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Buenos Aires, domingo 2 de diciembre de 2007

Padre Oscar Pezzarini
Padre Oscar Pezzarini

Saber esperar

Comenzamos en la Liturgia de la Iglesia el Tiempo llamado de Adviento, que significa “venida”, ya que es el tiempo de preparación a la Navidad, a vivir el nacimiento de Jesús. Si bien sabemos que la presencia de Jesús en medio nuestro es permanente, el vivir la Celebración de la Navidad nos hace volver a tomar conciencia del amor que Dios nos tiene al haber enviado a su propio Hijo para nuestra salvación. Tomamos generalmente con mucha anticipación e importancia la preparación para estas celebraciones: qué cosas tener en cuenta, dónde nos encontrarán las fiestas, con quién las pasaremos, etc., y está bien, ya que son momentos significativos donde en muchos casos se busca vivirlos en familia. Pero no olvidemos, sobre todo en referencia a la Navidad, su verdadero significado... y es que nace Jesús, celebramos un nacimiento que “cambia a la humanidad”, es Dios que viene en su “Palabra” que se hace carne, para asumir nuestra humanidad y liberarnos de la esclavitud peor del hombre que es el pecado. Por eso, en este tiempo de Adviento, de espera, miremos dentro, descubramos que es lo que más necesito, y con un corazón lleno de confianza se lo pido a ese Dios que viene, a ese niño que desde el pesebre renovará nuestra esperanza.

Comenzamos en la Liturgia de la Iglesia el Tiempo llamado de Adviento, que significa “venida”, ya que es el tiempo de preparación a la Navidad, a vivir el nacimiento de Jesús.

Se nos invita a prepararnos para esa venida, a “esperar” a quien nos visitará, como cuando esperamos ansiosamente a alguien que amamos y hace tiempo que no nos visita.

Si bien sabemos que la presencia de Jesús en medio nuestro es permanente, el vivir la Celebración de la Navidad nos hace volver a tomar conciencia del amor que Dios nos tiene al haber enviado a su propio Hijo para nuestra salvación.

Más allá de la manera en la que vivamos nuestra Fe, creo que la mayoría se “prepara” a vivir la Navidad uniéndola también con el comienzo de un nuevo año, por eso solemos decir que nos estamos preparando para “celebrar” las fiestas, y ya sabemos a qué nos referimos.

Tomamos generalmente con mucha anticipación e importancia la preparación para estas celebraciones: qué cosas tener en cuenta, dónde nos encontrarán las fiestas, con quién las pasaremos, etc., y está bien, ya que son momentos significativos donde en muchos casos se busca vivirlos en familia.

Pero no olvidemos, sobre todo en referencia a la Navidad, su verdadero significado... y es que nace Jesús, celebramos un nacimiento que “cambia a la humanidad”, es Dios que viene en su “Palabra” que se hace carne, para asumir nuestra humanidad y liberarnos de la esclavitud peor del hombre que es el pecado.

Por eso, no es sólo algo “simbólico” el Tiempo de Adviento, este tiempo de preparación que comenzamos significa la alegría de quien espera, de quien recibirá un gran regalo, de quien es amado por Dios hasta tal punto que ese Dios se hace niño para crecer junto al hombre, junto a nosotros.

Volvemos a prepararnos a la Navidad porque nuevamente necesitamos abrir el corazón para que ese Dios Amor nos renueve, nos estimule, nos consuele, nos “acaricie” con su ternura de niños para que no le tengamos miedo, y confiamos en que nos liberará, aún de las ataduras y esclavitudes más profundas que tenemos.

Es un tiempo de espera, de “saber esperar” con la confianza de quien sabe que la visita no sólo llegará, sino que nos traerá lo que tanto necesitamos, y allí es donde cada uno deberá mirarse hacia adentro y ver qué es lo que hoy estoy necesitando, cuáles de los tantos dones que Jesús niño me trae es el que en este momento requiere mi vida.

Por eso, en este tiempo de Adviento, de espera, miremos dentro, descubramos que es lo que más necesito, y con un corazón lleno de confianza se lo pido a ese Dios que viene, a ese niño que desde el pesebre renovará nuestra esperanza.

Padre Oscar Pezzarini
Superior Provincial de la Obra Don Orione en Argentina, Paraguay, Uruguay y México

 

El Padre Oscar Pezzarini nos hace pensar junto al Padre Leonardo Abregú los días sábado de 8 a 12 hs. (hora argentina, GMT-03:00) en "VENTANA A LA VIDA" el programa radial de Don Orione que conduce en FM PROVIDENCIA, 90.3 MHz con la colaboración de los residentes del Cottolengo de Claypole (Raúl Romero, María Laura Andrada, Alberto Zoroch, Américo Torres), con la producción de Roberto Beluzzo y la Operación Técnica de Ignacio Cavalli. También puede acceder directamente a FM PROVIDENCIA desde aquí.

Pequeño Cottolengo Don Orione
 0800-333-6746 desde Argentina, o +54 (11) 4268-7722 desde el exterior.

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