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Archivo de Editoriales

Buenos Aires, 18 de noviembre de 2007

Padre Oscar Pezzarini
Padre Oscar Pezzarini

Siempre hay esperanza

No voy a referirme en estas líneas a la esperanza como virtud, mejor dicho, no haré una reflexión que sea desde lo teológico. Hablo de que siempre hay esperanza, para referirme a que no debemos dejar que las dificultades, los obstáculos, nos paralicen, no hagan que uno “baje los brazos”, pensando que ante alguna situación difícil, ya no hay “nada que hacer”, no hay salidas. Creo que una de los verdaderos actos de grandeza que tiene el ser humano es justamente cuando se dispone a luchar, a enfrentar e intentar superar los obstáculos, a pesar de que todo parezca “en vano”. Es verdad que el hombre no lo puede todo, pero también es cierto que cuenta con capacidades y fortalezas como para emprender aún aquello que parece “insuperable”. Pienso que muchas veces parece terminarse la esperanza porque nos “cerramos” nosotros mismos, no somos capaces de mirar alrededor, de levantar la vista, de darnos cuenta que cerca nuestro hay muchos recursos, muchas posibilidades, que siempre hay alguien dispuesto a ayudarnos e incluso a acompañarnos en la lucha. Quizás falte que sepamos “abrirnos”, salir de nosotros mismos y allí nos daremos cuenta de todo lo que somos capaces, aún cuando parezca que todo se oscurece.

No voy a referirme en estas líneas a la esperanza como virtud, mejor dicho, no haré una reflexión que sea desde lo teológico. Hablo de que siempre hay esperanza, para referirme a que no debemos dejar que las dificultades, los obstáculos, nos paralicen, no hagan que uno “baje los brazos”, pensando que ante alguna situación difícil, ya no hay “nada que hacer”, no hay salidas.

Vemos a nuestro alrededor muchas personas que tal vez cansadas de luchar, de intentarlo, caen en la sensación de que ya no vale la pena seguir luchando, tratando de superar obstáculos, y muchas veces quizás cansadas de superar esos obstáculos.

Por un lado, sin duda es entendible lo del cansancio, pero quizás muchas veces, bajo ese pretexto, puede estar el creer que no hay ninguna posibilidad de superación, que ya todo lo que se pueda hacer es imposible, y allí es donde se “pierde la esperanza”.

Creo que una de los verdaderos actos de grandeza que tiene el ser humano es justamente cuando se dispone a luchar, a enfrentar e intentar superar los obstáculos, a pesar de que todo parezca “en vano”. Es verdad que el hombre no lo puede todo, pero también es cierto que cuenta con capacidades y fortalezas como para emprender aún aquello que parece “insuperable”.

Ser hombre es estar seguro que a pesar de todo lo que puede costar, de todo lo que puede parecer “mucho tiempo”, o “difícil”, siempre es posible, porque además de la fortaleza hay muchos recursos que podemos tener a nuestro alcance y que muchas veces casi ni imaginamos.

Muchas veces la vida se nos puede presentar como un “laberinto” que nos va encerrando, del que parece no haber salidas, que cada puerta se clausura, que muchas veces ni queda siquiera una ventana abierta, pero siempre hay salida, siempre puede haber alguien que nos guíe, que nos indique “desde afuera” por donde puede estar el camino de salida.

Quizás también muchas veces es cuestión de paciencia, de saber esperar, de darnos cuenta que no todo es “ya”... y quizás hasta debamos descansar un rato, tranquilizarnos, pensar y luego retomar con esfuerzo la lucha.

Pienso que muchas veces parece terminarse la esperanza porque nos “cerramos” nosotros mismos, no somos capaces de mirar alrededor, de levantar la vista, de darnos cuenta que cerca nuestro hay muchos recursos, muchas posibilidades, que siempre hay alguien dispuesto a ayudarnos e incluso a acompañarnos en la lucha. Quizás falte que sepamos “abrirnos”, salir de nosotros mismos y allí nos daremos cuenta de todo lo que somos capaces, aún cuando parezca que todo se oscurece.

Padre Oscar Pezzarini
Superior Provincial de la Obra Don Orione en Argentina, Paraguay, Uruguay y México

 

El Padre Oscar Pezzarini nos hace pensar junto al Padre Leonardo Abregú los días sábado de 8 a 12 hs. (hora argentina, GMT-03:00) en "VENTANA A LA VIDA" el programa radial de Don Orione que conduce en FM PROVIDENCIA, 90.3 MHz con la colaboración de los residentes del Cottolengo de Claypole (Raúl Romero, María Laura Andrada, Alberto Zoroch, Américo Torres), con la producción de Roberto Beluzzo y la Operación Técnica de Ignacio Cavalli. También puede acceder directamente a FM PROVIDENCIA desde aquí.

Pequeño Cottolengo Don Orione
 0800-333-6746 desde Argentina, o +54 (11) 4268-7722 desde el exterior.

Premios Magnificat 2006

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