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Sobre nosotros > Espiritualidad > Preparación de la Misa con chicos
En estas pocas líneas compartimos con ustedes lo que en nuestra Fundación Felices los Niños se vive cada día en las Comunidades Religiosas y de manera festiva los Domingos y distintas festividades patronales de Hogares y Escuelas. Sabemos que el duro camino que transitan los chicos que rescatamos de la calle y además las dificultades que les esperan sobrellevar los lleva a necesitar un alimento que nunca les haga desfallecer cuando todo parece acabar ("No podemos caminar con hambre bajo el Sol"): ¡Esa Fuerza es Cristo Eucaristía! La Misa no puede ser para los chicos rutina o mera repetición: debe ser Fiesta, Oración sentida... Y es por eso que hay que prepararla. ¡Cuántas veces nos entristecemos porque los chicos no se concentran en la Eucaristía o bien se levantan a cada rato! Esto no es un problema de ellos sino nuestro: No podemos asimilar nuestra manera adulta de rezar a la de ellos. Jesús mismo no hubiera hecho eso: y nos vuelve a decir: "Dejad que los niños vengan a mi": Y es alli donde nuestra respuesta debe darse abriendo las puertas de la Iglesia a todos los chicos y jóvenes. Los chicos que han vivido en la calle tienen una religiosidad sincrética, cargada de elementos mágicos y de rituales esotéricos: son proclives a la fantasía ya que su tremendo sufrimiento los ha llevado a un escape constante de la cruda realidad a vivir... Y es por eso que tenemos que partir desde allí: no siendo tan estrictos con las formalidades, teniéndoles MUCHA PACIENCIA, y no privarlos del BANQUETE DE LA MISA: SOLO QUE NO LE DEMOS LO QUE NO PUEDEN DIGERIR: HAGÁMOSLE LA EUCARISTÍA A LA MEDIDA DE SU CAPACIDAD. Para ello tenemos que aprender a preparar la celebración eucarística y replantearnos todos los esquemas que se alejan de la vitalidad con que el niño y el joven se relacionan con el mundo y desean relacionarse con Dios. "La preparación debe ser realizada por un grupo, para que la perspectiva, la metodología y el ritmo a través del cual se enfoca la celebración no corresponda a una visión particular, sino que se puedan aunar distintas experiencias, sensibilidades e ideas que hagan más rica la celebración". Prepararla, no es:
... Es esto y mucho más.Prepararla es:Organizar la Fiesta en honor de Jesús.Lo que supone que todo gira en honor del homenajeado, del motivo del homenaje y los invitados.
Esto se realiza mediante una participación consciente y activa en la misma.
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![]() Ofrecer aquello que por la acción de Dios serán el Cuerpo y la Sangre de Jesús |
b. Para desarrollar la homilía, puede tener:
una frase incompleta,
un crucigrama,
palabras sueltas a ordenar,
dibujos desordenados.
c. Para cuestionar a los chicos se puede tener:
una frase equivocada,
un dibujo,
fotos de la realidad que queremos iluminar,
una pregunta.
d. Para ilustrar el Evangelio, se puede partir:
de un dibujo simple del hecho,
de un dibujo simple de la realidad a comentar,
de distintas fotos del tema de la Misa o de su aplicación práctica
e. Para concretar y actualizar la propuesta del Evangelio:
Armar las conclusiones de la Homilía con palabras que pongan de manifiesto la actitud o valor a conseguir.
En este momento, no se trata de agregar nada a la Palabra de Dios, sino de buscar el modo para que esta sea el centro de la atención e interés de los chicos.
Posibilidades:
Debe expresarse en petición aquello sobre lo cual hemos trabajado durante la Misa. Debe ser corta. La respuesta debe ser acorde con el tema que se ha desarrollado. Debe ser muy bien leída, de otro modo pierde su riqueza. En este momento, para hacer más gráfica la petición de los chicos, estos pueden elevar pancartas con la frase central de la petición, o con dibujos alusivos, que en el momento en que el sacerdote realiza la oración conclusiva, son elevados más altos y al terminar se colocarán al pie del altar. Las peticiones y los carteles deben ser elaborados por los catequistas junto con los chicos, porque si los realizan solo los catequistas, es un aniñamiento de intenciones de adultos.
Puede realizarse de manera simple o acompañada de algún elemento que exprese el objetivo fundamental de la celebración. Esta debe ser realizada con mucho respeto y despacio, porque no es solamente llevar las cosas al altar, sino ofrecer aquello que por la acción de Dios serán el Cuerpo y la Sangre de Jesús. Los chicos que las llevan en ese momento representan a toda la Comunidad.
Puede inventarse una oración con relación al tema de la Misa, en la cual, junto con los chicos, le damos gracias a Dios. Esta oración ayuda nuevamente a poner a los chicos en el clima de la celebración si es que se han dispersado durante la Comunión.
En lo posible, deben seleccionarse los cantos en relación con el tema de la Misa. También se debe elegir la antífona para el Aleluya y si la hubiese, la respuesta cantada a la oración de los fieles. El canto debe ser motivado continuamente para que no decaiga durante la celebración.
Recién después de haber elaborado estos elementos se puede confeccionar el guión. Su función primordial es unir todos los elementos de la celebración y ayudar a los chicos a que puedan participar más activamente.
No es un verso a recitar o una lectura más, sino una palabra que acompaña y clarifica. Su función es mantener viva la atención y la participación de los chicos.
El grupo que prepara la Misa debe elegir los lectores y ensayar con ellos varias veces, tanto con los que proclaman la Palabra de Dios como con los que hacen las peticiones u otra oración.
El grupo deberá elegir a aquellos que llevarán las ofrendas y los que harán la colecta, indicando a cada uno el lugar por donde deben ir y regresar, así como el momento.
También prepararán junto con el grupo de catecúmenos, los elementos necesarios para la celebración de la Misa: Cáliz, Patena, Misal, Leccionario, etc...
Todo servicio que se presta en la Misa debe llevarnos a un contacto más profundo con el Señor y no ser motivo de dispersión, ni para los catequistas ni para los chicos. Cada uno debe alabar a Dios desde la función que le toque realizar.
Muchas veces en el trabajo con chicos, sobre todo en las celebraciones nos cuesta que los chicos participen. Y en las Misas con chicos hay momentos, si bien el clima de fiesta envuelve la asamblea que formamos todos los cristianos en torno a Jesús, en que los chicos se dispersan. Se escucha muchas veces decir a los catequistas dirigentes: “A pesar que les decimos que participen, que canten, etc...igual se distraen”. Por ahí encontramos quizás una primera pista... “No tenemos que decirles a los chicos que celebren; tenemos que celebrar con ellos”.
Si bien es cierto que muchas veces encontramos motivos para la dispersión: que el altar está lejos, que no se escucha bien, que pasó un chico al baño, que se fue en banda el reclinatorio de la primera hilera de bancos, que hay gente que llega tarde, etc... sin embargo las dificultades son una ocasión para desarrollar nuestra creatividad.
Pensemos un poco... ¿Cómo hacía Jesús para hablarle a tanta gente reunida y que no se perdiera nada? En la Palestina de su época no había equipos de sonido ni pantallas gigantes y sin embargo su mensaje llegaba. Utilizaban un método frecuente que era el de la repetición en cadena. Los que estaban en primera línea iban repitiendo lo que escuchaban, y así los de la segunda y la tercera haciendo un gran eco que llegaba hasta el último. Con esto te damos una segunda pista: “Tenemos que ser el eco de lo que sucede en el altar”.
En definitiva se trata de que cada catequista, cada dirigente, cada adulto que participa junto a los chicos de la Misa se transforme en un “Animador litúrgico”.
Empecemos por el principio y vamos al diccionario:
Animador: Aquel que anima, alienta, excita, da fuerza, vigor, movimiento, alegría y vida. (Larrouse)
Veamos algunos sinónimos que hacen más comprensible la animación.
incitar
profundizar
invitar
entusiasmar
ilusionar
fomentar
apoyar
confortar
inducir
estimular
enfervorizar
exaltar
alentar
mover
aplicar
El animador es aquel que pone “ánima”, pone alma, pone espíritu, y al poner el espíritu, da vida.
Para ser animador litúrgico hace falta:
A todas estas pistas le podés agregar todas aquellas que en el contacto con tu grupo descubras importantes.
Colocarse en el centro de un grupo de chicos para ser punto de referencia directa a modo de eje, siendo eco de todas las consignas que se dan realizándolas e invitando a vivirlas.
“No hay mayor daño en la cristiandad que descuidar a los chicos” (Lutero)

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