English VersionDeutsche Version

Editorial > Archivo de Editoriales

Archivo de Editoriales

Buenos Aires, domingo 7 de septiembre de 2008

Padre Oscar Pezzarini
Padre Oscar Pezzarini

Vivir de acuerdo a los principios

Actuar de acuerdo a los principios, o ser coherente, si se prefiere, es tratar de vivir de acuerdo a lo que verdaderamente pensamos, y no cambiar nuestras actitudes, nuestras formas de ver las cosas, de acuerdo a la circunstancia, de acuerdo al lugar donde estoy o con quien me encuentre. Creo que en general en nuestro crecimiento hemos recibido esos principios. Bastará con recordar y mirar las palabras y sobre todo los gestos de nuestros mayores, a través de los cuales nos fueron inculcando una serie de valores que fueron constituyendo la base de nuestra vida, una “columna vertebral”. Pero después vamos creciendo y muchas veces callamos ante comentarios y situaciones totalmente contrarias a lo que yo no sólo pienso, sino además digo estar convencido. Y allí entra muchas veces a jugar la vergüenza, el temor, el no querer quedar mal, o quizás el no estar tan convencido de que esos principios que recibí son totalmente firmes y valederos. Debemos ser coherentes con nuestros principios, con aquello que hace a nuestra identidad, por historia familiar, por la Fe que decimos profesar, por aquellos valores que decimos tener y que defendemos, y de esta manera muchas cosas podrán comenzar a ser distintas, ¿o será que hemos perdido o no han inculcado en nosotros ninguno “principio”?

“Soy una persona de principios”... Muchas veces hemos escuchado esta expresión... aunque quizás últimamente no tanto. ¿Y que queremos decir con eso? ¿A qué nos referimos?

Me parece que tiene que ver mucho con lo que también podemos entender cuando hablamos de la “coherencia” como Valor.

Actuar de acuerdo a los principios, o ser coherente, si se prefiere, es tratar de vivir de acuerdo a lo que verdaderamente pensamos, y no cambiar nuestras actitudes, nuestras formas de ver las cosas, de acuerdo a la circunstancia, de acuerdo al lugar donde estoy o con quien me encuentre.

Claro que en primer lugar debemos revisar que “tenemos principios”, si los hemos recibido en nuestra Familia, en los ambientes donde fuimos creciendo, y en todo caso, si hemos sido capaces de asimilarlos.

Creo que en general en nuestro crecimiento hemos recibido esos principios. Bastará con recordar y mirar las palabras y sobre todo los gestos de nuestros mayores, a través de los cuales nos fueron inculcando una serie de valores que fueron constituyendo la base de nuestra vida, una “columna vertebral”.

Y luego, ¿qué pasó? Quizás las “circunstancias” de la vida, quizás la gente con quien nos encontramos, quizás el temor a decir lo que pienso o a no estar de acuerdo, me lleva en muchos momentos a estar en contra de lo que he asimilado y que además reconozco como el camino que debo transitar en la vida.

Estoy seguro que todos hemos sido educados en la responsabilidad, en la honestidad, en el sacrificio y el esfuerzo, en la lealtad a las personas que nos rodean; ya que me resulta muy difícil pensar que en una Familia se inculque lo contrario a sus hijos.

Pero después vamos creciendo y muchas veces callamos ante comentarios y situaciones totalmente contrarias a lo que yo no sólo pienso, sino además digo estar convencido. Y allí entra muchas veces a jugar la vergüenza, el temor, el no querer quedar mal, o quizás el no estar tan convencido de que esos principios que recibí son totalmente firmes y valederos.

Muchas veces exigimos autenticidad y coherencia a los demás, somos muy rápidos para ver esa falencia en otros, pero sin fuéramos capaces de mirarnos a nosotros mismos, quizás en más de una oportunidad debiéramos hacernos más de un reproche por no actuar de acuerdo a lo que tenemos como convicción.

Debemos ser coherentes con nuestros principios, con aquello que hace a nuestra identidad, por historia familiar, por la Fe que decimos profesar, por aquellos valores que decimos tener y que defendemos, y de esta manera muchas cosas podrán comenzar a ser distintas, ¿o será que hemos perdido o no han inculcado en nosotros ninguno “principio”?

Padre Oscar Pezzarini
Superior Provincial de la Obra Don Orione en Argentina, Paraguay, Uruguay y México

 

El Padre Oscar Pezzarini nos hace pensar junto al Padre Leonardo Abregú los días sábado de 8 a 12 hs. (hora argentina, GMT-03:00) en "VENTANA A LA VIDA" el programa radial de Don Orione que conduce en FM PROVIDENCIA, 90.3 MHz con la colaboración de los residentes del Cottolengo de Claypole (Raúl Romero, María Laura Andrada, Alberto Zoroch, Américo Torres), con la producción de Roberto Beluzzo y la Operación Técnica de Ignacio Cavalli. También puede acceder directamente a FM PROVIDENCIA desde aquí.

Pequeño Cottolengo Don Orione
 0800-333-6746 desde Argentina, o +54 (11) 4268-7722 desde el exterior.

Premios Magnificat 2006

Volver a Archivo de Editoriales.


Misión y Objetivos | Características de las Obras | Donación Online | Editorial | Informes de Prensa | Contacto | Nuestros Productos | Indice

English | Deutsch