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Archivo de Editoriales

Buenos Aires, domingo 5 de octubre de 2008

Padre Oscar Pezzarini
Padre Oscar Pezzarini

Madre, enséñanos a escuchar

Como todos los años, en el primer fin de semana del mes de octubre se realiza la Peregrinación Juvenil a Pie a Luján. Todos los años, marca la Peregrinación un lema, que tiene que ver siempre con lo que estamos viviendo. Este año el lema es: “Madre, enséñanos a escuchar”. Lo vivimos como país, lo vivimos en nuestros ambientes de trabajo, estudio, diversión. Lo vivimos en nuestras Familias, en la relación con quienes nos rodean habitualmente: nos cuesta mucho escuchar, nos cuesta mucho que nos escuchen; todo originado en que en definitiva nos cuesta el diálogo. La falta de momentos de diálogo es sin lugar a dudas una de las grandes falencias que tenemos y que lleva junto el que no nos escuchemos, que no haya quien pueda oírnos, y no somos capaces de “abrir nuestra vida” al que está al lado para escuchar lo que quiere decirnos, lo que tiene como necesidad de expresar. Es tan así esto que vivimos, que muchas veces no escuchamos ni siquiera a tantos hermanos que “gritan” su dura realidad, pero que nadie los escucha. Y creo que todos, cada uno desde su lugar, tiene mucha responsabilidad en generar los espacios para que podemos escuchar y ser escuchados. Que María, nuestra Madre de Lujan, a quien en estos días invocamos con especial atención, nos obtenga la Gracia del “aprender a escuchar”.

Como todos los años, en el primer fin de semana del mes de octubre se realiza la Peregrinación Juvenil a Pie a Luján, este años es la número 34.

Es sin dudas uno de las mayores expresiones de Fe que tenemos a nivel de nuestros pueblos, donde cientos de miles de personas se han reunidos para caminar juntos hacia al casa de la Virgen en Luján.

Son muchas los momentos en que como pueblo nos reunimos para expresar la Fe, en distintos lugares, y de diversas maneras, como signo de un pueblo que busca en la Fe, esa fuerza necesaria para la vida y que al peregrinar, además está mostrando como Iglesia ese caminar juntos que nos lleva a través de la vida hacia Dios.

Todos los años, marca la Peregrinación un lema, que tiene que ver siempre con lo que estamos viviendo. Este año el lema es: “Madre, enséñanos a escuchar”.

Lo vivimos como país, lo vivimos en nuestros ambientes de trabajo, estudio, diversión. Lo vivimos en nuestras Familias, en la relación con quienes nos rodean habitualmente: nos cuesta mucho escuchar, nos cuesta mucho que nos escuchen; todo originado en que en definitiva nos cuesta el diálogo.

Se vive a un ritmo que muchas veces no nos deja ese tiempo para “prestarle atención” al otro, para escuchar lo que quiere decirnos, lo que le pasa o lo que necesita. Todo se transforma en una vida a “velocidades extremas” con la gran sensación de que siempre falta el tiempo. Todo eso hace no solo que no encontremos el momento para el dialogo y la escucha, sino que también hace que nos vayamos “acostumbrando” de tal manera a vivir “sobre nosotros mismos”, que impide abrir los oídos y el corazón a quien está al lado.

María fue la gran mujer de Fe, de la Solidaridad, de la Disponibilidad a lo que Dios y los demás podían pedirle, pero sobre todo fue una mujer que supo “escuchar y meditar” en su corazón lo que Dios le iba trasmitiendo a través de los acontecimientos que le tocaron vivir.

Por eso recurrimos a ella como pueblo para pedirle esa Gracia de la escucha, del estar atentos y abiertos a lo que el otro, “mi hermano” me dice.

María, como toda Madre, también sabe escuchar, escucha a sus hijos, está atenta como una madre que no hace falta que el hijo le diga muchas cosas, porque con solo observarlo, se da cuenta que tiene necesidad de hablar y de que alguien lo escuche.

La falta de momentos de diálogo es sin lugar a dudas una de las grandes falencias que tenemos y que lleva junto el que no nos escuchemos, que no haya quien pueda oírnos, y no somos capaces de “abrir nuestra vida” al que está al lado para escuchar lo que quiere decirnos, lo que tiene como necesidad de expresar. Es tan así esto que vivimos, que muchas veces no escuchamos ni siquiera a tantos hermanos que “gritan” su dura realidad, pero que nadie los escucha. Y creo que todos, cada uno desde su lugar, tiene mucha responsabilidad en generar los espacios para que podemos escuchar y ser escuchados.

Que María, nuestra Madre de Lujan, a quien en estos días invocamos con especial atención, nos obtenga la Gracia del “aprender a escuchar”.

Padre Oscar Pezzarini
Superior Provincial de la Obra Don Orione en Argentina, Paraguay, Uruguay y México

 

El Padre Oscar Pezzarini nos hace pensar junto al Padre Leonardo Abregú los días sábado de 8 a 12 hs. (hora argentina, GMT-03:00) en "VENTANA A LA VIDA" el programa radial de Don Orione que conduce en FM PROVIDENCIA, 90.3 MHz con la colaboración de los residentes del Cottolengo de Claypole (Raúl Romero, María Laura Andrada, Alberto Zoroch, Américo Torres), con la producción de Roberto Beluzzo y la Operación Técnica de Ignacio Cavalli. También puede acceder directamente a FM PROVIDENCIA desde aquí.

Pequeño Cottolengo Don Orione
 0800-333-6746 desde Argentina, o +54 (11) 4268-7722 desde el exterior.

Premios Magnificat 2006

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