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Editorial > Archivo de Editoriales ![]() Buenos Aires, domingo 9 de septiembre de 2007
Tu solidaridad es fuente de vidaEl título con el que comienzo la reflexión de hoy es el lema de la 38 edición de la Colecta nacional “Más por Menos” que lleva adelante la Conferencia Episcopal Argentina, a través de la Comisión Episcopal de Ayuda a las regiones más necesitadas, y que como todos los años se realiza el segundo domingo de septiembre. Mi reflexión está dirigida a que no sólo la “solidaridad material” es fuente de vida, sino también cuánto lo es esa cercanía a aquel que necesita, que sufre, y que está esperando. Basta ver tantos lugares alejados de nuestro país, para darnos cuenta que además de lo material, están necesitando la cercanía de sus hermanos para que tomen conciencia que no están solos, que son parte de una comunidad social, de un país, de una Iglesia que los acompaña, y que si bien están alejados en cuanto al lugar donde viven, no están olvidados... ¿o sí? Seamos generosos con nuestros hermanos que necesitan, desde lo material hasta lo afectivo y espiritual, que es la manera concreta en la que nos sentimos Iglesia.El título con el que comienzo la reflexión de hoy es el lema de la 38 edición de la Colecta nacional “Más por Menos” que lleva adelante la Conferencia Episcopal Argentina, a través de la Comisión Episcopal de Ayuda a las regiones más necesitadas, y que como todos los años se realiza el segundo domingo de septiembre. Esta es una colecta que cada año convoca a todos los argentinos, aún al más pobre, a que pueda colaborar con los hermanos que más necesitan, y sin duda está dirigida en primer lugar a aquellos que más pueden para que se ocupen de quien más necesita, pero también es cierto que cada año se ve como aquellas regiones donde más se encuentra la pobreza, son más solidarias. Es que el pobre de por sí es solidario, todo hombre lo es, pero el pobre, desde su misma situación de pobreza, sabe lo que es compartir para poder vivir, sabe lo que es necesitar del otro, y por eso se transforma en un ser que ante la convocatoria es capaz de dar de lo que tiene y no de lo que le sobra. Pensaba en el lema elegido para esta ocasión, y mi reflexión estaba dirigida a que no sólo la “solidaridad material” es fuente de vida, sino también cuánto lo es esa cercanía a aquel que necesita, que sufre, y que está esperando. Basta ver tantos lugares alejados de nuestro país, para darnos cuenta que además de lo material, están necesitando la cercanía de sus hermanos para que tomen conciencia que no están solos, que son parte de una comunidad social, de un país, de una Iglesia que los acompaña, y que si bien están alejados en cuanto al lugar donde viven, no están olvidados... ¿o sí? Sentirse parte de la sociedad, de un país, del mundo, saber que no se está solo, claro que es fuente de vida, además de lo material que nos ayuda a vivir, a sostener esa vida. Pero cuánto nos falta como hermanos darnos cuenta que muchos están esperando y deseando el encuentro con el prójimo para sentirse parte de la humanidad, y que espera de nosotros la cercanía, el afecto, el compartir y no sólo tal vez una “migaja” que le podemos dar. Pienso en cuántas posibilidades tenemos como Iglesia para acercarnos a quien sufre, necesita, está solo, y cuantas cosas hacemos como Iglesia, ya que las distintas colectas, las distintas actividades de nuestras Parroquias, Capillas, Colegios o la buena voluntad de los hombres, ayuda a que tantos puedan desarrollarse, a través de una vivienda digna, de una alimentación básica, de una educación que los ayude a crecer y desarrollarse. Pienso en cuantos lugares alejados, “perdidos” de nuestro país, donde no llega casi nadie, peor está la Iglesia, a través de sus organismos, de laicos que se acercan, de las Diócesis que se preocupan por ellos, y algo que si bien no es “publicado ni reconocido”, es lo que la Iglesia, nuestra Iglesia es capaz de hacer con el aporte de cada uno de sus miembros. Seamos generosos con nuestros hermanos que necesitan, desde lo material hasta lo afectivo y espiritual, que es la manera concreta en la que nos sentimos Iglesia.
El Padre Oscar Pezzarini nos hace pensar junto al Padre Leonardo Abregú los días sábado de 8 a 12 hs. (hora argentina, GMT-03:00) en "VENTANA A LA VIDA" el programa radial de Don Orione que conduce en FM PROVIDENCIA, 90.3 MHz con la colaboración de los residentes del Cottolengo de Claypole (Raúl Romero, María Laura Andrada, Alberto Zoroch, Américo Torres), con la producción de Roberto Beluzzo y la Operación Técnica de Ignacio Cavalli. También puede acceder directamente a FM PROVIDENCIA desde aquí. Premios Magnificat 2006
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