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Editorial > Archivo de Editoriales ![]() Buenos Aires, domingo 21 de septiembre de 2008
Llegó la primaveraHa llegado la primavera, y con ella todo el cambio que se produce en el clima, en la naturaleza, en los colores y también hasta en nuestro ánimo por los distintos días que comenzamos a vivir. También festejamos el “día de la juventud”, que tiene mucho de primavera, de renovar, de entusiasmar. Podremos comenzar a vivir esta nueva estación con el deseo que también sea una primavera en nuestras vidas. Pienso en los jóvenes que están transitando tantos “inviernos”, duros, sin sol, tristes como esos días invernales que ayudan para que bajemos los brazos, y que quizás están necesitando de esa primavera que no es algo que pueda llegar “mágicamente” sino a través de alguien que los escuche, acompañe, estimule, les haga ver la fuerza y el potencial que tienen y pueden desarrollar. Que no se dejen llevar por el oscuro y frio “invierno” que muchas veces les presentamos los adultos. Bienvenida primavera, bienvenida esa juventud que no se resigna, que no se deja engañar por “soluciones fáciles y rápidas” que no conducen a nada y no se desanima ante los pocos ejemplos que públicamente ven, sino que saben que hay muchos ejemplos “anónimos”, pero mucho más reales, que les muestran que es posible vivir el ideal de una sociedad mejor.Y si, nuevamente ha llegado la primavera a esta parte sur del mundo, y con ella todo el cambio que se produce en el clima, en la naturaleza, en los colores y también hasta en nuestro ánimo por los distintos días que comenzamos a vivir. También festejamos el “día de la juventud”, que tiene mucho de primavera, de renovar, de entusiasmar. Podremos comenzar a vivir esta nueva estación con el deseo que también sea una primavera en nuestras vidas. Pienso que así como vamos dejando atrás el invierno, que también para muchos pueda ser dejar lo duro de un invierno en la vida, en nuestro país, en nuestras familias, y comencemos a transitar un tiempo de primavera, de entusiasmo, donde todo rejuvenece, cambia y se ilumina. Ya no más tanto tiempo en que todo se marchita, se quema por los grandes fríos, y podamos comenzar a ver el florecer de tiempos que van cambiando. Pienso en los jóvenes que están transitando tantos “inviernos”, duros, sin sol, tristes como esos días invernales que ayudan para que bajemos los brazos, y que quizás están necesitando de esa primavera que no es algo que pueda llegar “mágicamente” sino a través de alguien que los escuche, acompañe, estimule, les haga ver la fuerza y el potencial que tienen y pueden desarrollar. Que no se dejen llevar por el oscuro y frio “invierno” que muchas veces les presentamos los adultos. Los jóvenes tienen mucha energía, son capaces de sacrificarse, son solidarios, pero necesitan el estímulo de modelos que los conduzcan, y que no sólo vean esos “modelos” que están en las “pantallas”, en lo “alto” y que no siempre le trasmiten “primaveras”, o tal vez sea una primavera ilusoria, llena de una euforia que como una “pompa de jabón” al principio parece muy lindo pero enseguida desaparece. Y pienso también en tanta juventud que lucha y quiere vivir la “primavera” de sus vidas formándose, entregándose por los demás, preparándose para ser personas útiles a la sociedad y que no pierden el entusiasmo y las ilusiones por seguir construyendo un mundo más solidario, más lleno de verdadera humanidad, donde su más sano ideal es el respeto por el otro, el servicio y la búsqueda de un lugar donde todos tengan cabida. Bienvenida primavera, bienvenida esa juventud que no se resigna, que no se deja engañar por “soluciones fáciles y rápidas” que no conducen a nada y no se desanima ante los pocos ejemplos que públicamente ven, sino que saben que hay muchos ejemplos “anónimos”, pero mucho más reales, que les muestran que es posible vivir el ideal de una sociedad mejor. No olvidemos los adultos, que ha llegado esa primavera y que por lo tanto también es una invitación a rejuvenecer, a recuperar y desarrollar ese entusiasmo que teníamos en la edad juvenil, sabiendo que la juventud está en el corazón.
El Padre Oscar Pezzarini nos hace pensar junto al Padre Leonardo Abregú los días sábado de 8 a 12 hs. (hora argentina, GMT-03:00) en "VENTANA A LA VIDA" el programa radial de Don Orione que conduce en FM PROVIDENCIA, 90.3 MHz con la colaboración de los residentes del Cottolengo de Claypole (Raúl Romero, María Laura Andrada, Alberto Zoroch, Américo Torres), con la producción de Roberto Beluzzo y la Operación Técnica de Ignacio Cavalli. También puede acceder directamente a FM PROVIDENCIA desde aquí. Premios Magnificat 2006
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