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Archivo de Editoriales

Buenos Aires, domingo 30 de noviembre de 2008

Padre Oscar Pezzarini
Padre Oscar Pezzarini

Tiempo de Gracia y Esperanza

Comenzamos el Tiempo de Adviento que nos prepara ya de manera inmediata a la Fiesta de la Navidad, donde el Nacimiento de Jesús renueva nuestros corazones y nos llena de Gracia y de Esperanza. Es un tiempo de renovación interior, con todo lo que tiene también un final del año que ser acerca y estas Fiestas que siempre buscamos vivirlas de una manera más profunda, más cercana con nuestros seres queridos, y que siempre nos llama a que reflexionemos sobre el sentido profundo de nuestra vida y como la estamos viviendo. También el Tiempo de Adviento como preparación a recibir a Jesús debe ayudarnos a acercarnos a Él en los más débiles, en los que sufren, en los niños que pasan necesidades, siendo concretos en nuestro amor a Dios ayudando a quienes necesitan. Para que podamos desear a los demás una “Feliz Navidad”, depende mucho de cómo nos preparemos y que comprendamos que es lo que verdaderamente pasa en la Navidad, que no es una Fiesta donde sólo nos reunimos y expresamos buenos deseos, sino que es el momento en que Dios se une con el Hombre para devolverle la plena felicidad. Por eso, dependerá de cómo vivamos este tiempo y cómo entendamos la realidad de la Navidad para que podamos recibir la Gracia de Dios y que nuestra esperanza se vea renovada.

Comenzamos el Tiempo de Adviento que nos prepara ya de manera inmediata a la Fiesta de la Navidad, donde el Nacimiento de Jesús renueva nuestros corazones y nos llena de Gracia y de Esperanza.

Este es un tiempo de “espera”, pero no de una espera inactiva, pasiva, sino de una espera que debe ser activa, preparándonos a recibir el regalo más grande que Dios nos ha dado, y que es su misma presencia que se hace Hombre para redimirnos, para crecer junto a nosotros y para traernos la salvación.

Es un tiempo de renovación interior, con todo lo que tiene también un final del año que ser acerca y estas Fiestas que siempre buscamos vivirlas de una manera más profunda, más cercana con nuestros seres queridos, y que siempre nos llama a que reflexionemos sobre el sentido profundo de nuestra vida y como la estamos viviendo.

Para que este tiempo de preparación, de Adviento, sea fructífero, lo que se nos pide es que lo vivamos a través de una Oración más profunda, de acercarnos a la fuente que es la Palabra de Dios, con una lectura más detenida, concentrada y abriendo nuestro corazón a esa Palabra que nos ilumina.

Es un tiempo en que también toda nuestra preparación debe hacerse buscando acercarnos a Jesús a través de los Sacramentos, Eucaristía y Reconciliación, para que la Gracia llene nuestras vidas y esa Esperanza que todos necesitamos pueda ser renovada.

En medio de tiempos difíciles, de momentos de cansancio por la llegada del final de un año en que cada uno lo habrá vivido con muchas cargas, es necesario que no olvidemos cuál es el sentido definitivo de nuestra vida y cuáles las acciones que nos llevan a mirar que es lo esencial en nuestra existencia.

Jesús en la Navidad viene a recordarnos eso, que nuestra vida no termina en lo que vemos, que hay un sentido mucho más allá, por eso Él se hace un niño para asumir totalmente la condición humana y desde allí redimirla, transformarla, en definitiva salvarla y devolverle la dignidad original que Dios le dio.

También el Tiempo de Adviento como preparación a recibir a Jesús debe ayudarnos a acercarnos a Él en los más débiles, en los que sufren, en los niños que pasan necesidades, siendo concretos en nuestro amor a Dios ayudando a quienes necesitan.

No olvidemos que el “Dios hecho hombre” se identificó con los hombres, especialmente con los que más sufren, y este tiempo también debe encontrarnos dispuestos a ese acercamiento con Jesús que sufre en nuestros hermanos.

Para que podamos desear a los demás una “Feliz Navidad”, depende mucho de cómo nos preparemos y que comprendamos que es lo que verdaderamente pasa en la Navidad, que no es una Fiesta donde sólo nos reunimos y expresamos buenos deseos, sino que es el momento en que Dios se une con el Hombre para devolverle la plena felicidad.

Por eso, dependerá de cómo vivamos este tiempo y cómo entendamos la realidad de la Navidad para que podamos recibir la Gracia de Dios y que nuestra esperanza se vea renovada.

Padre Oscar Pezzarini
Superior Provincial de la Obra Don Orione en Argentina, Paraguay, Uruguay y México

 

El Padre Oscar Pezzarini nos hace pensar junto al Padre Leonardo Abregú los días sábado de 8 a 12 hs. (hora argentina, GMT-03:00) en "VENTANA A LA VIDA" el programa radial de Don Orione que conduce en FM PROVIDENCIA, 90.3 MHz con la colaboración de los residentes del Cottolengo de Claypole (Raúl Romero, María Laura Andrada, Alberto Zoroch, Américo Torres), con la producción de Roberto Beluzzo y la Operación Técnica de Ignacio Cavalli. También puede acceder directamente a FM PROVIDENCIA desde aquí.

Pequeño Cottolengo Don Orione
 0800-333-6746 desde Argentina, o +54 (11) 4268-7722 desde el exterior.

Premios Magnificat 2006

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