos dice el Evangelio que al nacer Juan el Bautista, en medio de la alegría todos se preguntaban con entusiasmo y esperanza: “qué llegará a ser este niño”. Hoy en muchos casos la pregunta se transforma en: “¿qué haremos con este niño”? Toda vida es una Bendición y un signo de que Dios sigue confiando en la humanidad y en esos padres a quienes le envía una nueva vida para que acompañen en su crecimiento, y en todo caso es antes que esa vida comience a existir cuando se deben pensar las cosas, y no recibir esa vida con dolor y angustia o incluso llegar a rechazarla. |Leer|


  • Nos parece ir de contramano (17/6/2007)
    Ante la diversidad de costumbres y actitudes que han ido cambiando, queda a muchos la sensación de que si bien pareciera que “no hay más remedio” que aceptar esta situación, sin embargo no vemos que la vida de la mayoría haya mejorado. Creo que lo más lamentable es que nos vamos como acostumbrando a que “las cosas son así” y como que no se puede hacer nada. Es verdad y debemos entender que es normal que el mundo cambie, que puedan evolucionar algunas costumbres, lenguajes, etc., pero lo sorprendente es que cuando ese cambio no es positivo, no es para que vivamos y seamos mejores, terminan siendo quienes quieren vivir desarrollando los profundos valores del hombre, terminan siendo los “mal mirados” y “desubicados” ante una sociedad que parece resignarse a que todo tiene que ser inevitablemente así. |Leer|


  • Celebración que nos compromete (10/6/2007)
    Celebramos en estos días la Fiesta del Cuerpo y Sangre de Cristo, o como la conocíamos antes, en latín: Corpus Christi, la Fiesta de la Eucaristía, donde, utilizando palabras de Santo Tomás de Aquino “se encierra todo el bien espiritual de la Iglesia; es decir el mismo Cristo, nuestra Pascua y Pan vivo”. En la última Cena, el Señor, al instituir el Sacramento de la Eucaristía, culmina diciendo “hagan esto en memoria mía”. Significa que debemos “celebrar la Eucaristía” que fue lo mismo que hizo Jesús, y significa también que debemos entregarnos por los demás, como efecto de ese recibirlo en el alimento de su Cuerpo y su Sangre. Todo lo que tiene que ver con el amor al prójimo, con la Caridad, está muy relacionado con la Eucaristía, no por nada el Papa Benedicto XVI en su última exhortación apostólica nos habla del “Sacramento de la Caridad” en referencia a la Eucaristía, donde nos recuerda muchos conceptos referidos a este sacramento. |Leer|


  • La señal de la cruz (3/6/2007)
    Es común ver a mucha gente realizar lo que llamamos “santiguarse”, es decir hacer la señal de la cruz, que es la señal del cristiano, es decir de aquel que cree en Jesús y en lo que Él nos ha revelado. ¿Al realizar la señal de la cruz, sabemos que este acto de fe en la Santísima Trinidad nos compromete no sólo a creer en ella, sino a tratar de vivir de acuerdo con su voluntad? El realizar el gesto de la señal de la cruz, sin dudas que no es suficiente si no va acompañado de otros gestos que tiene que ver con nuestra condición de creyentes. Gestos de acercamiento al que sufre, gestos de amor con quien está necesitado, gestos que signifique respeto a la vida de los demás, ya que Jesús nos enseñó que para ser sus discípulos y que así los demás puedan identificarnos como seguidores suyos, debemos “amarnos los unos a los otros”, y no quedarnos “simplemente tranquilos” porque realizamos determinados gestos, pero que sin el compromiso con los demás, quedarán vacíos. |Leer|


  • El Espíritu Santo nos rejuvenece (27/5/2007)
    Estamos ya en el tiempo final de la Pascua, estos cincuenta días que hemos transitados desde la Resurrección de Jesús, hasta la celebración de Pentecostés, la Venida del Espíritu Santo, la Tercera persona de la Santísima Trinidad, la “fuerza” que Jesús, junto al Padre, nos envía para asistirnos en nuestro caminar por este mundo. El Espíritu viene en nuestra ayuda, nos fortalece y sobre todo “rejuvenece” nuestra vida cristiana, ya que no debemos olvidar que así como hay un “envejecimiento” biológico, que nos va dejando “huellas” en el cuerpo, hay otro envejecimiento que no depende precisamente de la “cronología del tiempo” que va pasando, sino que es el que nos va dejando “huellas en el alma”, es lo que podemos llamar “vejez espiritual” y que nos puede llegar en cualquier momento, aún en medio de nuestros jóvenes años. Esto se manifiesta precisamente cuando vamos perdiendo nuestras motivaciones, nuestras ilusiones en la vida, cuando las verdades de nuestra fe como que se van transformando en algo “muerto” y no nos entusiasman. La fortaleza que nos trae el Espíritu nos hace ser testigos de que no tienen miedo de mostrarse como seguidores de quien ha dado su vida por los Hombres, como tantos hombres y mujeres que a lo largo de la historia pudieron mantener su “juventud espiritual” y entregarse al servicio de los demás. Este es el testimonio que hoy necesita nuestra sociedad. |Leer|


  • Los niños y los medios de Comunicación (20/5/2007)
    Desde el año 1967 el domingo de la Ascensión de Señor, se celebra en la Iglesia además la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, como una invitación a la reflexión y Oración sobre la utilización de los medios de comunicación al servicio del bien y de la verdad. Es triste ver como desde los mismos medios muchas veces sólo se “utiliza” a los niños para lograr los objetivos que sólo se refieren al propio interés, a lograr “éxito” a toda costa, sin importar si incluso se termina destruyendo a los niños y jóvenes. Reflexionemos sobre el uso de los distintos medios de comunicación, pero del uso que le damos en nuestras familias, en nuestros ambientes, los adultos en primer lugar, para luego también tener cuidado y promover y educar a nuestros niños y jóvenes en la recta utilización de estos medios. |Leer|


  • Fátima, y su mensaje actual (13/5/2007)
    El día trece de mayo se celebra a la Virgen María en su advocación de Nuestra Señora de Fátima, en recuerdo a las apariciones de María a tres niños, pastorcitos, en Fátima, Portugal. Han pasado 90 años de aquellos hechos, y más allá de que cada uno puede o no creer en los hechos concretos de estas apariciones, no deja de ser verdad el mensaje que hemos recibido: el pedido de Oración, en especial el Rosario, sobre todo por la paz en momentos en que se estaba desarrollando lo que conocemos como la Primera Guerra Mundial. La Virgen en Fátima no hizo más que recordarnos a todos que el camino para vivir feliz, en paz, no lo podemos encontrar “lejos de Dios” y que el mejor “método” para el logro de los más altos ideales no puede darse si no es a través de la Oración, de un profundo diálogo con Dios que es quien podrá concedernos lo que anhelamos. El “mensaje de Fátima” sigue siendo tan actual como hace 90 años, y lo es porque hoy como ayer el mundo sigue encerrado en si mismo, en pretender dejar a Dios de lado, que no intervenga en la vida, y por eso siguen tantos conflictos, se repiten los enfrentamientos y guerras. Si queremos que algo pueda comenzar a cambiar, retomemos en serio los mensajes de María en Fátima que nos pide utilizar la “fuerza” grande que tenemos a nuestro alcance y que es la Oración. |Leer|


  • Amense unos a otros (6/5/2007)
    Jesús en el Evangelio, y en el momento de estar prácticamente agonizando en el Huerto de los Olivos, nos dejó el “gran mandamiento del Amor” como signo de nuestra Fe: “en esto conocerán que son mis discípulos, en el amor que se tengan los unos a los otros”. Cuando Jesús nos habla del Amor, nos invitará también a “amar al prójimo como a tí mismo”, y ésta sería una de las primeras preguntas que debiéramos hacernos al mirar nuestras actitudes de vida: “¿Me gustaría a mi que me hicieran lo que yo hago? ¿Me gustaría a mí que dijeran de mí lo que yo digo de otros?” Sencilla y difícil es la “fórmula”: “hacer con los otros lo que haríamos con nosotros mismos; decir de los otros lo que diríamos de nosotros”. |Leer|


  • Día del animal (29/4/2007)
    En Argentina, el día 29 de abril está dedicado a conmemorar el “día del animal”, en homenaje al Dr. Ignacio Lucas Albarracín, fallecido el 29 de abril de 1926, promotor de la ley de Protección a los animales promulgada en 1891. Sin temor a equivocarme, creo que ante muchas de nuestras actitudes no vendría mal que nos pareciéramos a los animales, o en todo caso a muchos de ellos. Pienso en que un “animal” nunca va a disparar a sangre fría contra su semejante por el simple hecho de que “piense distinto”, tenga otro color político, ideología, religión o gusto deportivo. No son muchos los “animales” que entorpecen a los otros los caminos, que no los dejan circular, que ante un “reclamo”, por justo que sea, no le faltan el respeto a los demás que también tienen derechos. Ah..., me olvidaba, la verdad que si te dicen que “sos un animal”, no sé si necesariamente es una ofensa, en todo caso, habría que ver que opina ese animal. |Leer|


  • Las verdaderas riquezas (22/4/2007)
    En el momento que nos toca vivir, donde se nos presenta como verdadero logro de la felicidad todo lo que tiene que ver con el “tener”, con el “consumir” materialmente, con las riquezas, y donde hasta muchos por allí se sienten mal por no poseer más de lo que tienen, me parece que es bueno que nos preguntemos cuáles son las verdaderas riquezas. Pienso en la riqueza de tener un amigo, de no sentirse solo, y pienso en tantos que tienen su vida material asegurada, pero no tienen alguien con quien compartir en serio un momento profundo, un rato que no dependa de lo material. Pienso en lo bien que nos puede hacer una lectura, el escuchar una buena música o el compartir unos momentos con quienes amamos. Hay muchas “riquezas” que nos hacen de verdad felices, que “no cuestan casi nada” y ni nos damos cuenta. |Leer|


  • ¿Católico practicante? (15/4/2007)
    Son muchas las veces que escuchamos decir a alguien que es “católico practicante”, o también quienes dicen: “soy católico, pero no practicante”. Ser practicante es llevar una vida lo más coherente posible con la Fe que profeso, y que en definitiva es la búsqueda de imitar al Jesús, quien es la Revelación de Dios y a quien debemos seguir. Hoy más que nunca es necesario el testimonio de los Católicos, de aquellos que en cada momento de su vida, en cada lugar que les toca, en la vivencia de sus responsabilidades y obligaciones, muestren a los demás que es posible vivir de acuerdo a la fe que tienen. Entonces sí, estoy seguro, que podremos decir que hay “católicos practicantes”. |Leer|


  • La verdad de la Resurrección (8/4/2007)
    ¡Estamos en Pascua! Jesús ha Resucitado. Es la gran verdad de nuestra Fe y es el mismo fundamento de la Fe que tenemos. La Resurrección de Jesús es el fundamento de nuestra fe porque Jesús dio como la prueba mayor de su medianidad y divinidad, su propia resurrección. Jesús Resucitado sigue vivo en la Iglesia, en nosotros que la formamos, en nuestra vida, en nuestros gestos, en nuestras palabras. Hoy debemos ser nosotros los testigos de esta gran verdad de la Resurrección para mostrarle al mundo un camino de renovada esperanza. |Leer|


  • La cruz (1/4/2007)
    Estamos en la Semana Santa, la gran Semana de nuestra Fe, la que nos lleva en lo inmediato a la Resurrección de Jesús. Es la semana en la que el mismo Jesús, Dios hecho hombre, “cargará con la Cruz”, dará su vida por todos los Hombres, por el Hombre en definitiva, y nos devolverá la esperanza con su Resurrección a partir de la Pascua. Todos tenemos nuestra Cruz, basta sólo con mirar nuestra vida y la de quienes nos rodean: una enfermedad, un abandono, una calumnia... todo es Cruz, y si bien hay “variedades de cruces”, todas son cruces. Semana Santa, la semana en la que nuestra propia Cruz adquiere el sentido verdadero y profundo que tiene, la que le da el mismo Jesús, que “cargó con la Cruz”, que dio su vida, pero que no todo quedó en el Viernes Santo, sino que ese fue el paso necesario y conveniente para la Resurrección, a partir de donde todo adquiere un sentido nuevo. |Leer|


  • Día del niño por nacer (25/3/2007)
    Hace ya varios años se ha establecido que el día 25 de marzo se celebre el “día del niño por nacer” en nuestro país, y también hay otros países que realizan esta “celebración”. No deja de ser alentador que recordemos y de alguna manera “celebremos” este día, más allá de lo que muchas veces resulta incomprensible que por un lado, como Estado tengamos un día dedicado a pensar y reflexionar sobre el “niño por nacer”, y por otro desde el mismo Estado, unos años después se estén estableciendo todo tipo de argumentos y leyes para muchas veces “favorecer” y hasta legalizar que los niños definitivamente no nazcan. Que este día nos sirva a todos para la reflexión, para la Oración y para continuar comprometidos en la “defensa de la Vida”. |Leer|


  • Hablamos de todo, pero no... (18/3/2007)
    Estamos inundados de palabras, de ruidos, de opiniones, pero es mucho lo que cuesta que hablemos de cosas verdaderamente importantes o esenciales en nuestra vida. Parece que si expresamos lo que sentimos profundamente, eso nos “alejará” de los demás, nos mirarán como “alguien raro”. Si nos preguntan: “sos católico?”, seguramente responderemos que Si, pero a mi manera, pero no un santo, más o menos, y ni se nos ocurriría por ejemplo decir que rezamos, que en lo íntimo de nuestra vida le pedimos a Dios todos los días fuerzas. Todo muchas veces por ser “iguales a los demás”, o para que los demás no nos vean de determinada manera. Y lo mismo nos pasa en otros aspectos: creemos en el amor, pero no tanto; en la fidelidad como algo importante, pero hasta ahí; en el trabajo, pero... Hablemos también de las cosas más profundas e importantes, porque es cierto que lo que llevamos adentro, si no compartimos lo que tenemos en el corazón, en el alma, corremos el riesgo de que se nos queden vacíos. |Leer|


  • La paz de cada día (11/3/2007)
    No es la primera vez que comparto alguna reflexión sobre la Paz, y colocando el acento en la paz que cada uno debe alcanzar, esa paz “interior” que sin dudas, sumada a la de los demás, terminará logrando lo que tanto ansiamos para nuestro mundo actual, que es la Paz total y definitiva. Me pregunto, en medio de un mundo tan convulsionado, por qué muchos de nuestros países “líderes” son violentos, y quizás la respuesta la comencemos a encontrar dándonos cuenta que vivimos en un mundo violento. Y que ese mundo es violento porque los hombre tenemos muchas veces dentro nuestro signos de violencia, de falta de paz. Tendríamos que reflexionar sobre cuales son las actitudes que nos permitirán ir logrando esa paz. Actitudes que nacen de nuestro interior y al irradiarse a los demás, nos harán dar cuenta que vivimos en paz, y que además las sabemos transmitir. Esas actitudes deben partir de un alma capaz de sonreír, de perdonar, de comprender, de escuchar y acompañar al otro, de tomarnos el tiempo para admirar y “disfrutar” las “pequeñas cosas” que diariamente se nos presentan y que son las que logran que nuestra vida pueda experimentar la verdadera paz, y de esa manera podremos ir construyéndola día a día. |Leer|


  • Educar en lo esencial (4/3/2007)
    El tema de la “educación” es algo de lo que se habla mucho, se discute, se piensan políticas, se generan leyes, se realizan a veces demasiados cambios, y la duda es si realmente todo eso es generado por la verdadera intención de lograr una mejor educación, o mejor dicho, de llegar a poder “educar en lo esencial”. Se va generalizando en el mundo la idea de educar pero sin darle lugar al aspecto religioso del hombre, como si ése fuera un obstáculo en lugar de algo que favorezca el crecimiento de la persona. De cómo sea la educación que trasmita, dependerá como serán los adultos del mañana. Si la educación tiene como centro todo menos el hombre y su verdadera felicidad, sin dudas que las perspectivas son muy peligrosas. Si no enseño a “abrirme” a los demás, al “hombre”, a salir del propio egoísmo, podré tener un buen título de médico, ingeniero, abogado, cura... pero las consecuencias seguirán siendo “nefastas” para nuestra sociedad, mientras no nos esforcemos para educar en lo esencial. |Leer|


  • Cuaresma (25/2/2007)
    Comenzamos este mes el Tiempo de Cuaresma, otro momento que Dios y la Iglesia nos otorgan para nuestra vida espiritual, para que demos un paso más en nuestra relación con Él. La palabra de Dios nos hablará en este comienzo de las “tentaciones de Jesús” y cómo vencerlas. Tentaciones que han de ser vencidas “por la Fe”, esa Fe en la Providencia Divina que “todo lo dispone para el bien de quienes lo aman”, que piensa siempre en nosotros, que “tiene contados todos nuestros cabellos”. Esa misma Fe nos enseña a que también nosotros podemos vencer estas tentaciones-tipo como lo hizo Jesús. Las tres tentaciones que recibió Jesús tienen que ver con el pan: después de tantos días de ayuno, sintió hambre; con el orgullo, “si eres el Hijo de Dios, tiráte...”, y con el poder: “te daré todos los reinos de la tierra si te postras ante mí”. A todas estas tentaciones, Jesús las irá venciendo, rechazando, con la Palabra de Dios, con la mirada siempre puesta en Dios, y ese es el camino que se nos vuelve a recordar y proponer en cada Cuaresma: la profundización en nuestra relación con Dios, la lectura y reflexión de su Palabra y también, a ejemplo de Jesús, la búsqueda por mortificar nuestros deseos materiales como algo que nos ayude a colocar nuestra relación con Él en primer lugar. |Leer|


  • Hacer por los demás... (18/2/2007)
    ...lo que queremos que los demás hagan por nosotros. Esta “regla de vida” tan sencilla de escribir y de pronunciar que Jesús nos dejó en el Evangelio, sin dudas que más allá de cualquier religión, es la norma de vida que lograría que cualquier ser humano pudiera vivir en plenitud su vida y de manera feliz. Cuando Jesús se refiere a esto es muy claro y exigente también, ya que nos hablará de ser “misericordiosos”, de no “juzgar para no ser juzgados”, de “no condenar para no ser condenados”, de “perdonar para ser perdonados”, de “dar para recibir”. Y cuántas son las veces que nos convertimos en jueces de los demás, condenamos simplemente por lo que escuchamos o nos parece, nos creemos “dueños” del perdón, por eso no somos capaces de darlo, nos encerramos en nuestro egoísmo y no vemos la necesidad de quienes nos rodean. Y seguramente cuando nos encontramos en la situación de esos “otros”, cuando somos nosotros los que no recibimos aquello que no hemos sido capaces de dar, allí seguramente nos daremos cuenta y hasta reclamaremos actitudes distintas de los demás. Comprender, perdonar, dar, hacer al otro lo que me gustaría que hagan conmigo, no son más que actitudes, simples en apariencia y hasta “lógicas”, y si hasta fuéramos capaces de ponerlas en práctica sin duda viviríamos de manera más feliz. |Leer|


  • La Felicidad se construye día a día (11/2/2007)
    Cuando Jesús pronuncia las Bienaventuranzas tiene delante de él a una multitud, donde seguramente había ricos y pobres, sanos y enfermos, sencillos unos y otros quizás con muchos problemas de toda índole, en fin, era un grupo de gente con todas sus preocupaciones y dificultades. Lo mismo ocurre hoy. Y tanto en la época de Jesús, como hoy, tenían la misma aspiración: “querer ser felices”, y seguramente cada uno busca poner los medios para lograrlo. Pero... ¿Se puede ser feliz?, ¿Verdaderamente feliz? Bueno, a esta pregunta, Jesús responderá con las “Bienaventuranzas”: “Bienaventurados los pobres, los que lloran, los que tienen hambre de pan y justicia...”. Jesús nos enseña que la verdadera felicidad no está en un “palacio” que ya está hecho y que alguien regala, sino que la felicidad la vamos construyendo nosotros día a día, a través de nuestra “realización personal”, de la búsqueda por vivir los valores profundos y que permanecen, y no aquellos que sólo “satisfacen” por un rato, o que no te ayudan a poder mantener lo que de verdad te colma, como son la familia, los afectos, las capacidades personales, el “sentirte realizado” pero porque a través de tu lucha y esfuerzos has ido consiguiendo metas que no se “caen con el primer viento”. |Leer|


  • Cuidemos nuestra vida (4/2/2007)
    En esta oportunidad, y viendo lo que principalmente está sucediendo en estos días en nuestro país, y que tiene que ver con la cantidad de accidentes con consecuencias trágicas, me refiero a la muerte de muchas personas, o también consecuencias que si bien no son mortales, también son trágicas porque implicará que muchos queden con secuelas físicas, anímicas, familiares, etc. Decía accidentes, y si bien es así como se le llama apenas ocurren, luego, cuando comenzamos a enterarnos de algunos detalles, vemos muchas veces que quizás muchas veces se podrían haber evitado, y que estos “accidentes” no son ni más ni menos que lamentables consecuencias de no respetarnos y respetar a los demás, de no acatar las leyes de tránsito, de no pensar si estamos en condiciones para conducir, o como también nos hemos encontrados con quienes trabajan al servicio de los demás conduciendo vehículos del transporte público y están siendo exigidos más de lo que corresponde en su trabajo, o no teniendo en condiciones todo lo que técnicamente corresponde. Es entonces cuando me viene esta pregunta, como creo que le puede venir a muchos: ¿Qué nos pasa? ¿Ya no valoramos la vida? ¿Ya no nos interesa cuidarla? ¿O quizás nos creemos “todopoderosos”, que nada podrá sucedernos? |Leer|


  • Saber vivir (28/1/2007)
    Cuando uno se plantea este tema, el de saber vivir, lo que también muchas veces llamamos como “vivir la vida”, va a producir seguramente distintas reacciones y distintas maneras de entender esto. Para muchos vivir la vida será disfrutarla de cualquier manera y aprovechar todo lo que se pueda, ya que como decimos “la vida es corta” y hay que vivirla. Mi reflexión en este caso viene recordando algo que leí hace ya mucho tiempo y que hacía referencia a que los seres humanos muchas veces en lugar de “dedicarnos a vivir”, estamos pendientes de “vivir mejor que los otros”, y eso quizás sea una de las causas que nos impidan conseguir la felicidad, o al menos vivir de manera “triste”. Siempre estamos anhelando lo que no tenemos, o mejor dicho, lo que tiene o ha logrado el otro, y así nunca vamos a encontrar la felicidad, nunca sabremos vivir, creemos que nunca seremos felices porque siempre estamos pensando en lo que me falta, que muchas veces es lo que si tiene el otro, y no me doy cuenta de que puedo gozar y ser feliz con lo que tengo. La verdadera felicidad consiste en saber disfrutar de lo que tenemos y no pasarnos al vida angustiados por lo que me falta, y el otro tiene, pensando que la mejor riqueza que tengo es justamente lo que tengo, lo que voy logrando con esfuerzo, sin compararme con los demás, y de esta manera sí llenarnos de felicidad y saber “vivir la vida”. |Leer|


  • El equilibrio no está de moda (21/1/2007)
    Hace un tiempo me he puesto a pensar, viendo algunas actitudes de muchas personas, en dónde está el equilibrio, es decir, el que uno sea “equilibrado” en el momento de actuar, de pensar, de hablar. Y me dí cuenta de todo lo que nos cuesta vivir de esa manera. Pareciera que lo que resalta y debe ser así, son los excesos, los gestos muchas veces extravagantes, las conversaciones hasta violentas si se quiere, y como que eso llama más la atención. Basta con ver cuáles son los “ídolos” a quienes siguen los jóvenes, donde generalmente nos damos cuenta que muchos de ellos “actúan” de esa manera, y que sin dudas en su vida serán personas más “tranquilas y equilibradas”, y toda esa manera llamativa de actuar no es otra cosa que eso: una “actuación”. ¿Cuál es la verdadera personalidad, la verdadera madurez? Pareciera que nos han impuesto vivir con angustias, tensos, siempre como “explotando”, pensando que ser “vital” es sinónimo de excesos, de cierta “neurosis”, como si esos fueran los verdaderos “grandes”. Para mí son Grandes en serio aquellos que aman el silencio, los que trabajan sin desalentarse, quien tiene paciencia y sabe esperar y no vive en el “ruido” permanente. |Leer|


  • Disfrutar el descanso (14/1/2007)
    Hay por allí quienes utilizan el tiempo del descanso como un tiempo para retomar fuerzas, para poder realizar con más detenimiento alguna actividad que en el resto del año, por las ocupaciones, no podemos realizar, por ej: leer, rezar un poquito más, compartir con nuestros seres queridos... Nuestro sentido del descanso muchas veces es un “por fin dejo de trabajar”, y quizás no pueda disfrutar del momento del descanso como debiera, tal vez porque no hemos aprendido el verdadero sentido del descanso, que es el de poder seguir amando y disfrutando de lo que tenemos, de lo que hemos hecho. Que nuestro descanso sea para disfrutar más de lo que hemos hecho, de lo que tenemos, de las personas que nos rodean, sea que vayamos a un lugar a admirar la naturaleza que Dios nos ha dado, o se que nos quedemos en casa y podamos compartir más y de una manera distinta con quienes vivimos, y que nos cuesta hacerlo durante el año con todo el ritmo que se vive. |Leer|


  • Magos que nos dan ejemplo (7/1/2007)
    Los Reyes Magos hicieron un largo viaje en busca del niño Dios que había nacido, lo hicieron convencidos de que eso era lo mejor. Recordando el encuentro de los reyes Magos con el niño Dios, creo que nos puede hacer reflexionar sobre algunas cualidades que estas personas tenían y que si las tuviéramos, quizás muchas cosas serían mejor en nuestras vidas. Se me ocurre que éstas podrían ser un buen regalo que podríamos pedirle a los Reyes para cada uno de nosotros. |Leer|


  • El valor de la Familia (31/12/2006)
    En medio de la Fiesta de la Navidad y del Año Nuevo, la Iglesia nos invita a celebrar a la Sagrada Familia. Después del nacimiento de Jesús, un momento para homenajear y reflexionar sobra la Familia que lo recibió, ya que no podríamos celebrar su Encarnación y Nacimiento sin pensar en María, que lo llevó nueve meses en su seno, y en José, que protegió con tanto amor y discreción el misterio de ese nacimiento. La Iglesia quiere que, al poner delante nuestro la experiencia de aquella Familia de Jesús, tengamos un modelo para nuestras propias familias. Viendo la Sagrada Familia de Jesús, contemplamos como el Señor, de sus treinta y tres años de vida, dedicó treinta para santificar a la familia y tres para la Obra de la Salvación. Debemos darnos cuenta de cuánto tiempo utilizamos para los demás, para los de “afuera”, que poco tiempo empleamos muchas veces para aquellos con quienes compartimos nuestra vida... y disfrutar de nuestra familia, “santificarla” como hizo el mismo Jesús. |Leer|


  • Gloria a Dios en las alturas... (24/12/2006)
    Estamos viviendo los días de la navidad de Jesús, donde “todas las cosas se renuevan”... pero me pregunto, ¿será que realmente se renuevan? ¿Nos renovaremos en serio en esta Navidad? ¿Habrá de verdad algo distinto en la vida de cada Hombre a partir de ahora? Y la respuesta debería ser , claro, como no vamos a renovarnos si estamos viviendo el misterio de la Navidad, donde Dios se hace hombre para llenarnos con su Paz y Amor, donde viene a decirnos que la Salvación está cerca, que no debemos tener miedo. Así que imagino que todo eso nos debe ayudar a renovarnos, a alegrarnos, a darnos cuenta que algo puede y debe cambiar en nuestras vidas. De corazón, si sabemos compartir semejante alegría, entonces sí es válida plenamente esa expresión que “gritamos” a quien encontramos en el camino: ¡FELIZ NAVIDAD!, si no, será otro día “feriado” que pasaremos, descansando, en familia, pero perdiéndonos la oportunidad de recibir en el Corazón a “aquel que de verdad renueva todas las cosas”. |Leer|


  • Tiempo de alegría y conversión (17/12/2006)
    Así como Juan el Bautista preparó al pueblo de Israel a la venida del Mesías, a través de la invitación a la alegría y a la conversión de vida, así también nosotros como Iglesia estamos llamados a esa misma tarea. Debemos mostrar al mundo que la llegada de la Navidad, produce algo distinto, algo que nos llenará de alegría, dado que la Salvación que Dios ofrece a todos los hombres a través del envío de su Hijo, el Dios hecho hombre, es “para alegría de nuestros corazones”. La alegría no es sólo por la presencia cercana de la Navidad, sino también porque se nos invita a ser trasmisores de esa alegría de la salvación. En fin, tiempo de balances, tiempo de preparación a la venida de Jesús, tiempo que sin dudas nos debe llevar a pensar que actitudes debo cambiar, sabiendo que de ese modo vamos a experimentar esa salvación que cada uno necesita, y de esta manera experimentar la alegría que ese “renovar todas las cosas y toda nuestra vida” trae la Navidad. |Leer|


  • Hacia dónde va la Humanidad (10/12/2006)
    Una de las preguntas que me hago habitualmente, y más en esta época de “cambio de calendario”, es por qué hay tanta desilusión en la gente, tanta angustia, tantos miedos, tantos que no encuentran sentido a su vida, y tantos que parecen no poder “disfrutar” en serio de la vida. Creo que se intuye que si la Humanidad no cambia profundamente, en la vivencia de sus valores, en las actitudes que nacen del corazón, el propio progreso de la Humanidad, puede llevarla a su “destrucción”. Me parece que los creyentes tenemos algo que puede llenar esa inquietud del Hombre en la búsqueda de lo que lo haga plenamente feliz, y es el “amor”, pero el Amor en serio y con mayúsculas, es que hemos recibido de Dios como capacidad de darlo y de recibirlo. Y comenzar por quienes tenemos cerca, por la familia, por los amigos, por los compañeros de trabajo, por los vecinos. Y quizás este sea el momento de replantearnos como estamos viviendo ese Amor, dado que estamos cercanos a la Navidad, donde las palabras Amor y Jesús son sinónimos. Tal vez nos debamos preguntar si Jesús (el Amor) de verdad llena nuestra vida, y a partir de allí encontraremos todas las demás respuestas y el verdadero sentido de la vida y hacia dónde va la Humanidad. |Leer|


  • Tiempo de preparación y esperanza (3/12/2006)
    Comenzamos en estos días el Tiempo de Adviento, donde durante cuatro semanas la Iglesia nos invita a prepararnos al gran acontecimiento de la Navidad, la venida de Jesús. Es un tiempo para hacer nuestro examen de conciencia y disponernos a ver cuáles son las cosas que nos separan del Señor y tratar de dejar de lado todo lo que nos aleja de Él. Nuestra preparación a la Navidad en este tiempo será fructífera si somos capaces de comprender que el Señor renueva su presencia en nuestras vidas y que nos llama a que también en lo concreto hagamos algo para que otros sientan esa presencia, si no, la Navidad no será más que una de las tantas fiestas que celebramos, pero no se producirá en nosotros ninguna vivencia de fe, ni mucho menos un cambio profundo. |Leer|


  • Cristo Rey (26/11/2006)
    En la Liturgia de la Iglesia estamos celebrando la última semana del Año Litúrgico, con la Fiesta de Jesucristo Rey del Universo, o Cristo Rey, como la conocemos habitualmente. En la próxima semana estaremos comenzando el llamado Tiempo de Adviento, con el cual iniciaremos otro Año Litúrgico. Jesús se identificó con los más pobres, y por eso su realeza está en ellos, aunque nos cueste ver a un “rey” olvidado en su enfermedad, en la soledad de un geriátrico o de un hospital, o en aquellos niños que se ven obligados a pedir, a “trabajar” limpiando vidrios para poder sobrevivir. Por suerte hay lugares donde esos “reyes” al estilo de Jesús son acompañados y han recuperado esa dignidad, como pueden ser tantos Hogares, los Cottolengos, los Hogares de la Fundación Felices los Niños, y tantos otros. Allí, en esos lugares y junto a tantos corazones solidarios es donde podemos darnos cuenta que hay muchos que comprendieron lo que significa la verdadera “realeza” de Jesús, esa que lucha por un mundo donde reine el amor, la justicia, la verdad, la vida y la paz. Formemos entonces con nuestras acciones, parte de este verdadero Reinado Universal de Jesús. |Leer|


  • Acompañar al que sufre (19/11/2006)
    Ante ciertos dolores, pruebas, cruces, ¿qué podemos decir? Generalmente nuestras palabras se vuelven inútiles, muchas veces hasta ridículas, y sin sentido. Ante el dolor, todo puede sonar distinto, todo lo que pueda decir, por válido que sea, en cambio es diferente el estar “al lado”, acompañando y quizás hasta sufriendo nosotros mismos interiormente. Lo más probable es que también quien está pasando un momento doloroso, sepa que no soy yo quien pueda darle la solución o logre hacerle superar “mágicamente” ese momento, sino que en realidad lo que está buscando es sentirse acompañado por alguien que quizás no pueda hacer más que “estar allí”, pero en realidad, está haciendo “todo” lo que en ese momento necesita quien está sufriendo. |Leer|


  • La imagen de Dios (12/11/2006)
    Son frecuentes los cuestionamientos donde se expresa que si realmente Dios existe, por qué no dejan de suceder determinadas cosas en el mundo, sobre todo cuando se ve tanta injusticia, tantos sufrimientos, si en definitiva nos han enseñado que Dios protege y ama a los buenos, a los que lo aman. Dios es bueno si me “soluciona” de manera digamos “mágica” todos mis problemas, y más poderoso aún será si me los resuelve rápido. La fe en Dios, su amor, la confianza en El son cosas bastante diferentes a lo que muchos cristianos piensan. Ser cristiano muchas veces será saber comprender que Dios hasta puede llegar a permitir que nos sucedan ciertas cosas que humanamente hasta nos pueden parecer incomprensibles, pero que en el infinito amor que Dios nos tiene, logra un profundo sentido y es en el fondo para nuestro mejor bien. |Leer|


  • ¿Por qué nos enojamos? (5/11/2006)
    Desde hace ya un tiempo somos testigos de muchos “enojos”. Si bien es cierto que el hombre tiene su temperamento, que lo hace muchas veces enojarse mientras busca lo mejor para sí y para los demás, me da la sensación como que en estas épocas estamos como más “sensibles”, como que cualquier motivo hace que reaccionemos, nos enojemos, al punto hasta de “atacar” al otro de maneras casi despiadadas. Quizás la primera “tentación” sea la de mirar hacia arriba o hacia el costado, fijándonos en quienes tiene grandes responsabilidades, y quizás esté bien, pero no nos olvidemos de nuestras responsabilidades cercanas, que exigen de nosotros una respuesta muchas veces distinta y comprometidas y no un “simple enojo” porque las cosas no salen o no se hacen, y no nos damos cuenta que por allí está a nuestro alcance el que puedan realizarse. |Leer|


  • No pasemos de largo (29/10/2006)
    En el Evangelio hay un relato que siempre me llamó la atención de una manera especial, y es cuando Jesús cura a Bartimeo, un ciego que al costado del camino estaba pidiendo limosna y al oír que pasaba Jesús, a los gritos le pide ayuda. Jesús al final obrará el milagro para que Bartimeo vuelva a ver. Pero la escena me lleva a varias reflexiones que cada uno puede hacer a partir de ese relato, viendo en qué lugar nos situamos, muchas veces necesitados de ese Jesús que pasa, llegando incluso a “gritar” para que nos escuche y no pase de largo, otras siendo quienes ayuden a los demás encontrarse con el señor, y tal vez muchas veces también siendo medios para que el Señor, que pasa, pueda encontrarse con sus hermanos necesitados. |Leer|


  • ¿Educar o Educarnos? (22/10/2006)
    Desde hace mucho tiempo se están elaborando distintas alternativas en vistas a la educación sexual en los establecimientos educativos, llegando incluso a establecerse a través de leyes la obligatoriedad de implementar los programas desde prácticamente los comienzos del camino educativo de los niños. Estas leyes, en muchos casos, por no decir en la mayoría, no contemplan el papel insustituible que tiene la Familia en la educación integral de los hijos, y también en la educación sexual, la que se debe enmarcar en lo que es la “educación para el amor”. Me pregunto por qué no incluir a la familia, por qué dar por “supuesto” algo pero no se buscan los medios y las maneras para que los padres puedan también ellos “educarse” en la materia y luego ser artífices de la educación de los hijos, como primeros responsables, y teniendo en cuenta que el resto (escuelas, sociedad, iglesias, etc.) son colaboradores en la tarea de educar. No estoy de acuerdo con la “educación sexual” que sólo pretenda explicar cómo realizar ciertos actos con los menos riesgos posibles, o que respondan a determinados intereses; sino que estoy con la “educación para el amor”, como valor propio de quienes han recibido de Dios esa capacidad de amar que lleva al hombre a entregarse libremente y sin egoísmos, porque en la entrega se encuentra la felicidad plena, pero claro, para esto debemos primero darnos cuenta si los adultos hemos sido “educados”, para luego poder “educar”. |Leer|


  • Mirada y Corazón de Madre (15/10/2006)
    Parece difícil comprender que se puedan encontrar mujeres que piensen que la maternidad es un “peso”, y que no se pueda encontrar en este regalo maravilloso, el motivo más importante para encontrar una plena realización. La mirada y el corazón de la madre, actitudes que tanto estamos necesitando, que tantos necesitan en la vida, a veces pienso que si muchos pudiéramos llenarnos de estas virtudes, podríamos lograr vencer tantas injusticias, tantos dolores, y evitaríamos muchos sufrimientos. Ser madre, don maravilloso que Dios entregó sobre la tierra, pero que necesita de una aceptación y apertura plena, de una capacidad de amar, que la lleve muchas veces al sufrimiento y al dolor, a comprender que al pasar de los años y mientras van apareciendo las arrugas, no es sólo un signo de “envejecer”, sino que cada una de esas “marcas” están mostrando una entrega total y plena por sus hijos. |Leer|


  • ¿Hay un miedo a los Hijos? (8/10/2006)
    En los últimos tiempos, algo que se habla y mucho, es en referencia al tema de la vida, o de una nueva vida, con intentos de “educar sexualmente”, donde sólo se intenta “enseñar” a como disfrutar del “sexo” sin riesgos, y cuando me refiero a “riesgos” no sólo en el caso de enfermedades, sino que en no pocos momento se habla de “prevención de embarazos”, como si fuera una “enfermedad”, y ni que decir sobre las infinitas teorías que quieren justificar el “aborto”, sean por los motivos que sean. El “dar vida” es un acto de la más profunda y sublime generosidad, claro que ello no es sólo parte de un momento, sino que es un compromiso para toda la vida, siendo que un hijo que llega al mundo es un ser que necesitará mucho que lo cuiden, ayuden a crecer, protejan, acompañen. Y esto, claro, para quien prefiere el “egoísmo” de pensar en sí mismo, no deja de ser una “molestia”. ¿Miedo a los hijos? Me cuesta creerlo, aunque hay muchas situaciones que perecen responder afirmativamente a esta pregunta, aunque sin embargo si nos ponemos a pensar que lo peor para el ser humano es el “egoísmo”, vamos a comprende que no es “al hijo” a quien se debe temer, sino a esa enfermedad que puede hacer que el corazón del hombre se cierre en sí mismo y no le permita encontrar la plena felicidad, que es aquella que se alcanza cuando logramos abrirnos a los demás. |Leer|


  • Madre, enséñanos a vivir como hermanos (1/10/2006)
    Como cada año, el comienzo del mes de octubre significa para la Iglesia en Argentina, y particularmente en Buenos Aires, el momento de vivir la Peregrinación Juvenil que anualmente se realiza a la Basílica Nacional de Luján, donde cientos de miles de jóvenes, sea por edad o desde el espíritu, se congregan para recorrer los 70 kilómetros que separan al Santuario de San Cayetano, en La Ciudad de Buenos Aires, de la Basílica de Luján, en la ciudad que lleva el mismo nombre. Este año la Peregrinación se realiza bajo el lema: “Madre, enséñanos a vivir como hermanos”. Un ruego hecho desde lo profundo del corazón de cada argentino, pidiéndole a María que nos ayude a aprender a vivir como verdaderos hermanos. Madre, te pedimos, entonces, que nos enseñes a vivir como hermanos, abre nuestra mente y nuestro corazón para que aprendamos a vivir hermanados. |Leer|


  • Huérfanos de “padres vivos” (24/9/2006)
    Esta es una expresión que escuché hace mucho tiempo, y que en primer lugar hace referencia a tantos niños y jóvenes que, si bien sus padres no han fallecido, no pueden estar con ellos, por distintos motivos y entonces necesitan de alguien que alguna manera “cubra” ese lugar. Pero también están aquellos que viven “huérfanos” porque no tienen ideales, que viven “vacíos” en su vida, que solamente “pasan por la vida”, sin ninguna meta. Esto es ni más ni menos que vivir sin esperanzas, y por eso me permito llamarlo “ser huérfanos”, ya que se mira hacia atrás y parece que no hay historia, y miramos hacia delante y no vemos más que “hasta ahí”, y por lo tanto no se le encuentra sentido ni un para qué o por quien vivir. |Leer|


  • Dios, ¿realmente nos escucha? (17/9/2006)
    Tantos que le han pedido por la salud de un ser querido, para que el hijo consiga trabajo, por la seguridad, etc., y Dios parece que “está sordo”, o la eficacia de la Oración no es tanta. Y a toda esta realidad que hace sufrir a tantas personas, además hay que agregarle una especie de “crisis” en su Fe, lo que también hace doler mucho. Dios no es alguien puesto para solucionar todas nuestras dificultades, para librarnos de nuestras luchas, de nuestros sufrimientos, ni es causa de ellos, sino que es quien le da un verdadero sentido, y en todo caso la “bondad” de Dios no es sólo cuando me concede todo lo que le pido, en el momentos y las formas en que se lo pido. Nuestra relación con Dios no debe ser una relación de “negocio”, de “amarlo” en tanto y en cuanto Él me ame, sino que pasa por mi entrega total, como el verdadero Amor de las personas que no pasa por el interés o egoísmo, sino por el puro Don que es el Amor. |Leer|


  • Sólo hablamos de lo superficial (10/9/2006)
    En nuestro mundo “moderno” nos cuesta cada vez más hablar de las cosas profundas, de las esenciales que tienen que ver con nuestra vida, hablamos de todo, pero siempre en forma muy superficial, o “de lo superficial”. Quizás sí hablamos o nos damos cuenta de tanta profundidad ante situaciones que son límites, ante grandes dificultades que nos tocan vivir, ante momentos dolorosos, como si necesitáramos de “golpes fuertes” para darnos cuenta y poder recurrir a lo esencial que sostiene nuestra vida y que le da verdadero sentido. Nos preguntan si somos creyentes, o católicos, y por allí hasta nos produce cierta vergüenza en reconocerlo, porque es casi seguro que nos sentiremos como “de otro mundo”. |Leer|


  • Estamos vivos... y ¿vivimos? (3/9/2006)
    Hoy el “disparador” de la reflexión tiene que ver con esa pregunta de si realmente “estamos vivos”, si plenamente llevamos nuestra vida adelante, o si, como sucede muchas veces, parece que “la arrastramos”. Al referirme a la vida y cómo la vivimos, no me refiero al sólo hecho del desarrollo, del crecimiento, de lo orgánico, sino al “fervor” por vivir, a ese, podría decir, “apasionamiento” por lo que me toca, a la fuerza que experimento para realizar mis actividades, a lo que en serio llamamos “sentirnos realizados”, un sentirnos “plenos” por lo que desarrollamos en nuestra vida, darnos cuenta que vivimos de lo que somos y hacemos, y no sólo en un sentido material, que si bien es importante, mucho más lo es el darme cuenta que lo que hago en verdad “llena” mi existencia. Quién puede dudar de una vida “plenamente vivida” cuando nos referimos a grandes personajes de nuestra historia, a ejemplos de nuestra Iglesia, quizás a seres queridos y cercanos que “dieron” su vida por un ideal, por su familia, que se entregaron en forma total a la misión que recibieron y que cuando uno los mira, nos producen ciertas ganas de “contagiarnos”, y poder estimularnos y darnos cuenta que la vida merece ser vivida y entregada. |Leer|


  • El Valor de la Superación (27/8/2006)
    La superación es un valor que nos motiva a perfeccionarnos en todos los aspectos de nuestra vida, venciendo los obstáculos y haciendo esfuerzos para lograr lo que nos hemos propuesto. La superación personal tiene mucho que ver con la actitud de la persona, es un deseo permanente por “mejorar”, y no caer en el “conformismo”. Siempre nos vamos a encontrar con algún obstáculo en nuestras vidas que “frenarán” muchos de nuestros proyectos, pero no olvidemos que todo depende de nosotros, de la capacidad para afrontar esos aparentes impedimentos, sabiendo que no todo es fácil, pero sí que todo se puede lograr con esfuerzo y constancia. |Leer|


  • La realidad nos sigue interpelando (20/8/2006)
    Mientras siguen pasando los días, los meses, los años, mientras seguimos esperando respuestas a tantas necesidades que surgen, mientras seguimos escuchando teorías sobre lo que hay que hacer ante tantos que sufren y pasan necesidad; seguimos viendo como la realidad es que no se ven grandes cambios, hay muchos que siguen padeciendo y quizás pasan delante nuestro y no somos capaces o quizás parece que no podemos hacer nada. Pasamos caminando y seguimos viendo ancianos abandonados, familias enteras tratando de sobrevivir, y ya quizás ni nos duela esa realidad, porque nos estamos acostumbrando a ese “paisaje” de nuestras ciudades como tantos otros que tenemos a diario. No pensemos que no podemos hacer nada, sin dudas que sí, desde la fe que profesamos, seguro que podemos elevar nuestra oración pidiendo para que se “ablanden” los corazones e iluminen las mentes; pero también podemos comenzar quizás por hacer algo concreto con quienes están a nuestro alrededor y padecen, dando nuestra ayuda, nuestro acompañamiento, sin pensar si es poco o mucho y si esto resuelve los problemas de fondo, ya que mientras seguimos esperando que lleguen las soluciones “de fondo”, bien podemos quizás solucionar algún problema concreto, de alguna persona concreta, en algún momento concreto. |Leer|


  • Qué trasmitimos a los niños y jóvenes (13/8/2006)
    La celebración del Día del Niño nos lleva cada año a intentar una reflexión que nos ayude a seguir pensando qué estamos haciendo por ellos, como sociedad, como Iglesia, como adultos. ¿Estamos convencidos que ellos deben ser nuestra preocupación principal como adultos, que deben ser verdaderamente los “privilegiados”, y que por lo tanto todo lo que realicemos debe tener como mirada lejana el mundo que le vamos a trasmitir a ellos? El niño, el adolescente y el joven, tienen la energía propia de su edad, llena de sueños, de ideales, y necesitan sin dudas ser estimulados, sin engaños, con lo que es la realidad, pero también animándolos a las “grandes empresas”. No subestimemos a nuestros niños y jóvenes, no “aplaquemos” sus ideales llenándolos con nuestros pesimismos y desánimos, sino inculquémosles el firme deseo de una búsqueda plena de la felicidad verdadera y estemos dispuestos a acompañarlos en este camino. |Leer|


  • Hay que cambiar los corazones (6/8/2006)
    Es sorprendente ver como muchos creyentes, personas de mucha Fe, seguidores de Jesús y del Evangelio, son capaces de pensar que el mejor camino para lograr algunos cambios en nuestra humanidad, sea por ejemplo algún tipo de lucha, enfrentamientos, acciones que tengan más que ver con lo externo, y no tengan en cuenta que lo primero es buscar un cambio profundo que nazca del corazón. Lo que llamamos “conversión”, y que nace precisamente desde el interior de nuestra vida, de lo que resumimos como “cambio del corazón”. La violencia, los odios, las luchas de sectores, sólo se pueden superar si hay un convencimiento desde el interior de las personas, desde el “corazón”, que como nos dice Jesús en el Evangelio, es “donde se encuentran las malas y buenas intenciones de los hombres”. Quienes tenemos Fe, debemos ser los primeros en convencernos, para luego convencer a los demás, de que el “cambio que nace desde el corazón”, es el medio más seguro para después poder si cambiar las estructuras y los sistemas. |Leer|


  • ¿Sabemos equivocarnos? (30/7/2006)
    Me pregunto muchas veces si el hecho de ser “perfeccionista” es verdaderamente una virtud, o un defecto. Y creo que tiene de las dos cosas. Siempre pienso que en la vida lo importante no es no fallar, “no caerse”, sino el ver cómo reaccionamos ante una falla, si somos capaces de levantarnos de una caída. Por eso me parece fundamental que ya en la educación que damos a nuestros niños y jóvenes, los preparemos para esa posibilidad de equivocarse, de saber superar un error, de poder “asumirlo”, “hacerse cargo” de sus fallas, y no hacerles creer que pueden ser “omnipotentes” a tal punto que si cometen un error, ya hay que hablar de “fracaso”. Espero que sepamos enseñar a los jóvenes que no hay una vida “sin problemas”, sin posibilidad de errores, pero que sí hay en todo hombre una capacidad para superarlos. |Leer|


  • La verdad de la palabra AMOR (23/7/2006)
    Creo que la palabra Amor es una de las palabras que más utilizamos en nuestro vocabulario, y quizás también la que muchas veces “más mal utilizamos”. Cuántas veces se coloca la palabra “amor” a situaciones o cosas que no tienen nada que ver con la verdadera realidad de lo que significa. Hay que saber distinguir entre “amor” y “afecto sensible” que puedo tener a un persona, ya que “amar” es buscar la plena felicidad del que amo, siendo un don, un darse, y no pedir ni esperar nada a cambio. El afecto sensible muchas veces está lleno de lo que “siento” por el otro y de lo que “me puede dar”. |Leer|


  • Descubrir lo que hay adentro (16/7/2006)
    La educación no es tanto “agregar” desde afuera, sino ayudar a descubrir lo que hay dentro. De hecho el término educar, viene del latín “edúcere”, y significa justamente eso: “sacar de adentro”. Qué maravilloso es que los adultos, los padres, educadores, nos demos cuenta que lo que llamamos enseñar, no es más que ayudar a los niños y jóvenes a descubrir lo que ya tienen dentro, y enseñarles a “sacarlo a la luz”. El educador es un “escultor” que ayuda a sacar lo que hay adentro, quitando lo que está demás, y no es un “pintor” que agrega colores desde afuera. |Leer|


  • La independencia y la libertad (9/7/2006)
    Sin dudas que el tema de la libertad da para que podamos reflexionar mucho, y de variadas maneras. Y no voy a referirme a la libertad sólo desde el hecho de la Independencia Patria que los países han ido logrando o luchan para lograrla, algo de lo que estamos seguros que es un derecho de los pueblos. ¿Por dónde pasa la libertad? ¿Por el “libertinaje” de hacer lo que yo quiero y de pensar y actuar rechazando las normas elementales de una convivencia humana o de una sociedad organizada? ¿O pasa por el respeto que debo tener con las normas que se establecen para que podamos vivir en un mundo que busca respetar la dignidad de todos los hombres, pero de una forma en que no se rechace ni violente lo sabiamente establecido por Dios en la naturaleza? La libertad es un “maravilloso don” que hemos recibido, pero que para su ejercicio debe partir del respeto a la verdad objetiva de las cosas, del respeto a la naturaleza y del respeto a uno mismo y a los demás, sino terminaremos siendo “libremente esclavos”. |Leer|


  • Saber valorar el presente (2/7/2006)
    Quizás una de las cosas que más nos cueste a los seres humanos, es el saber valorar y vivir el presente, y no estar siempre “esclavizados” por nuestro pasado ni preocupados o “paralizados” por el futuro. Muchos viven atados al pasado, quizás sufriendo por un fracaso, no sabiendo sobreponerse e intentar algo nuevamente, añorando o amargándose por lo que no se dio o incluso se perdió, y que no pueden dejar de “vivir con amargura” por ese pasado. Sólo existe el presente, el pasado pasó, y el futuro no ha llegado, por eso el hecho de vivir el “hoy”, el “presente” es lo que nos hace feliz, lo que me hace sentir “vivo”, por eso es que no hay otra manera de ser felices que siéndolo hoy, de sentirme vivo, que viviendo hoy. |Leer|


  • No guiarnos por las apariencias (25/6/2006)
    ¡Cómo nos dejamos condicionar tantas veces por lo que vemos externamente para luego ya emitir un juicio, desacreditar, o simplemente no escuchar, privándonos quizás de aprender muchas cosas que podrían enseñarnos! Ni que hablar cuando a nivel de muchos de nuestros dirigentes se habla y rechaza al otro por su “pasado”, por el lugar que ocupó u ocupa, porque profesa determinada religión, tiene estas u otras ideas, o simplemente porque piensa distinto, o solamente “no piensa lo mismo que yo”. Creo que basamos la mayor parte de nuestras ideas en la primera impresión, en lo que vemos, en lo externo, y no pensamos en cuántas cosas cambiarían o serían distintas si nos diéramos cuenta que lo que importa no es la vestimenta, lo externo, o como en otras épocas la extensión o no de los cabellos, sino que lo que vale es lo que el otro puede pensar, aunque no coincida con mi forma de ver, pero sí puede ser importante lo que piensa, por lo que trasmite, en definitiva por lo que “es”, y no tanto por lo que vemos de afuera. |Leer|


  • Valorar el “don” de la Paternidad (18/6/2006)
    En muchos países en este tercer domingo de junio se lo dedica a celebrar el “día del padre”, y sin temor a ser repetitivo en estas reflexiones que comparto habitualmente, creo que no debemos dejar pasar la oportunidad para decir algo sobre el “don” maravilloso de la paternidad. Ser padre es haber recibido del mismo Dios la capacidad de compartir su propia paternidad, ya que por la revelación del mismo Jesús, nos enteramos que Dios es Padre, que es “el padre” y que como tal nos ha hecho partícipes de ese don y de todo lo que implica. El deseo entonces es que todos sepamos valorar y ejercer el don de la paternidad, don recibido de Dios, y que a partir de esto todos los chicos puedan crecer recibiendo los beneficios de la paternidad, y así se preparen también ellos para poder ejercerla en el futuro. |Leer|


  • No todo se compra con dinero (11/6/2006)
    Somos testigos en el mundo de hoy de la tremenda diferencia que hay entre quienes cada vez tienen más y entre tantos que cada vez tienen menos, y seguramente muchos de éstos últimos viven como una “desgracia” el hecho de no tener muchos medios. Claro que no estoy hablando de quienes no tienen lo necesario para vivir, que no me refiero a esto, sino a quienes en definitiva se sienten “menos” por no tener suficientes riquezas y piensan que por eso su vida es totalmente distinta... y sin duda lo es. Pero, me pregunto, ¿todo se compra con dinero? Y a esta pregunta seguro que todos responderemos que no, que no todo depende del dinero, que hay muchas cosas que no se pueden comprar. Valoremos aquellas cosas que son verdaderamente importantes, que nos llenan profundamente, la mayoría de las cuales no son “comprables”, no esperemos “perder” muchas cosas que tenemos, para entonces sí saber valorarlas. |Leer|


  • La alegría: fruto del Espíritu (4/6/2006)
    En esta semana culminó el llamado Tiempo Pascual, con la celebración de la Fiesta de Pentecostés, que recuerda cuando el Espíritu Santo desciende sobre los discípulos reunidos, y a partir de allí son fortalecidos por la presencia de quien los asistirá en la Misión que comenzarán inmediatamente, la de llevar por el mundo la Buena Noticia de Jesús. Los dones de Sabiduría, Inteligencia, Consejo, Fortaleza, Ciencia, Piedad y Temor de Dios son dados a quienes reciben al Espíritu Santo para ayudarlos en su camino de fidelidad Dios, para comprender su Voluntad, para tener la fortaleza de poder vivirla. La alegría del Espíritu, la alegría de ser cristiano, la que nos da la Fe y que produce en nosotros el Espíritu que nos asiste, es uno de los grandes frutos que los demás esperan de nosotros. Que el Espíritu Santo nos asista en serio para que sepamos ser testigos de esperanza en medio de nuestro mundo, muchas veces confundido y desesperado. |Leer|


  • Vayan por todo el mundo (28/5/2006)
    Estamos celebrando los días finales del tiempo de la Pascua, con la Fiesta de la Ascensión de Jesús al Cielo, quien después de resucitar, permanece junto a los discípulos durante cuarenta días, exhortándolos, enseñándoles y preparándolos para la Misión que les quedará a ellos, la de llevar adelante el mensaje de la Buena Noticia en esa Iglesia naciente que comenzará a darse a conocer. ¿Cómo creerán los demás que es cierto el mensaje de Jesús, que es verdad que tenemos una esperanza distinta, que estamos llamados a la Salvación y que por lo tanto nos espera algo mucho más trascendente que lo que vemos con nuestros sentidos comunes? Creerán a través de nuestras Obras, por eso acerquémonos a colaborar a tantos lugares que nos están esperando, y cuando nos pregunten: ¿por qué lo hacés?...simplemente digamosle: ”porque soy cristiano y Jesús nos ha dado esa misión”. |Leer|


  • No son ustedes los que me eligieron (21/5/2006)
    En el Evangelio, Jesús nos dice: “No son ustedes los que me eligieron a mí, sino Yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto y ese fruto sea duradero”. El mandamiento del amor que Jesús nos hace, tiene como punto de partida la realidad de que Dios nos amó primero, y ese amor hizo que nos eligiera y preparara para que demos frutos. Nos falta quizás tomar conciencia en serio que “hemos sido elegidos”, que nuestra vida tiene un sentido porque Dios nos ha puesto por algo en el mundo, no es casualidad nuestra existencia, y debemos por lo tanto ser fieles a la misión que hemos recibido. |Leer|


  • De dónde viene el mal que hay en el mundo (14/5/2006)
    Hoy me viene a la mente la pregunta: ¿de dónde viene el mal que encontramos en el mundo? Es como si la violencia, la obsesión de poder, la búsqueda desenfrenada del placer, la explotación de los niños, la falta de trabajo, las familias disgregadas, etc., fueran todo algo que debemos “padecer” sin remedio, y como si el hombre no tuviese nada que ver. Es el hombre el que roba, mata, explota al otro. Cuántas actitudes nuestras hacen “sufrir” a los demás, cuántos de nuestros egoísmos hacen que otros no tengan lo suficiente para vivir dignamente, cuántas cosas “tiramos” que podrían aliviar la necesidad de los demás. Sería un muy buen paso que cada uno de nosotros tratáramos de no contribuir para que aumente el mal. |Leer|


  • Los obreros son pocos (7/5/2006)
    La Iglesia nos ofrece en estos días como motivo para nuestra Oración y reflexión, el tema de la Vocación como entrega total a Dios para el servicio a los hermanos. “Los obreros son pocos” son palabras del mismo Jesús que ante la realidad de un “campo” para la siembra de la Buena Noticia tan grande, vio que por otro lado eran pocos los que estaban dispuestos al trabajo para llevar adelante esta siembra. Seguramente pueden ser muchas las actitudes que podemos tener para favorecer esta realidad, desde el acompañamiento, sostenimiento, estímulo y buenos ejemplos que podemos dar a los jóvenes, hasta la posibilidad de saber “crear el clima” para que en un ambiente propicio se puedan dar estos llamados y los jóvenes principalmente, puedan encontrar un momento y un lugar donde reflexionar y poder aceptar lo que Dios sugiera en su vida, y a partir de allí saber responderle con generosidad. |Leer|


  • Se vive “aburrido” (30/4/2006)
    Algo que se puede constatar en nuestro mundo actual, es la cantidad de personas que por distintos motivos parece que no viven conformes con lo que son y hacen y por lo tanto su vida se va transformando en algo “aburrido”. Esto lo podemos ver muy claramente en muchos adolescentes y jóvenes, pero también en adultos que “no tienen más remedio” que aceptar lo que les toca vivir, pero no se “entusiasman” con nada. Quizás se viva en forma aburrida, porque no realizamos en la vida una de las actitudes principales que debemos tener y que es el “dar”, el darnos, el comprender que la vida se vuelve “entretenida” cuando se es capaz de darla a los demás, de entregarla, y no en una actitud llena de egoísmo que a pesar de tener a nuestra disposición una cantidad de cosas apasionantes que podemos hacer, nos sentimos vacíos y que no hacemos nada. |Leer|


  • ¿Quienes son los “privilegiados”? (23/4/2006)
    Continuamente estamos escuchando, leyendo, enterándonos de chicos que mueren por desnutrición, del 60% de los niños bonaerenses que son pobres o indigentes, de la delincuencia juvenil en aumento, etc., y esto hablando sólo de de nuestro país, ni qué decir si vamos a nuestro mundo y nos encontramos con los millones y millones que mueren de hambre, que viven en la miseria. Muchos podrán decir, ¿y qué podemos hacer para tantos que necesitan? Muchas veces nos quedamos en la “teoría”, seguimos diciendo, opinando, debatiendo, a veces justificando, siendo sólo observadores de lo que pasa cerca nuestro, pero no es suficiente, no lo es para nadie, y menos para quienes hace unos días hemos “saltado de alegría” con Jesús que Resucitaba y nos llenaba de esperanza, siendo que la Resurrección no es sólo cuestión teórica, sino que debemos transformarla en acciones concretas, y quizás algo concreto sea que comencemos a ver si es posible hacer de una vez por todas realidad eso de que “los únicos privilegiados son los niños”, y no que quede como un hermoso lema del pasado. |Leer|


  • Pascua, celebración que nos llena de alegría (16/4/2006)
    Es Pascua, es la fiesta de la Resurrección, el triunfo definitivo de Jesús sobre la muerte, sobre el mal, sobre el pecado, y nosotros estamos llamados a ser testigos de ello, para lo cual debemos ser concientes de los muchos motivos de alegría que tenemos a partir de este “paso” de Jesús y nuestro, y entonces si de esa manera nos transformaremos en testigos de la resurrección, ya que ¿quién no es capaz de compartir con los otros los verdaderos y profundos motivos de alegría que tiene? La Pascua nos debe llenar de alegría, no sólo por todo lo que significa la resurrección de Jesús, sino también porque a partir de ese hecho podemos tomar conciencia de muchos hechos que pasan en nuestra vida y que son motivos de alegría. Debemos alegrarnos por tantos “regalos que hemos recibido”, y que no han sido mérito nuestros, sino simplemente gestos concretos del “Amor de Dios” que se desborda: la vida, la Fe, el mismo hecho de ser “amados por Dios”, de ser capaces también nosotros de amar. |Leer|


  • Una semana especial (9/4/2006)
    Estamos en la Semana Santa, aquella en la que acompañamos a Jesús en su tramo final en que dará su vida por la humanidad, para que podamos tener la posibilidad de llegar a la Salvación. Nuestro esfuerzo en esta semana creo que deberá estar centrado en que no sea una semana más, aún en medio de nuestras expresiones de Fe, que no quede todo en un simple recuerdo, en “dolernos” de todo lo que el Señor debió sufrir por nosotros, en golpearnos el pecho y al final de estos días estar ya “satisfechos” que hemos pasado una semana de reflexión. Que esta Semana Santa, sea verdaderamente distinta para cada uno, que se sea un momento de un encuentro más profundo y cercano con quien ha “dado su vida” para que nosotros la “tengamos en abundancia”, pero que ese encuentro no sea sólo en la teoría de una reflexión, sino en la realidad de una cercanía con quien, identificado con el Señor, sufre su propio camino al calvario, y de esta manera, sí podremos experimentar en nosotros la presencia de Jesús Resucitado, porque no debemos olvidar que no todo termina en la Cruz, sino que Jesús Resucitará para llenarnos de esperanza. |Leer|


  • No Olvidar (2/4/2006)
    Hace ya unos días que escuchamos mucho esto de “no debemos olvidar”, en referencia a muchos acontecimientos que hemos vivido como país, recordando tantos momentos “horror” que no debemos dejar en el olvido. Muchos momentos de nuestra historia como país están llenos de sangre, con muc