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Buenos Aires, domingo 24 de junio de 2007

Padre Oscar Pezzarini
Padre Oscar Pezzarini

Alegrarnos ante la vida que llega

El 24 de junio se celebra en toda la Iglesia la Fiesta del Nacimiento de Juan el Bautista, quien fuera pariente de Jesús y quien preparó al pueblo de Israel para la llegada del Mesías, predicando un bautismo de conversión para recibir al Salvador. Cuando nace Juan el Bautista, nos dice el Evangelio que todos se alegraron con Isabel y Zacarías, sus padres que ya eran mayores y habían prácticamente perdido la esperanza humanamente hablando de tener un hijo. Sin embargo ese hijo llega, y todos, no sólo sus padres se alegran... pero claro, eso fue en los tiempos del evangelio. Nos dice el Evangelio que al nacer Juan el Bautista, en medio de la alegría todos se preguntaban con entusiasmo y esperanza: “qué llegará a ser este niño”. Hoy en muchos casos la pregunta se transforma en: “¿qué haremos con este niño”? Toda vida es una Bendición y un signo de que Dios sigue confiando en la humanidad y en esos padres a quienes le envía una nueva vida para que acompañen en su crecimiento, y en todo caso es antes que esa vida comience a existir cuando se deben pensar las cosas, y no recibir esa vida con dolor y angustia o incluso llegar a rechazarla.

El 24 de junio se celebra en toda la Iglesia la Fiesta del Nacimiento de Juan el Bautista, quien fuera pariente de Jesús y quien preparó al pueblo de Israel para la llegada del Mesías, predicando un bautismo de conversión para recibir al Salvador.

Esta celebración y lo que nos trasmite el Evangelio sobre este nacimiento me da pie para alguna reflexión sobre la “alegría” y muchas veces “falta de alegría” por la llegada de un niño.

Cuando nace Juan el Bautista, nos dice el Evangelio que todos se alegraron con Isabel y Zacarías, sus padres que ya eran mayores y habían prácticamente perdido la esperanza humanamente hablando de tener un hijo. Sin embargo ese hijo llega, y todos, no sólo sus padres se alegran... pero claro, eso fue en los tiempos del evangelio.

Hoy cuántas veces las actitudes son otras, cuántas veces se ve el nacimiento de un niño como un “peligro para la salud psíquica de la madre” o del padre.

Cuántas veces se ve como un motivo para el “desequilibrio” económico de la familia.

Nos dice el Evangelio que al nacer Juan el Bautista, en medio de la alegría todos se preguntaban con entusiasmo y esperanza: “qué llegará a ser este niño”. Hoy en muchos casos la pregunta se transforma en: “¿qué haremos con este niño”?

Cuántas veces ante la noticia que debería ser hermosa de la llegada de una nueva vida, termina siendo una angustia, un rechazo e incluso tomado casi como una “desgracia” y se reclama que se puedan arbitrar todos los medios para que esa vida no siga adelante.

Claro que no hablo de una paternidad que no sea responsable, que no evalúe ni piense en las condiciones en las que se podrá ayudar a que ese hijo crezca, sino que me refiero al egoísmo que muchas veces se manifiesta, a la comodidad y por qué no muchas veces a lo que pretenden imponernos como una cuestión puramente en contra de todo lo que tiene que ver con la vida como un verdadero Don, regalo que hemos recibido.

Toda vida es una Bendición y un signo de que Dios sigue confiando en la humanidad y en esos padres a quienes le envía una nueva vida para que acompañen en su crecimiento, y en todo caso es antes que esa vida comience a existir cuando se deben pensar las cosas, y no recibir esa vida con dolor y angustia o incluso llegar a rechazarla.

Alguna vez compartí también en estas reflexiones la sensación que muchas veces me da el ver que hay como un “miedo a los hijos”, en cuanto a su llegada y no se toma como un regalo, una bendición, sino como una molestia... y pienso... si muchos hubiesen pensado siempre así, de cuántas grandes personalidades nos hubiéramos privado en la historia, y quizás ni nosotros mismos seríamos protagonistas de esa historia.

Padre Oscar Pezzarini
Superior Provincial de la Obra Don Orione en Argentina, Paraguay, Uruguay y México

 

El Padre Oscar Pezzarini nos hace pensar junto al Padre Leonardo Abregú los días sábado de 8 a 12 hs. (hora argentina, GMT-03:00) en "VENTANA A LA VIDA" el programa radial de Don Orione que conduce en FM PROVIDENCIA, 90.3 MHz con la colaboración de los residentes del Cottolengo de Claypole (Raúl Romero, María Laura Andrada, Alberto Zoroch, Américo Torres), con la producción de Roberto Beluzzo y la Operación Técnica de Ignacio Cavalli. También puede acceder directamente a FM PROVIDENCIA desde aquí.

Pequeño Cottolengo Don Orione
 0800-333-6746 desde Argentina, o +54 (11) 4268-7722 desde el exterior.

Premios Magnificat 2006

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