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Editorial > Archivo de Editoriales ![]() Buenos Aires, Domingo 16 de noviembre de 2003
Ser justos en nuestra palabras y accionesLa virtud de la justicia se fundamenta en la intocable dignidad de la persona humana, que ha sido creada a imagen y semejanza de Dios. Cada día nos encontramos con ocasiones que nos llevan a ser justos con los demás. No es raro que se falte a la justicia a través de la palabra, no debemos dejarnos guiar por rumores, por juicios apresurados sobre las personas que muchas veces encontramos en algunos medios de comunicación, por ejemplo, o cuando nos dejamos llevar “por una sola campana”, como decimos habitualmente.En estos tiempos que vivimos solemos escuchar que uno de los grandes problemas que solemos vivir es la falta de justicia, es algo que incluso como ejercicio está cuestionado. La virtud de la justicia se fundamenta en la intocable dignidad de la persona humana, que ha sido creada a imagen y semejanza de Dios. Es verdad que los derechos de las personas comienza por un ordenamiento justo de las leyes civiles, al que los cristianos debemos contribuir como ciudadanos ejemplares, defendiendo sobre todo aquellas leyes que defienden el primero de los derechos que es el de derecho a la vida, y a partir de allí deben ordenarse los demás derechos. Pero no debemos olvidar que hay una justicia que debemos ejercer diariamente en innumerables situaciones que se nos presentan, aunque sean pequeñas. Cada día nos encontramos con ocasiones que nos llevan a ser justos con los demás, por ejemplo a la hora de emitir juicios (con qué facilidad realizamos a veces juicios temerarios y terminantes sin el mínimo fundamento), o en el momento de hablar de los otros, evitando aquello que pueda perjudicarlo... No es raro que se falte a la justicia a través de la palabra, no debemos dejarnos guiar por rumores, por juicios apresurados sobre las personas que muchas veces encontramos en algunos medios de comunicación, por ejemplo, o cuando nos dejamos llevar “por una sola campana”, como decimos habitualmente. Debemos procurar poner los medios para estar bien informados, escuchar y seguir a aquellos que nos informen bien y objetivamente, y si debemos dar una opinión sobre alguna situación, saber escuchar a “las dos partes”. Vivir la justicia con el prójimo es mucho más que el no causarle daño. Cada uno de nosotros debe plantearse como vive la justicia en las circunstancias comunes y corrientes de su vida: en su familia, en su trabajo, en su vida social. Sabemos que no viviría la virtud de la justicia aquel padre o madre que, por ejemplo, tenga tiempo para sus diversiones, y no dedicara tiempo para escuchar y acompañar a sus hijos en su crecimiento, o quien antepusiera sus gustos a las necesidades de los otros. Somos justos cuando damos a cada uno lo suyo, cuando en nuestro trabajo cumplimos nuestra tarea con esmero o cuando como estudiantes aprovechamos el tiempo que tenemos para estudiar. Pero no debemos olvidar que la justicia es una virtud, y como tal debemos pedir al Señor que nos otorgue siempre las Gracias necesarias para poder vivirla.
El Padre Oscar Pezzarini nos hace pensar con sus reflexiones en "La Manga" el programa radial de la Fundación Felices los Niños en Radio Rivadavia, domingos de 02 a 05 hs.
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