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Qué Hacemos

Esta Fundación nació para poder ayudar a los chicos “de y en la calle”. No importa qué religión tengan, ni si creen en Dios, lo importante es ayudarlos. Saber qué necesitan y abrir nuestros brazos y los brazos de la gente de nuestra Fundación a todo niño o niña necesitados.

Nuestra Fundación nació por el desafío de tantos chicos que viven en la calle, a esos chicos se los llama chicos “de la calle”, y hay otros tantos a los que se les llama “en la calle”, que son chicos que salen a trabajar, a mendigar, quizá a vagar tan solo y luego vuelven a sus hogares, o a algún lugar donde paran.

Todo chico pobre tiene derecho y, en su interior, el deber de estudiar
Todo chico pobre tiene derecho y, en su interior, el deber de estudiar

Nosotros hemos abierto los brazos desde el instante en que el chico está en la calle hasta poderlos recibir en nuestros hogares, talleres, escuelas, comedores, en todas nuestras instituciones; o bien tratamos de ayudarlos a volver a su propio hogar. Si bien nuestra tarea es siempre restituirlos a sus hogares, a veces tenemos la pena de ver que este tiempo intermedio puede ser muy largo, tal vez hasta que llegue a los 21 años.

¿Y qué queremos lograr?, que sean hombres de bien. Útiles a si mismos y a los demás, honrados ciudadanos y si tienen nuestra fe, buenos cristianos.

Este ideal se logra como un ideal de felicidad. Jesús tenía las Bienaventuranzas, como el ideal del hombre pobre, del hombre que sufre, Jesús decía “felices los pobres porque recibirán la tierra en herencia, felices los que lloran porque recibirán consuelo, felices los que tienen hambre y sed de justicia porque serán saciados.”

Y al pensar en función de la Fundación creemos que Jesús también pensaría en los niños, por qué no agregar niños a las Bienaventuranzas de Jesús, y así podamos decir: Felices los niños pobres porque recibirán la tierra en herencia. Felices los niños que lloran porque recibirán consuelo. Felices los niños que tienen hambre y sed de justicia porque serán saciados. Felices los niños perseguidos por causa de la justicia porque ellos heredarán la Vida de Dios.

El ideal es la felicidad de los chicos. La felicidad que sobre todo pasa por la educación, el trabajo de los chicos debe ser estudiar. Todo chico “en la calle”, “de la calle”, todo chico pobre tiene derecho y, en su interior, el deber de estudiar.

Hay un camino de salida, de progreso interior para un chico, ese es volverlo a poner en contacto con la escuela, con la educación. Cualquier camino de rescate, de abordaje de la problemática de los chicos “de y en la calle”, o de las chicas embarazadas con bebés, es el de la educación.


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