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Editorial > Archivo de Editoriales ![]() Buenos Aires, domingo 29 de julio de 2007
Lo importante está por venirEs interesante observar como muchas veces nuestra vida parece estar “paralizada” por situaciones que hemos vivido y que no logramos superar, y que nos impide darnos cuenta de todas las posibilidades que tenemos hacia adelante. Cuántas veces el rencor, la incapacidad de perdonar y el no poder superar situaciones vividas, nos deja la sensación de que ya nada podrá cambiar, de que nada podrá ser distinto. Cuántas veces si supiéramos poner un manto de misericordia sobre nuestro pasado, lograríamos disfrutar mucho más el presente y prepararnos a lo que nos vendrá. La vida constantemente nos vuelve a dar oportunidades, nos enseña que no debemos quedarnos paralizados por lo que pasó o con miedo por lo que podrá venir, y lo más importante siempre está por venir, depende de la actitud que tengamos el que nos demos cuenta y seamos capaces de disfrutar en serio.Es interesante observar como muchas veces nuestra vida parece estar “paralizada” por situaciones que hemos vivido y que no logramos superar, y que nos impide darnos cuenta de todas las posibilidades que tenemos hacia adelante. También muchas veces no nos preparamos a disfrutar en serio lo que vendrá, porque nos adelantamos a pensar cómo podrá ser lo que esperamos, y la mayoría de las veces, lo imaginamos de forma “negativa”. Son muchas las veces que por quedarnos “encerrados y paralizados” por el pasado, nos perdemos de disfrutar el presente. Cuántas veces el rencor, la incapacidad de perdonar y el no poder superar situaciones vividas, nos deja la sensación de que ya nada podrá cambiar, de que nada podrá ser distinto. Cuántas veces ante una buena noticia, ante alguna alegría, la primera reacción es pensar en quien ya no está o no puede compartir con nosotros esa alegría, y con esa actitud impedimos que quienes nos rodean puedan alegrarse plenamente y terminamos restándole valor a lo que hemos logrado. Ni hablar de cuando ante el éxito de los demás, de los hijos, de quienes nos rodean, enseguida le decimos: “sí, vamos a ver cuánto dura”, o “ya se le va a pasar”, y no dejamos saborear la alegría ni somos capaces nosotros de darnos cuenta de lo grandioso que por allí ha sucedido. ¿Sabemos “disfrutar” de las cosas buenas que nos pasan? ¿O siempre hay una parte de “pesimismo” que nos domina? ¿Cuántas de nuestras preocupaciones son reales, o tienen la magnitud que muchas veces les damos? ¿Cuántas veces sufrimos, no por lo que nos ha pasado, sino por lo que imaginamos que nos podría pasar, y como que sufrimos por anticipado? Cuántos momentos de angustia son exagerados en nuestra vida. Cuántas veces si supiéramos poner un manto de misericordia sobre nuestro pasado, lograríamos disfrutar mucho más el presente y prepararnos a lo que nos vendrá. Y aunque nuestro pasado sea doloroso, aunque muchas cosas nos hayan dejado “marcas”, siempre podemos mirar hacia adelante con optimismo, sabiendo que podemos lograr la superación. La vida constantemente nos vuelve a dar oportunidades, nos enseña que no debemos quedarnos paralizados por lo que pasó o con miedo por lo que podrá venir, y lo más importante siempre está por venir, depende de la actitud que tengamos el que nos demos cuenta y seamos capaces de disfrutar en serio.
El Padre Oscar Pezzarini nos hace pensar junto al Padre Leonardo Abregú los días sábado de 8 a 12 hs. (hora argentina, GMT-03:00) en "VENTANA A LA VIDA" el programa radial de Don Orione que conduce en FM PROVIDENCIA, 90.3 MHz con la colaboración de los residentes del Cottolengo de Claypole (Raúl Romero, María Laura Andrada, Alberto Zoroch, Américo Torres), con la producción de Roberto Beluzzo y la Operación Técnica de Ignacio Cavalli. También puede acceder directamente a FM PROVIDENCIA desde aquí. Premios Magnificat 2006
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