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Editorial > Archivo de Editoriales ![]() Buenos Aires, domingo 13 de enero de 2008
Siempre el camino más cómodoUna de las actitudes que cada vez con más frecuencia percibo a mi alrededor, es esa que nos lleva a seguir siempre el camino “más cómodo” ante determinadas situaciones que nos afligen o que nos damos cuenta que están mal, y en lugar de luchar para tratar de cambiarlas, muchas veces terminamos haciendo lo contrario, que en definitiva nos lleva a dejar que la situación siga igual. Estamos llenos de “diagnosticadores” que nos dicen lo que está mal, lo que no sirve, lo que habría que cambiar, pero cuántos de ellos se comprometen en serio en tratar de lograr ese cambio, y lo que más llama la atención es que muchas veces quienes llevan adelante el diagnóstico son quienes deberían tener la misión de lograr que eso cambie, pero muchas veces se contentan con “poner un parche”, o directamente bajar los brazos que quedarse con el “no se puede hacer nada”. No es algo tan difícil hacer el diagnostico de lo que pasa en el mundo o incluso de lo que nos pasa a cada uno de nosotros, el tema es acertar en cuál es el camino para lograr una mejoría, en términos médicos diríamos, en acertar la medicación y el tratamiento, y sin dudas que siempre lo mejor será luchar, esforzarse, y no resignarnos a un “no se puede hacer nada”, que en definitiva, no es más que una señal de “comodidad”.Una de las actitudes que cada vez con más frecuencia percibo a mi alrededor, es esa que nos lleva a seguir siempre el camino “más cómodo” ante determinadas situaciones que nos afligen o que nos damos cuenta que están mal, y en lugar de luchar para tratar de cambiarlas, muchas veces terminamos haciendo lo contrario, que en definitiva nos lleva a dejar que la situación siga igual. Van algunos ejemplos. Ante situaciones de la vida social y política, donde nos encotramos muchas veces decepcionados, donde decimos que “ya no se puede creer en nadie”, donde todo lo que tenga que ver con la función pública, por ejemplo, está todo mal, y entonces ¿Qué hago?, la respuesta es: “no me interesa nada”, que todo siga como sea, yo no me comprometo... pero sigo “echando la culpa a otros” de todo lo que pasa. Claro, tal vez sea el camino más fácil. Muchos jóvenes, ante la situación que se vive, ante la incertidumbre, ante aquellos de que no “se ve futuro”, entonces como solución lo más fácil: “para qué voy a estudiar”, “para qué voy a preocuparme”, para qué esforzarme si todo sigue igual. Los adolescentes ante situaciones que ellos llaman de “incomprensión” de parte de sus padres, de falta de confianza, etc., como mejor solución encuentran el pensar en “irse” de casa, claro, así ya no tengo que escuchar más nada, y ningún cuestionamiento. Y así podemos seguir enumerando situaciones, pero pongo estas como ejemplo, para que nos demos cuenta que en la mayoría de los casos la solución que tratamos de buscar, sin duda no es la que de verdad llevaría a corregir aquello que consideramos que está mal. En todos los casos, creo que la solución sería la contraria: si veo que algo está mal, por que no esforzarme, involucrarme para tratar que mejore, volver a intentarlo si fuera el caso, y no quedarme con el camino más cómodo. Estamos llenos de “diagnosticadores” que nos dicen lo que está mal, lo que no sirve, lo que habría que cambiar, pero cuántos de ellos se comprometen en serio en tratar de lograr ese cambio, y lo que más llama la atención es que muchas veces quienes llevan adelante el diagnóstico son quienes deberían tener la misión de lograr que eso cambie, pero muchas veces se contentan con “poner un parche”, o directamente bajar los brazos que quedarse con el “no se puede hacer nada”. No es algo tan difícil hacer el diagnostico de lo que pasa en el mundo o incluso de lo que nos pasa a cada uno de nosotros, el tema es acertar en cuál es el camino para lograr una mejoría, en términos médicos diríamos, en acertar la medicación y el tratamiento, y sin dudas que siempre lo mejor será luchar, esforzarse, y no resignarnos a un “no se puede hacer nada”, que en definitiva, no es más que una señal de “comodidad”.
El Padre Oscar Pezzarini nos hace pensar junto al Padre Leonardo Abregú los días sábado de 8 a 12 hs. (hora argentina, GMT-03:00) en "VENTANA A LA VIDA" el programa radial de Don Orione que conduce en FM PROVIDENCIA, 90.3 MHz con la colaboración de los residentes del Cottolengo de Claypole (Raúl Romero, María Laura Andrada, Alberto Zoroch, Américo Torres), con la producción de Roberto Beluzzo y la Operación Técnica de Ignacio Cavalli. También puede acceder directamente a FM PROVIDENCIA desde aquí. Premios Magnificat 2006
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