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Buenos Aires, domingo 21 de octubre de 2007

Padre Oscar Pezzarini
Padre Oscar Pezzarini

Hay una mujer...

Son muchas las expresiones que uno puede tener en referencia a la Madre, a ese Don maravilloso de la Maternidad que Dios regaló a la mujer, sé que siempre seré reiterativo e insuficiente en todo lo que uno quisiera manifestar. ¡Qué don maravilloso! Cómo Dios preparó el corazón de la mujer para que pueda compartir varios meses su propio ser con otro, distinto, “nuevo”, en ese camino maravilloso que la hace capaz de “dar vida” y acompañarla en su crecimiento. Qué pena da escuchar a mujeres que “rechazan” esa posibilidad, bajo argumentos de “molestia”, de que el tener hijos “impide el desarrollo personal”, no entendiendo que no hay dignidad más grande para una mujer que el “ser madre”, y que si bien el don de la maternidad no está asegurado sólo con el hecho de engendrar hijos, estoy seguro que el rechazo directo a esta posibilidad impide a cualquier mujer el desarrollarse plenamente, tal como Dios lo ha pensado en su designio infinito. Siempre que recordamos, regresamos junto a ella o nos encontramos, aún siendo ya grandes, experimentamos la protección de quien colaborando con Dios de una manera tan particular ha sido instrumento para darnos la vida.

...que tiene algo de cielo... Así comienza uno de los tantos poemas que están dedicados a la Madre, y en este tercer domingo de octubre, donde en Argentina y también en otros países se celebra el Día de la Madre, no puedo dejar de hacer una reflexión que tenga que ver con el día.

Siempre son muchas las expresiones que uno puede tener en referencia a la Madre, a ese Don maravilloso de la Maternidad que Dios regaló a la mujer, sé que siempre seré reiterativo e insuficiente en todo lo que uno quisiera manifestar.

El corazón, la mirada, los sentimientos, los gestos de una Madre, siempre están buscando y protegiendo a sus hijos, en especial a aquellos que más sufren, que más necesitan. Una madre conoce a sus hijos y sabe cuál necesita más afecto en cada momento, quien está sufriendo más, quien necesita una mirada distinta o un gesto particular.

¡Qué don maravilloso! Cómo Dios preparó el corazón de la mujer para que pueda compartir varios meses su propio ser con otro, distinto, “nuevo”, en ese camino maravilloso que la hace capaz de “dar vida” y acompañarla en su crecimiento.

Hay quienes hacen referencia, y lo comparto, a lo grande que es el ser Madre, que el mismo Dios quiso tener una, el mismo Dios que se hizo hombre lo hizo en el seno de una mujer, experimentó esa cercanía, esos gestos, esa mirada, esos cuidados de una madre que se preocupa por el desarrollo de sus hijos.

Qué pena da escuchar a mujeres que “rechazan” esa posibilidad, bajo argumentos de “molestia”, de que el tener hijos “impide el desarrollo personal”, no entendiendo que no hay dignidad más grande para una mujer que el “ser madre”, y que si bien el don de la maternidad no está asegurado sólo con el hecho de engendrar hijos, estoy seguro que el rechazo directo a esta posibilidad impide a cualquier mujer el desarrollarse plenamente, tal como Dios lo ha pensado en su designio infinito.

Cada vez más necesitamos la cercanía, los gestos, la mirada de la madre, de aquella que de manera silenciosa está pendiente de lo que le pasa a cada uno de sus hijos.

Siempre que recordamos, regresamos junto a ella o nos encontramos, aún siendo ya grandes, experimentamos la protección de quien colaborando con Dios de una manera tan particular ha sido instrumento para darnos la vida.

Cuántas madres con un corazón enorme, con un coraje grande, están sosteniendo a tantos “hijos” que pasan dificultades, que sufren las consecuencias de tantas situaciones extremas. A ellas debemos darle nuestro gran homenaje en este día, y pedir para ellas una abundante bendición, y pedirle a la Madre del Cielo, María, que las fortalezca, que colme sus corazones de consuelo y esperanza, y pido para que todas las mujeres sean generosas y puedan desarrollar ese don inmenso que han recibido. ¡FELIZ DÍA, MAMÁS!

Padre Oscar Pezzarini
Superior Provincial de la Obra Don Orione en Argentina, Paraguay, Uruguay y México

 

El Padre Oscar Pezzarini nos hace pensar junto al Padre Leonardo Abregú los días sábado de 8 a 12 hs. (hora argentina, GMT-03:00) en "VENTANA A LA VIDA" el programa radial de Don Orione que conduce en FM PROVIDENCIA, 90.3 MHz con la colaboración de los residentes del Cottolengo de Claypole (Raúl Romero, María Laura Andrada, Alberto Zoroch, Américo Torres), con la producción de Roberto Beluzzo y la Operación Técnica de Ignacio Cavalli. También puede acceder directamente a FM PROVIDENCIA desde aquí.

Pequeño Cottolengo Don Orione
 0800-333-6746 desde Argentina, o +54 (11) 4268-7722 desde el exterior.

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