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Editorial > Archivo de Editoriales ![]() Buenos Aires, domingo, 20 de enero de 2008
El descanso de DiosEn estos tiempos en que tratamos de tomarnos un tiempo de descanso, me viene a la reflexión sobre lo que la Biblia nos dice al comienzo, cuando Dios crea el mundo en seis días y al séptimo descansó. Y pensaba en lo que significa para Dios el descanso, y llego a la conclusión que es para Él un concepto muy distinto al que tenemos nosotros sobre el descanso. Para cualquiera de nosotros, el pensar en un séptimo día de descanso, es pensar en “no hacer nada”, en dejar lo que hemos hecho los días anteriores y olvidarnos de todo eso. Pero para el Creador, el séptimo día en el que descansó, no fue para hacer otra cosa que “contemplar” la Obra que había realizado, para “disfrutarla”, para mirarla y “amarla”, y no para olvidarse de todo lo que había hecho ni para pensar en todo el trabajo que le había llevado, sino para “mirar todo eso que había realizado”, y ver que “era bueno”. Que también nuestro descanso del año sea el que nos permita contemplar, disfrutar, en definitiva amar más intensamente lo que tenemos y hemos logrado.En estos tiempos en que tratamos de tomarnos un tiempo de descanso, me viene a la reflexión sobre lo que la Biblia nos dice al comienzo, cuando Dios crea el mundo en seis días y al séptimo descansó. Y pensaba en lo que significa para Dios el descanso, y llego a la conclusión que es para Él un concepto muy distinto al que tenemos nosotros sobre el descanso. Para cualquiera de nosotros, el pensar en un séptimo día de descanso, es pensar en “no hacer nada”, en dejar lo que hemos hecho los días anteriores y olvidarnos de todo eso. Pero para el Creador, el séptimo día en el que descansó, no fue para hacer otra cosa que “contemplar” la Obra que había realizado, para “disfrutarla”, para mirarla y “amarla”, y no para olvidarse de todo lo que había hecho ni para pensar en todo el trabajo que le había llevado, sino para “mirar todo eso que había realizado”, y ver que “era bueno”. El descanso, no es sinónimo de “no hacer nada”, algo que si nos ponemos a pensar con exactitud, hasta sería casi imposible que no hiciéramos nada. El descanso es “contemplar” lo que hemos hecho, disfrutar del trabajo realizado, cambiando por allí el ritmo que hemos llevado durante un tiempo y hasta el lugar donde estamos habitualmente, pero para “adquirir” otro “trabajo” que es el de gozar, disfrutar, de lo que hemos hecho, de lo que tenemos... en definitiva de poder “amar más”. Es verdad que esperamos y necesitamos el descanso, el salir de aquello que durante meses nos ha ocupado, pero pensar sólo en “no hacer nada” tampoco es algo que sea real, ya que si queremos lograr un verdadero descanso que de alguna manera nos “llene”, sin duda un camino a seguir es el de poder compartir con lo seres queridos más tiempo que el que habitualmente compartimos en el año, el de poder “mirar y contemplar” lo que hacemos habitualmente, y darnos cuenta que allí también encontramos la felicidad, en esa palabra que muchas veces hasta nos puede resultar un poco “incómoda”, y que es la de “disfrutar” de lo que hacemos y tenemos. Pienso en lo que será el Cielo, aquello que decimos ante la partida de una persona de este mundo, le deseamos que “descanse en paz”, ¿y qué significa eso? ¿Que no haga nada? Claro que dejará de sufrir, de luchar, de angustiarse, y en ese sentido “descansa”, pero en realidad, en esa realidad que llamamos Cielo, estamos llamados a permanecer para siempre junto a Dios que es el Amor, o sea que contemplaremos, disfrutaremos, nos llenaremos del Amor mucho más que lo que podamos hacerlo en este mundo, por lo tanto, será un descanso, pero “amando”, contemplando, como Dios en el “séptimo día” después de la Creación. Y en ese sentido entonces, que también nuestro descanso del año sea el que nos permita contemplar, disfrutar, en definitiva amar más intensamente lo que tenemos y hemos logrado.
El Padre Oscar Pezzarini nos hace pensar junto al Padre Leonardo Abregú los días sábado de 8 a 12 hs. (hora argentina, GMT-03:00) en "VENTANA A LA VIDA" el programa radial de Don Orione que conduce en FM PROVIDENCIA, 90.3 MHz con la colaboración de los residentes del Cottolengo de Claypole (Raúl Romero, María Laura Andrada, Alberto Zoroch, Américo Torres), con la producción de Roberto Beluzzo y la Operación Técnica de Ignacio Cavalli. También puede acceder directamente a FM PROVIDENCIA desde aquí. Premios Magnificat 2006
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