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Archivo de Editoriales

Buenos Aires, domingo, 27 de abril de 2008

Padre Oscar Pezzarini
Padre Oscar Pezzarini

No renunciar a los proyectos

Muchos de nuestros proyectos se puedan volver irrealizables porque los pensamos de una manera demasiado “ambiciosa”, quizás sin ponernos a calcular lo que íbamos e necesitar como inversión de tiempo y de fuerzas para poder lograrlos, y al darnos cuenta de la “gran empresa” que nos esperaba, lo primero es “bajar los brazos”. Otras veces, y es lo que también suelo escuchar, hay un gran descreimiento en si en el futuro valdrá la pena haber logrado objetivos que uno se propuso, y en esto quizás tengamos mucha responsabilidad también los adultos, que no somos capaces de trasmitir con entusiasmo a quienes nos siguen, lo hermoso que es y que a pesar de todas las dificultades que podamos encontrar, vale la pena seguir los ideales y proyectos. No debemos renunciar a nuestros proyectos, debemos pedir a Dios la Gracia y la Luz para descubrir cuáles son, y luego pedirle su ayuda para caminar a lograrlos. Es el camino de la fe, de la Fe en Dios y de la fe en cada uno de nosotros, en esa fortaleza interior que podemos tener y que es el valor que Dios nos ha otorgado para el logro de nuestra realización personal.

Es muy común que en estos tiempos me encuentre con muchas chicas y muchachos que manifiestan mucha “desesperanza” hacia el futuro, y hacia su propio futuro. Son jóvenes que tienen mucha fuerza, muchas ganas, que tienen sus grandes ideales y proyectos, como todo joven, pero que a medida que pasa el tiempo van perdiendo ese entusiasmo y esa confianza en que los proyectos que puedan tener sean realizables.

Quizás muchos de nuestros proyectos se puedan volver irrealizables porque los pensamos de una manera demasiado “ambiciosa”, quizás sin ponernos a calcular lo que íbamos e necesitar como inversión de tiempo y de fuerzas para poder lograrlos, y al darnos cuenta de la “gran empresa” que nos esperaba, lo primero es “bajar los brazos”.

Otras veces, y es lo que también suelo escuchar, hay un gran descreimiento en si en el futuro valdrá la pena haber logrado objetivos que uno se propuso, y en esto quizás tengamos mucha responsabilidad también los adultos, que no somos capaces de trasmitir con entusiasmo a quienes nos siguen, lo hermoso que es y que a pesar de todas las dificultades que podamos encontrar, vale la pena seguir los ideales y proyectos.

Qué les puedo decir a tantos que se encuentran en estas incertidumbres... y lo primero es que nunca “renuncien” a sus proyectos. No podemos vivir sin tener un proyecto, sin esforzarnos para poder lograrlo, es lo que nos motiva en la vida, y a pesar de tantas situaciones que nos desalientan, seguro que son más las que nos animarán en el camino.

Es verdad que ningún proyecto de vida es fácil de lograr, se requiere mucho esfuerzo, mucha constancia, muchas veces lo que llamamos “renuncias”, es decir, dejar de lado algunas cosas que nos gustan, que son buenas, pero que justamente “renunciamos” a ellas en pos de lograr algo mejor.

Atenta mucho para lograr los objetivos el desánimo con que solemos comenzar nuestros caminos o eso que llamamos “bajón” apenas encontramos un obstáculo. Las trabas que solemos encontrar en nuestro camino, o nos paralizan, y por lo tanto allí nos quedamos, o se transforman en una oportunidad para darnos cuenta de la fuerza que tenemos, de aquella “fuerza de Dios” que podemos recibir, y que es su Gracia, y poder continuar adelante en el logro de nuestras metas.

No debemos renunciar a nuestros proyectos, debemos pedir a Dios la Gracia y la Luz para descubrir cuáles son, y luego pedirle su ayuda para caminar a lograrlos. Es el camino de la fe, de la Fe en Dios y de la fe en cada uno de nosotros, en esa fortaleza interior que podemos tener y que es el valor que Dios nos ha otorgado para el logro de nuestra realización personal.

Padre Oscar Pezzarini
Superior Provincial de la Obra Don Orione en Argentina, Paraguay, Uruguay y México

 

El Padre Oscar Pezzarini nos hace pensar junto al Padre Leonardo Abregú los días sábado de 8 a 12 hs. (hora argentina, GMT-03:00) en "VENTANA A LA VIDA" el programa radial de Don Orione que conduce en FM PROVIDENCIA, 90.3 MHz con la colaboración de los residentes del Cottolengo de Claypole (Raúl Romero, María Laura Andrada, Alberto Zoroch, Américo Torres), con la producción de Roberto Beluzzo y la Operación Técnica de Ignacio Cavalli. También puede acceder directamente a FM PROVIDENCIA desde aquí.

Pequeño Cottolengo Don Orione
 0800-333-6746 desde Argentina, o +54 (11) 4268-7722 desde el exterior.

Premios Magnificat 2006

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