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Editorial > Archivo de Editoriales ![]() Buenos Aires, domingo 14 de octubre de 2004
Acercarnos a los demásEn estos tiempos vivimos una indiferencia bastante generalizada en cuanto a lo que significa el compromiso y la fe. Es algo que se vive diariamente. Y pienso que muchas veces tenemos que ver quienes tenemos fe, pero no somos tan decididos a la hora de comprometernos, quizás pensando que quedándonos en “cierta comodidad y seguridad” que puede darnos el sentirnos parte de una religión. Se habla mucho de la “defensa de la vida”, con un claro rechazo a todo lo que favorezca el aborto, y está bien, pero me pregunto qué hacemos por quienes, por ejemplo, están embarazadas y necesitan de ayuda, o por los niños que han nacido y están en condiciones muy precarias de vida. Claro, hay quienes pretender ir por el “camino más corto”, y buscan “eliminar” a esa criatura... pero, quienes estamos a favor de la vida debemos estarlo no sólo ante el momento crítico de un posible aborto, sino en cómo acompañar a quienes están cerca para que puedan desarrollar lo mejor posible su vida. Predicamos mucho sobre la “moral y las buenas costumbres”, pero luego, en lo diario, ante tantas situaciones que se viven de abusos de toda índole o casos de corrupción que vemos a nuestro alrededor y desde lo pequeño... ¿qué hacemos? Incluso hasta podemos caer a veces en pequeñas cosas, siempre “justificadas”, pero que no dejan de ser como muestras de esas actitudes “inmorales” que rechazamos. Nuestro compromiso concreto ayudará a que desparezca toda indiferencia y relativismo tan propio de estos tiempos.En estos tiempos vivimos una indiferencia bastante generalizada en cuanto a lo que significa el compromiso y la fe. Es algo que se vive diariamente. Y pienso que muchas veces tenemos que ver quienes tenemos fe, pero no somos tan decididos a la hora de comprometernos, quizás pensando que quedándonos en “cierta comodidad y seguridad” que puede darnos el sentirnos parte de una religión. Pienso esto en cuanto a que es muy difícil, en medio de tantas situaciones que vivimos, hacer algo concreto y no dedicarnos solo a la “prédica”, a la teoría, al cuestionamiento ya hasta al rechazo de determinadas actitudes, pero que no nos hacen “poner manos a la obra”. Se habla mucho de la “defensa de la vida”, con un claro rechazo a todo lo que favorezca el aborto, y está bien, pero me pregunto qué hacemos por quienes, por ejemplo, están embarazadas y necesitan de ayuda, o por los niños que han nacido y están en condiciones muy precarias de vida. Claro, hay quienes pretender ir por el “camino más corto”, y buscan “eliminar” a esa criatura... pero, quienes estamos a favor de la vida debemos estarlo no sólo ante el momento crítico de un posible aborto, sino en cómo acompañar a quienes están cerca para que puedan desarrollar lo mejor posible su vida. Sufrimos y estamos preocupados por la falta de seguridad, y hablamos, condenamos, pero nos cuesta hacer algo por quien está en situación de riesgo, en la calle, sufriendo tantas dificultades que lo preparan quizás para la delincuencia. Predicamos mucho sobre la “moral y las buenas costumbres”, pero luego, en lo diario, ante tantas situaciones que se viven de abusos de toda índole o casos de corrupción que vemos a nuestro alrededor y desde lo pequeño... ¿qué hacemos? Incluso hasta podemos caer a veces en pequeñas cosas, siempre “justificadas”, pero que no dejan de ser como muestras de esas actitudes “inmorales” que rechazamos. Hablamos de defender la familia, la salud, pero luego qué hacemos en lo concreto, cómo acompañamos a los jóvenes en su preparación al matrimonio, qué ejemplo les damos, o en cuanto a la salud, cómo ayudamos a prevenir, cómo acompañamos a quien está enfermo, etc. En fin, muchas cosas para reflexionar, para darnos cuenta que nuestra fe exige un compromiso, y un compromiso firme y claro, porque el Evangelio nos llama a seguir a Jesús, a un Jesús que como nota distintiva tiene el amor a los hombres expresado en la solidaridad, en el estar cerca del hermano que sufre, y no tanto en una teoría, que sin dudas es real, pero que necesita ser expresada de forma concreta. Así, nuestro compromiso concreto ayudará a que desparezca toda indiferencia y relativismo tan propio de estos tiempos.
El Padre Oscar Pezzarini nos hace pensar junto al Padre Leonardo Abregú los días sábado de 8 a 12 hs. (hora argentina, GMT-03:00) en "VENTANA A LA VIDA" el programa radial de Don Orione que conduce en FM PROVIDENCIA, 90.3 MHz con la colaboración de los residentes del Cottolengo de Claypole (Raúl Romero, María Laura Andrada, Alberto Zoroch, Américo Torres), con la producción de Roberto Beluzzo y la Operación Técnica de Ignacio Cavalli. También puede acceder directamente a FM PROVIDENCIA desde aquí. Premios Magnificat 2006
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