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Pido un corazón entero y generoso antes que la rodilla del poderoso. ¿Cuánta fortuna tienes que puedas para el niño necesitado compartir? Recuerda que puedes alguna vez ser tú o algún hijo, esta invasión como torrente de gentes que todo lo quieren para sí y que no tienen como mandamiento el compartir.
Pido un corazón entero y generoso. No he dejado de tener un sollozo desde la cuna, es tal mi hambruna que tengo mi piel pegada al pecho. Seguro tú durmiendo en lecho muy cómodo, no te olvides que algún día llegará para tí la balanza que te pesará y medirá tu servicio y solidaridad.
¿Qué espera la virtud o qué confía? Quiero un materno seno, un abrazo asi sea pequeño y sentirme dueño de un hogar donde mi cuerpo pueda calentar, no estar a la intemperie a merced del clima como de la violencia ¿Dime si tienes conciencia?, si sabes cuánto los niños de tu ayuda necesitamos. Vivimos en un total ayuno mirando como podemos robarnos un mendrugo de pan porque todos nos desprecian al vernos pasar.
Iguala tu vida amigo de existencia que esta película que a diario observas y desprecias, es la universidad de pruebas y aprendizajes, es tu pasaje para la eternidad, es cumplir con las bienaventuranzas, no con las lanzas que nos pretenden asesinar. ¿Qué es nuestra vida más que un breve instante? No te apegues a todo lo que en un momento puede para tí desaparecer
Dame la oportunidad de vivir, de comer, de beber, de dormir en un hogar, bríndame amor, quítame tanto dolor, no soy culpable de haber sido concebida por la bebida y la irresponsabilidad. Sálvame de la promiscuidad, de la adicción, no me dejes en la calle con la muerte rondando, dame un albergue, alguien que me entregue la posibilidad de creer que para mi hay un Dios, seguro que esa porción alta y divina de tí colaborando a mayores acciones será llamada plena de bendiciones. Sacra razón despertará tu corazón, basta con que abras tu alma al niño del amor.
© Victoria Lucía Aristizábal Bogotá, Colombia 9 de octubre de 2006
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