English VersionDeutsche Version

Sobre nosotros > Nuestros Patronos > Vida de Don Bosco

Vida de Don Bosco

Juan Bosco nació el 16 de agosto de 1815 en la Colina de I Becchi (Colle dei Becchi), una localidad cercana a Castelnuovo de Asti, ahora Castelnuovo Don Bosco. Era de familia pobre y se preparó, entre dificultades y obstáculos, trabajando y estudiando, a la misión que se le había indicado por medio de un sueño que tuvo a los nueve años que se le confirmó varias veces después, de modo extraordinario.

Santa Maria della Scala
Santa Maria della Scala

En la Italia del siglo pasado, uno de los divertimentos más esperados de los pobres era los que traían los titiriteros. Hubo cierta "troupe" que, a sabiendas, representaba sus obras a la hora de la misa y, claro, las gentes, en especial los niños, se "salteaban" la misa.

Pero había un niño, Juan Bosco, que se decidió a hacer algo para que los niños volvieran a la misa. Se las arregló para aprender trucos de prestidigitación, malabarismos y otras habilidades por el estilo. Para eso, observó mucho, entrenó más y se ejercitó con los amigos. Más tarde llegó a desafiar a los titiriteros y malabaristas, les ganó las apuestas y se tuvieron que ir de allí humillados. Juan se hizo dueño del domingo, de los compañeros y amigos.

Estudió en Chieri, a pocos kilómetros de Turín.

Entre las hermosas iglesias de Chieri, Santa Maria della Scala (la "catedral") fue la que más frecuentó Juan Bosco, todos los dias, mañana y tarde. Rezando y meditando ante el altar de la capilla de la Virgen de las Gracias decidió su futuro.

A los 19 años quería hacerse religioso franciscano. Informado de la decisión, el párroco de Castelnuovo, Don Dassano, advirtió a Mamá Margarita con estas palabras muy explícitas: "Trate de que abandone esa idea. Usted no es rica y tiene ya bastantes años. Si su hijo se va al convento, ¿cómo podrá ayudarla en la vejez?".

Mamá Margarita se echó encima un chal negro, bajó a Chieri y habló con Juan: "El párroco vino a decirme que quieres entrar en un convento. Escúchame bien. Quiero que lo pienses con mucha calma. Cuando hayas decidido, sigue tu camino sin mirar a nadie a la cara. Lo más importante es que hagas la voluntad del Señor. El párroco querría que yo te hiciese cambiar de idea, porque en el futuro podría tener necesidad de ti. Pero yo te digo: En estas cosas tu madre no cuenta nada. Dios está antes que todo. De tí yo no quiero nada, no espero nada. Nací pobre, he vivido pobre y quiero morir pobre. Más aún, te lo quiero decir en seguida: si te hicieras sacerdote y por desgracia llegaras a ser rico, no pondré mis pies en tu casa. Recuérdalo bien".

Juan Bosco nunca olvidó aquellas fuertes palabras de su madre.

La casa natal
La casa natal

Después de orar mucho y de haber consultado con amigos y con su confesor, Don José Cafasso, entró en el seminario para los estudios de teología. Fue ordenado sacerdote en Turín en la iglesia de la Inmaculada Concepción el 5 de junio de 1841.

Don Bosco tomó con firmeza estos tres propósitos: "Ocupar rigurosamente el tiempo. Sufrir, hacer, humillarse en todo y siempre que se trate de salvar las almas. La caridad y la dulzura de San Francisco de Sales me guiarán en todo".

Cuando llegó a Turín, le impresionó el espectáculo de cientos de muchachos y jóvenes perdidos, sin guía ni trabajo: Quiso consagrar su vida a salvarlos.

Les decía a los niños: "Haremos muchos juegos y entretenimientos sin que tengan que pagar nada, pero con una condición: que vengan después todos conmigo a la iglesia.

El 8 de diciembre de 1841, en la iglesia de San Francisco de Asís, encontró al primero de los muchísimos muchachos que lo conocerían después: Bartolomé Garelli. Empieza así la obra del Oratorio, al principio itinerante y, después de Pascua de 1846, en su sede estable de Valdocco, Casa Madre todas las obras salesianas.

Los muchachos son ya centenares: estudian y aprenden el oficio en los talleres que Don Bosco ha construido para ellos. En su obra educativa le ayudó su madre Mamá Margarita, a la que hizo venir desde I Becchi para que le ayudase e hiciese de madre de tantos muchachos que habían perdido a sus padres.

En 1859 invitó a sus primeros colaboradores a unirse a él en la Congregación Salesiana: rápidamente se multiplicaron por todas partes los oratorios, las escuelas profesionales, los colegios, los centros vocacionales, las parroquias y las misiones.

En 1872 funda el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora (HMA) que trabajará en diferentes obras en favor de la juventud femenina. María Mazzarello (1837-1881) fue su cofundadora y primera superiora. Fue proclamada santa el 21 de junio de 1951 por Pío XII.

Pero Don Bosco supo convocar también a muchos seglares para que compartiesen con los Salesianos (SDB) y las Hijas de María Auxiliadora (FMA-HMA) su misma misión educativa.

Desde 1869 había dado vida a la Pía Unión de los Cooperadores, que forman parte plenamente de la Familia Salesiana y viven su espíritu prodigándose en el servicio a la Iglesia. A los 72 años, consumido por el trabajo, según lo que había dicho:

"Prometí a Dios que hasta mi último aliento sería para mis pobres jóvenes."

El cuerpo incorrupto del Santo en su eterno descanso
El cuerpo incorrupto del Santo en su eterno descanso

Don Bosco murió en Turín-Valdocco al alba del 31 de enero de 1888.

Fue beatificado el 2 de junio de 1929 y declarado santo el 1 de abril de 1934. domingo de Pascua, por Pio XI.

Don Bosco es considerado de pleno derecho como uno de los grandes educadores. Con su método, el "Sistema Preventivo" basado en "Razón, Religión y Amor" inventó un modelo extremadamente eficiente de pedagogía cristiana. Sus Hogares siempre estuvieron colmados del espíritu típicamente Salesiano - una concepción alegre de la vida, un compromiso de la sociedad hacia el bienestar común, el amor por la Iglesia y el Papa, y esperanza para alcanzar el Cielo.

La gente gustaba de llamar a Don Bosco "El amigo de los jóvenes" y "El santo de los jóvenes".

Esta semilla ha sido sembrada por más de un siglo y medio y el sembrador fue San Juan Bosco con su gran amor dirigido a la salvación de los jóvenes.

Después de Don Bosco muchos otros vinieron a echar en los surcos semillas de vida: Domingo Savio, Don Miguel Rua, Don Felipe Rinaldi... para que el terreno siguiera siendo fértil.


Misión y Objetivos | Características de las Obras | Donación Online | Editorial | Informes de Prensa | Contacto | Nuestros Productos | Indice

English | Deutsch