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Santa Madre de los Pobres,
Virgen de la Esperanza de los desahuciados sociales:
Cubre bajo tu manto a tus hijos pequeños y desvalidos
que deambulan por las calles pidiendo una monedita por el amor de tu Hijo.
Dale el calor materno a todos los que fueron echados de sus hogares
y no tienen gracia para ser acogidos en la sociedad...
Madre del Manto Grande: atrae hacia vos a todos tus hijos
que están siendo llevados por el mal camino
de la droga y el alcohol, del robo y la violencia... y
¡protéjelos de los ataques del Enemigo de su inocencia!
Madre Corajuda y Valiente: abraza fuerte a tus hijitos,
para que no te los puedan arrebatar los Herodes que los usan
como primera linea en guerras que nos les pertenecen.
Madre tenaz y constante: ¡No dejes de guiar a los niños
hacia la verdad que está en la Escuela, a la Paz que está en cada uno,
a la Justicia que se da en la caridad y la misericordia,
a la realización plena que está en nuestro Padre Dios!
Virgen Catequista: ¡Vuelve a instruir al Niño Jesús,
que está en el Corazón de nuestros niños, en la sana doctrina
que los lleve a conocer la Casa de Dios y lo lindo que es ser amigo de El,
a memorizar oraciones, como un día aprendieron el Abecedario,
para armar las propias alabanzas y súplicas,
a saber sentir la presencia del Señor en el interior de su corazón y en el del prójimo!
Madre Compañera de Jesús,
que en una Fiesta de Caná convertiste el agua en vino:
Convierte por la gracia de tu amado Hijo,
las tinajas llenas de lágrimas de niños abandonados, en riesgo, con hambre,
sin educación , sin esperanza ni Dios:
en tinajas llenas de Ilusiones y ganas de Vivir una niñez digna,
con el pan necesario para poder estudiar, jugar y crecer en armonía...
en tinajas llenas de Amor que los haga vencer todo mal o frustración.
Santa María de los Niños: ¡Dale felicidad a nuestros chicos!
¡Danos a los padres y educadores un corazón grande y fuerte:
Dale a nuestra Sociedad sensibilidad por los chicos de la calle,
y que sepamos abrir la puerta de nuestra casa y nuestro corazón
para que a los niños más pobres y abandonados no les falte el pan,
el cuaderno y el lapiz, el Catecismo,
y la caricia que alimenta el alma cada día!
Santa María de los Niños: ¡No los sueltes de tu mano!
Padre Julio César Grassi
9 de marzo de 2006
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