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Editorial > Archivo de Editoriales ![]() Buenos Aires, Domingo 7 de septiembre del 2003
El Cristiano y los “respetos humanos”Para los cristianos muchas veces el ser fiel a nuestro seguimiento de Jesús nos llevará a “chocar” con el comportamiento de quienes se oponen a la moral cristiana, o de aquellos otros que tienen un seguimiento de Cristo más débil. Muchas veces deberá soportar murmuraciones, calumnias, burlas, y hasta discriminaciones en su lugar de trabajo muchas veces, y hasta la pérdida de amistades superficiales.Muchas veces hemos hablado de lo necesario que es hoy para el mundo el testimonio de los cristianos, de que nuestra forma de vivir tiene mucho que decirle al mundo que muchas veces aparece como desorientado o equivocado en su actuar. Pero claro, es necesario que ese testimonio como cristianos sea firme, claro y coherente, y el hecho de vivir de acuerdo a la fe que tenemos, muchas veces nos llevará a encontrarnos con muchas dificultades y rechazos. En definitiva no es muy distinto de lo que le pasó al mismo Jesús que por proclamar la Verdad, fue muchas veces rechazado y despreciado. También para los cristianos muchas veces el ser fiel a nuestro seguimiento de Jesús nos llevará a “chocar” con el comportamiento de quienes se oponen a la moral cristiana, o de aquellos otros que tienen un seguimiento de Cristo más débil. Debemos rechazar ese temor que nos puede venir a parecer “chocantes”, si por vivir como discípulos de Jesús, nuestra conducta es mal interpretada o claramente rechazada. Si ocultáramos nuestra condición de cristianos en medio de un ambiente de costumbres contrarias a nuestra fe, nos estaríamos doblegando cobardemente a lo que llamamos el “respeto humano”. La vida del cristiano debe desarrollarse llena de normalidad, allí donde le ha tocado vivir, y lo más seguro es que como signo de rechazo no sufra grandes violencias físicas por causa de su fe, sino que muchas veces deberá soportar murmuraciones, calumnias, burlas, y hasta discriminaciones en su lugar de trabajo muchas veces, y hasta la pérdida de amistades superficiales. Muchas veces esto se puede dar hasta en la misma familia o grupo de amigos, y es allí donde necesitaremos mucha fortaleza espiritual para mantener una postura coherente con nuestra fe. Y es en esas incómodas situaciones que se nos puede presentar la tentación de ceder en la postura que debemos mantener como cristianos, con tal de no sentir ese rechazo, incomprensión o burla. Viene también la tentación de dejarnos llevar por los “respetos humanos”, que nos puede llevar a que neguemos nuestra condición de discípulos de Cristo. En esos momentos es cuando no debemos preguntarnos qué es lo más oportuno, aquello que será bien aceptado, sino qué es lo mejor, cuál es la verdad, y que espera el Señor de mí en ese momento concreto. Muchas veces esos respetos humanos son consecuencia de la comodidad de no llevarse un mal rato, de querer “agradar” siempre o de no sentirnos cuestionados o hasta rechazados. Y es en esos momentos cuando Jesús espera que seamos coherentes con nuestra fe y que expresemos aunque sea sólo con el silencio, con unas pocas y justas palabras, con un gesto o con una actitud, nuestras convicciones más profundas. Estoy convencido que si hay en nuestros días, en nuestro país, en nuestro mundo, tantos desconciertos, errores, actitudes que van en contra del mismo ser humano, es porque en gran parte los cristianos no somos tan firmes, claros y coherentes en el testimonio que debemos dar en los ambientes donde nos desenvolvemos cada día.
El Padre Oscar Pezzarini nos hace pensar con sus reflexiones en "La Manga" el programa radial de la Fundación Felices los Niños en Radio Rivadavia, domingos de 02 a 05 hs.
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