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Editorial > Archivo de Editoriales ![]() Buenos Aires, domingo 8 de julio de 2007
No “perder” nuestra vidaSin temor a equivocarme pienso que uno de los interrogantes que al ser humano más le preocupan, es todo lo que tenga que ver con la vida, con su sentido verdadero, con el dar a nuestra vida un sentido y darnos cuenta con el paso del tiempo que hemos “empleado” bien nuestra vida, que no la hemos “perdido”. Para que la vida tenga un verdadero sentido y no sintamos que la perdemos, tiene mucho que ver que la vivamos en búsqueda de lo que anhelamos profundamente y que es la Felicidad. Aunque esa felicidad no pasa por una vida que “no tenga problemas”, que sea “tranquila” en el sentido de vivir sin sobresaltos. El encontrar el sentido de la vida, lleva muchas veces a tener que “perderla” porque la entregamos a una causa, a personas, a ideales y nos jugamos por ellos, aún en medio de riesgos, dificultades o miedos que nos sacan de nuestras seguridades, pero que a la larga nos daremos cuenta que vale la pena vivir arriesgando y luchando por vivir las profundas convicciones que tenemos.Sin temor a equivocarme pienso que uno de los interrogantes que al ser humano más le preocupan, es todo lo que tenga que ver con la vida, con su sentido verdadero, con el dar a nuestra vida un sentido y darnos cuenta con el paso del tiempo que hemos “empleado” bien nuestra vida, que no la hemos “perdido”. Cuando Jesús habla de “no perder” la vida, lo está haciendo en referencia a como vivirla, a como “utilizar” ese Don maravilloso que hemos recibido, y desde la fe, a “salvar la vida”, que si se me permite no pasa sólo por una cuestión de trascendencia, si bien la tiene, pero me refiero a que no debemos pensar sólo en lo futuro, en “el más allá”, sino que nuestra vida también se gana, se “disfruta”, se le encuentra sentido ya desde ahora, teniendo en cuenta como la vivimos, como la entregamos, a qué nos dedicamos, en definitiva en cómo la vivimos. Para que la vida tenga un verdadero sentido y no sintamos que la perdemos, tiene mucho que ver que la vivamos en búsqueda de lo que anhelamos profundamente y que es la Felicidad. Aunque esa felicidad no pasa por una vida que “no tenga problemas”, que sea “tranquila” en el sentido de vivir sin sobresaltos. Es difícil pensar en que la Felicidad en la vida tiene mucho que ver con el arriesgarse en determinados momentos, en entregarla, en tomar riesgos, y que no pasa por tener “ciertas seguridades”, que en definitiva nos transformará en personas que vivirán su vida de una forma “mediocre”, incluso engañándonos pensando que ese es el verdadero sentido de la vida. Tampoco el encontrar sentido a la vida y poder disfrutarlo pasa por el “vivir de cualquier manera”, dejándome llevar “por lo que siento”, “por lo que tengo ganas”... aquello que equivocadamente entendemos cuando decimos “vivir la vida”, y que muchas veces lo relacionamos con el “descontrol”, el desorden, el hacer lo que me plazca. Es penoso encontrar personas que después de muchos años sienten que su vida no ha tenido sentido, disconformes con todo lo que han hecho, que se han dado cuenta que siempre buscaron determinadas comodidades o seguridades, pero que sienten que no “han vivido”, que si vida no tuvo un motivo profundo, muchas veces arriesgado, emprendiendo caminos, que hoy los hagan ver que han tenido un sentido y que por “algo recibieron la vida”. También es doloroso encontrar a jóvenes que piensan que lo mejor es vivir con esa tranquilidad y mediocridad de hacer sólo lo que no me compromete demasiado, de hacer lo que se pueda, total el horizonte es muy negativo. El encontrar el sentido de la vida, lleva muchas veces a tener que “perderla” porque la entregamos a una causa, a personas, a ideales y nos jugamos por ellos, aún en medio de riesgos, dificultades o miedos que nos sacan de nuestras seguridades, pero que a la larga nos daremos cuenta que vale la pena vivir arriesgando y luchando por vivir las profundas convicciones que tenemos.
El Padre Oscar Pezzarini nos hace pensar junto al Padre Leonardo Abregú los días sábado de 8 a 12 hs. (hora argentina, GMT-03:00) en "VENTANA A LA VIDA" el programa radial de Don Orione que conduce en FM PROVIDENCIA, 90.3 MHz con la colaboración de los residentes del Cottolengo de Claypole (Raúl Romero, María Laura Andrada, Alberto Zoroch, Américo Torres), con la producción de Roberto Beluzzo y la Operación Técnica de Ignacio Cavalli. También puede acceder directamente a FM PROVIDENCIA desde aquí. Premios Magnificat 2006
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