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Editorial > Archivo de Editoriales ![]() Buenos Aires, domingo 14 de septiembre de 2008
El “escándalo de la Cruz”La Cruz, a partir de Jesús y su entrega por los hombres en la Cruz, le dio un significado distinto a lo que hasta ese momento era un exclusivo motivo de tormento y castigo. Algo que no deja de serlo en sí mismo, pero que es transformado por lo que seguirá después con Jesús, que es la Resurrección y el nuevo sentido que adquiere. Hoy somos testigos y muchas veces protagonistas de la Cruz, al tener nosotros mismos muchos momentos difíciles en nuestra vida, sea por la salud, por los sacrificios que muchas veces debemos pasar, por incomprensión de los que nos rodean, por las acusaciones que recibimos, por el sufrimiento moral, psíquico, emocional, afectivo que tenemos. Si a todo eso no le colocamos a Jesús, sin dudas que no le encontraremos sentido, ya que hoy es imposible sobrellevar una “cruz sin Cristo”, así como es impensable un “Cristo sin cruz”, no para quedarse en ella, sino para superarla, vencerla, trascenderla y darle un profundo y nuevo sentido. Jesús tuvo alguien que le ayudó a llevar esa Cruz, el llamado Cireneo, también nosotros necesitamos que nos ayuden a llevarla y podemos ser los “cireneos” de muchos hermanos. Que podamos darnos cuenta que una manera de poder llevar nuestra cruz, es también poder ayudar a otros a llevarla y enseñarles que si bien muchas veces parece un escándalo, la “exaltamos” porque es el medio por al cual Jesús nos salvó, y por eso tenemos esperanza.El 14 se setiembre toda la Iglesia celebra el día de la “Exaltación de la Cruz”, una celebración que si nos toma distraídos, diríamos que no es posible “celebrar” algo así. Por eso debemos entender el significado profundo de la Cruz, para luego sí darnos cuenta por qué le llamamos “celebración”, cuando esta palabra la asociamos con algo bueno. La Cruz, a partir de Jesús y su entrega por los hombres en la Cruz, le dio un significado distinto a lo que hasta ese momento era un exclusivo motivo de tormento y castigo. Algo que no deja de serlo en sí mismo, pero que es transformado por lo que seguirá después con Jesús, que es la Resurrección y el nuevo sentido que adquiere. San Pablo hablará del “escándalo” de la Cruz para aquellos que en definitiva no tienen Fe, quienes no creen en Jesús y que por lo tanto, al no colocarlo a él en esa cruz, seguirá siendo un escandaloso suplicio, algo que en Jesús lo hubiera sido, si él no resucitaba. Hoy nosotros, creyentes, nos referimos habitualmente a las dificultades y pruebas que debemos pasar como “cruces”, y está bien, porque al ser seguidores de Jesús, lo hacemos por el camino que Él también transitó, incluso en la Cruz, para luego también llegar a la Resurrección. Hoy somos testigos y muchas veces protagonistas de la Cruz, al tener nosotros mismos muchos momentos difíciles en nuestra vida, sea por la salud, por los sacrificios que muchas veces debemos pasar, por incomprensión de los que nos rodean, por las acusaciones que recibimos, por el sufrimiento moral, psíquico, emocional, afectivo que tenemos. Si a todo eso no le colocamos a Jesús, sin dudas que no le encontraremos sentido, ya que hoy es imposible sobrellevar una “cruz sin Cristo”, así como es impensable un “Cristo sin cruz”, no para quedarse en ella, sino para superarla, vencerla, trascenderla y darle un profundo y nuevo sentido. También vemos las “cruces” de tantos hermanos nuestros que pasan por la cruz, de la cual nadie es “merecedor”. Cuántas madres solas que no pueden darle lo básico a sus hijos. Cuántos jóvenes sin rumbo y que no pueden entusiasmarse con un futuro. Cuántos ancianos olvidados, relegados, despreciados. Cuántos discapacitados que no pueden defender sus derechos y son dejados de lado... Cuánta gente que sufre por no tener lo necesario, cuántos que no pueden crecer como niños y adolescentes teniendo el alimento necesario, la vestimenta, la educación y el derecho a ser niños... ¡Cuánta Cruz hay en eso!... Ese sí que es un “escándalo”, para ellos y para nosotros que como sociedad lo permitimos. Jesús tuvo alguien que le ayudó a llevar esa Cruz, el llamado Cireneo, también nosotros necesitamos que nos ayuden a llevarla y podemos ser los “cireneos” de muchos hermanos. Que podamos darnos cuenta que una manera de poder llevar nuestra cruz, es también poder ayudar a otros a llevarla y enseñarles que si bien muchas veces parece un escándalo, la “exaltamos” porque es el medio por al cual Jesús nos salvó, y por eso tenemos esperanza.
El Padre Oscar Pezzarini nos hace pensar junto al Padre Leonardo Abregú los días sábado de 8 a 12 hs. (hora argentina, GMT-03:00) en "VENTANA A LA VIDA" el programa radial de Don Orione que conduce en FM PROVIDENCIA, 90.3 MHz con la colaboración de los residentes del Cottolengo de Claypole (Raúl Romero, María Laura Andrada, Alberto Zoroch, Américo Torres), con la producción de Roberto Beluzzo y la Operación Técnica de Ignacio Cavalli. También puede acceder directamente a FM PROVIDENCIA desde aquí. Premios Magnificat 2006
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