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Editorial > Archivo de Editoriales ![]() Buenos Aires, domingo 10 de febrero de 2008
La vida es luchaJesús vence las tentaciones sobre el poder, el placer, la ambición, que el demonio le propone, utilizando la misma “Palabra de Dios”, y dándole al alimento, a la riqueza y al poder que el tentador le propone, su verdadero valor: todo eso es importante y hasta quizás necesario en muchos casos, pero no como algo “absoluto”, sino como aquello que tendrá su verdadero sentido, si se lo subordina a lo más importante y único fundamental: Dios. Jesús lucha contra la tentación y vence, mostrándonos el camino que debemos seguir: el de la Oración y el de la Penitencia, entendiendo esta última como la mortificación, el esfuerzo, el saber ofrecer privaciones, por un espíritu de disciplina de la propia vida. Muchas veces el mensaje de Jesús molesta a nuestra “modernidad”, ya que nos habla de lucha, de espera, de ofrecer, de sacrificio, y en un tiempo del mundo donde nos quieren hacer creer que el verdadero camino es el de la “comodidad”, el consumir, el “pasarla bien”, choca con el de la lucha y el vencer la tentaciones que se nos propone en la Cuaresma como preparación a vivir la gran alegría de la Resurrección, que no es otra que nuestra plena felicidad.Comenzamos el “tiempo de Cuaresma”, estos cuarenta días que la Liturgia de la Iglesia nos propone para la reflexión, para la preparación a la gran Fiesta de la Pascua. El comienzo de este tiempo nos trae, como cada año, la “lucha” que Jesús tiene en el desierto cuando es “tentado” por el demonio, (Mateo, 4,1-11), quizás para que nos demos cuenta que de por sí una tentación no es un mal en si mismo, no es un pecado, sino más bien una oportunidad para que nos probemos en la “lucha”, ya que nuestra vida es una permanente lucha para mantener nuestra Fe. Jesús vence las tentaciones sobre el poder, el placer, la ambición, que el demonio le propone, utilizando la misma “Palabra de Dios”, y dándole al alimento, a la riqueza y al poder que el tentador le propone, su verdadero valor: todo eso es importante y hasta quizás necesario en muchos casos, pero no como algo “absoluto”, sino como aquello que tendrá su verdadero sentido, si se lo subordina a lo más importante y único fundamental: Dios. Jesús lucha contra la tentación y vence, mostrándonos el camino que debemos seguir: el de la Oración y el de la Penitencia, entendiendo esta última como la mortificación, el esfuerzo, el saber ofrecer privaciones, por un espíritu de disciplina de la propia vida. Con la Oración, que no es otra cosa que nuestra íntima comunicación con Dios, nos aseguramos su cercanía, su acompañamiento en la lucha, y por lo tanto su fuerza, su Gracia, para poder estar tranquilos en esa lucha que sostenemos por serle fiel. Cuaresma es un tiempo de Oración, de reflexión, de tomar conciencia de esa lucha que debemos tener por estar siempre cerca de Dios, frente a todo aquello que pretende engañarnos y alejarnos de Dios, que muchas veces se presenta como tentación en forma “sutil”, como disfrazada de algo bueno, quizás hasta inocente, por eso es que debemos estar mucho más atentos. Hoy se nos presenta la tentación como aquel camino que nos quieren mostrar que nada es definitivo ni permanente, que todo es “relativo”, que no puede haber compromiso ni constancia, que los “tiempos han cambiado”, que lo moderno, que los “nuevos tiempos”... pero en realidad no son más que “excusas” para negar la presencia de Dios en el mundo y sus caminos, que nos exigen muchas veces salir de nuestras propias “comodidades”, de “renunciar” a ciertas actitudes y no dejarnos llevar por la primera tentación que se nos presenta. Claro, muchas veces el mensaje de Jesús molesta a nuestra “modernidad”, ya que nos habla de lucha, de espera, de ofrecer, de sacrificio, y en un tiempo del mundo donde nos quieren hacer creer que el verdadero camino es el de la “comodidad”, el consumir, el “pasarla bien”, choca con el de la lucha y el vencer la tentaciones que se nos propone en la Cuaresma como preparación a vivir la gran alegría de la Resurrección, que no es otra que nuestra plena felicidad.
El Padre Oscar Pezzarini nos hace pensar junto al Padre Leonardo Abregú los días sábado de 8 a 12 hs. (hora argentina, GMT-03:00) en "VENTANA A LA VIDA" el programa radial de Don Orione que conduce en FM PROVIDENCIA, 90.3 MHz con la colaboración de los residentes del Cottolengo de Claypole (Raúl Romero, María Laura Andrada, Alberto Zoroch, Américo Torres), con la producción de Roberto Beluzzo y la Operación Técnica de Ignacio Cavalli. También puede acceder directamente a FM PROVIDENCIA desde aquí. Premios Magnificat 2006
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