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Editorial > Archivo de Editoriales ![]() Buenos Aires, domingo 1 de febrero de 2009
No dejar de confiar en los demásEstamos comenzando el segundo mes de este año 2009, año que se presenta difícil, a partir de la crisis mundial, económica y financiera que se desatara el año anterior, y es verdad que las perspectivas pueden preocupar, y con razón, aunque me parece que también influyen cuestiones que tienen que ver con la inseguridad, con la violencia, con los “vicios” que esclavizan a nuestros niños y jóvenes, con los ataques a instituciones que son la base de la sociedad como lo es la Familia, etc. Todas estas situaciones van generando también una crisis en la confianza en los demás, nos cuesta cada vez más confiar en el otro. Es verdad por otro lado que en medio de tantas dificultades que se viven, no es fácil “ser confiados”, y también creo que nos cuesta mucho saber generar esa confianza hacia uno mismo. Cuando no se pone al ser humano como el verdadero centro de nuestras relaciones sociales, de lo que hacemos, cuando no lo miramos como alguien igual, con los mismos derechos y dignidad, sin duda todo se hace más difícil, y en definitiva muchas de las cosas que estamos sufriendo y que son parte de eso que llamamos “crisis”, es porque el “hombre” ha dejado de ser el centro de todo lo creado, de los sistemas, de las organizaciones. Todo se hace buscando otros beneficios, otros intereses, y es allí donde no sólo nos sentimos incapaces de confiar en los demás, sino también en mostrarnos “confiables”, ya que quizás no lo vemos como un valor necesario para nuestra convivencia.Ya estamos comenzando el segundo mes de este año 2009, año que a muchos preocupa por ser un año que se presenta difícil, a partir de la crisis mundial, económica y financiera que se desatara el año anterior, y es verdad que las perspectivas pueden preocupar, y con razón, aunque me parece que no sólo esa preocupación viene por una cuestión económica que hará más difícil algunas situaciones, sino también porque seguiremos con otras crisis que hace rato que nos están “sacudiendo”. Y me refiero a las cuestiones que tienen que ver con la inseguridad, con la violencia, con los “vicios” que esclavizan a nuestros niños y jóvenes, con los ataques a instituciones que son la base de la sociedad como lo es la Familia, etc. Todas estas situaciones van generando también una crisis en la confianza en los demás, nos cuesta cada vez más confiar en el otro. Si hay personas que se nos acercan, es muy fácil desconfiar de ellas, guiarnos por las apariencias, ver qué es lo que me puede hacer. La confianza se debe ir generando de a poco, para lo cual hace falta mucha paciencia, apertura, sencillez y sinceridad hacia el otro que en definitiva es mi hermano. Es verdad por otro lado que en medio de tantas dificultades que se viven, no es fácil “ser confiados”, y también creo que nos cuesta mucho saber generar esa confianza hacia uno mismo. Cuando no se pone al ser humano como el verdadero centro de nuestras relaciones sociales, de lo que hacemos, cuando no lo miramos como alguien igual, con los mismos derechos y dignidad, sin duda todo se hace más difícil, y en definitiva muchas de las cosas que estamos sufriendo y que son parte de eso que llamamos “crisis”, es porque el “hombre” ha dejado de ser el centro de todo lo creado, de los sistemas, de las organizaciones. Todo se hace buscando otros beneficios, otros intereses, y es allí donde no sólo nos sentimos incapaces de confiar en los demás, sino también en mostrarnos “confiables”, ya que quizás no lo vemos como un valor necesario para nuestra convivencia. Todas estas situaciones que vivimos las podemos diagnosticar, sabemos quizás las causas de cómo han comenzado, pero no sabemos hasta cuándo durarán, o en qué se podrán transformar, mucho más cuando van desapareciendo o se dejan de lado valores que hacen a lo más profundo del ser humano, y la confianza es uno de ellos. Que podamos ser generadores y buscadores de esos signos de confianza a nuestro alrededor, en nuestras familias, en los ambientes donde nos desenvolvemos habitualmente, como un punto de partida para generar una confianza más amplia en nuestra sociedad.
El Padre Oscar Pezzarini nos hace pensar junto al Padre Leonardo Abregú los días sábado de 8 a 12 hs. (hora argentina, GMT-03:00) en "VENTANA A LA VIDA" el programa radial de Don Orione que conduce en FM PROVIDENCIA, 90.3 MHz con la colaboración de los residentes del Cottolengo de Claypole (Raúl Romero, María Laura Andrada, Alberto Zoroch, Américo Torres), con la producción de Roberto Beluzzo y la Operación Técnica de Ignacio Cavalli. También puede acceder directamente a FM PROVIDENCIA desde aquí. Premios Magnificat 2006
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