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| Ambitoweb.com | Miércoles 23 de Noviembre de 2005, Edición N° 1850 |
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| Información General |
Un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) señala que cada año seis millones de niños mueren de hambre en el mundo, y aclara que esa cifra difícilmente pueda reducirse en los próximos años.
El estudio que se conoció ayer en Roma señala que es poco probable que -como se estimaba-, pueda haber mejora en los índices de mortalidad infantil a causa del hambre, de aquí al año 2015, si no se duplica y enfoca de manera diferente el esfuerzo que realizan los países en este delicado tema.
Durante su 33ª reunión, que se desarrolla en la capital de Italia, el director general de la FAO, Jacques Diouf, explicó que los esfuerzos por disminuir el número de personas que padecen hambre en los países en vías de desarrollo «avanzan muy despacio y la comunidad internacional se halla muy lejos de alcanzar sus objetivos al respecto».
El prólogo del Informe Mundial sobre el Hambre de este año consigna que, a pesar de los magros resultados en la lucha para revertirla, «continúa la esperanza de lograr los ocho objetivos de desarrollo del milenio que los países miembros de la ONU acordaron en el año 2000».
En la «Declaración del Milenio» la comunidad internacional se propuso, entre otros ítems, reducir a la mitad el nivel de pobreza, disminuir la tasa de mortalidad infantil y frenar la expansión del sida y la malaria hasta el año 2015. El informe sobre la situación de la alimentación en el mundo publicado por la FAO este año indica que unos 11 millones de niños mueren antes de cumplir los cinco años por deficiencia alimentaria, y de éstos, seis millones por enfermedades infecciosas como la malaria, la diarrea, la pulmonía y el sarampión.
La FAO pidió a los países miembros que inviertan en sistemas de abastecimiento de agua, infraestructura, pesca y programas para la mejora de la alimentación.
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Desde aquí se puede descargar el informe de la FAO "El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo"
Agencia Informativa Católica Argentina - Servicio de Noticias - 24/11/05
Ciudad del Vaticano, NOV 24 (AICA): El papa Benedicto XVI recibió hoy en audiencia a un grupo de representantes de los estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), acompañados por el director general Jacques Diouf , que celebran la XXXIII Conferencia de ese organismo, ante quienes valoró que trabajen “al servicio de un gran ideal: liberar a la humanidad del hambre".
Tras manifestar su "sincero aprecio" por las iniciativas que la FAO lleva a cabo desde su creación, hace sesenta años, "defendiendo con competencia y profesionalidad la causa del ser humano, partiendo del derecho básico de cada persona: no pasar hambre", el Pontífice se refirió al contraste entre los avances tecnológicos y científicos y al crecimiento continuo de la pobreza en el mundo, y formuló el auspicio de que la experiencia acumulada por la FAO en estos años contribuyese a poner a punto "una metodología adecuada para afrontar con éxito la lucha contra el hambre y la pobreza con el realismo concreto" que inspira sus intervenciones.
“La FAO -subrayó- ha abierto nuevos horizontes a la cooperación, individuando en el "diálogo entre las culturas" un medio capaz de favorecer mejores condiciones de desarrollo y de seguridad alimentaria. Hoy hacen falta más que nunca instrumentos para vencer las tentaciones recurrentes de conflicto entre diversas visiones culturales, étnicas y religiosas. Es necesario basar las relaciones internacionales en el respeto de la persona y la fidelidad a los pactos y reconocer que el progreso técnico no es todo; el verdadero progreso permite a cada pueblo disfrutar de los propios recursos espirituales y materiales y ponerlos a disposición de los demás".
"En este contexto -prosiguió-, quiero recordar la importancia de ayudar a las comunidades indígenas, que demasiado a menudo son objeto de apropiaciones indebidas con propósitos de obtener beneficios. Tampoco hay que olvidar que mientras algunas regiones están sometidas a medidas y controles internacionales, millones de personas están condenadas al hambre y en peligro de vida, en zonas donde están en curso conflictos sangrientos, olvidados por la opinión pública porque se les considera internos, étnicos o tribales".
El Papa observó que la iniciativa de la FAO de convocar a sus estados miembros para discutir de reforma agraria y desarrollo rural infundía "renovada confianza", y que la Iglesia se ha interesado siempre por este sector, preocupándose en particular "de los pequeños agricultores, que representan una parte importante de la población activa, sobre todo en los países en desarrollo". Para fomentar el desarrollo, "un modo podría ser garantizar a las poblaciones rurales los recursos y medios indispensables, comenzando por la formación y la educación junto con estructuras organizativas que tutelen la pequeña empresa familiar y las cooperativas".
Benedicto XVI recordó que dentro de pocos días comienzan en Hong- Kong las negociaciones sobre el comercio internacional, en particular de productos agrícolas, y señaló: "La Santa Sede espera que prevalezca la solidaridad para los que gozan de menos ventajas y que se abandonen intereses locales y lógicas de potencia”.
“No se puede olvidar que la vulnerabilidad del mundo rural repercute en la subsistencia individual y de las familias de los pequeños agricultores si se les niega el acceso al mercado”, subrayó.
El Papa pidió, por último, que se sostuviera "el papel de la mujer en la familia rural" y se asegurase a los niños "además de la nutrición, los elementos básicos para su educación".
Agencia Informativa Católica Argentina - Servicio de Noticias - 22/11/05
Buenos Aires, NOV 22 (AICA): Desde octubre de 2000, la Fundación Felices los Niños está presente en la localidad de Coronel Du Graty, Chaco, diócesis de San Roque de Presidencia Roque Sáenz Peña, con el Hogar de Día “El Buen Pastor”. De unos 13.000 habitantes, Coronel Du Graty sufre las consecuencias de la inestabilidad laboral (trabajadores “golondrina”), lo que da pie a muchas carencias. La localidad más cercana, Villa Angela, está a unos 25 kilómetros, y la capital del Chaco, Resistencia, queda a 300 kilómetros. Asisten al Hogar 235 chicos, desde bebitos hasta jóvenes de 16 años. Hay talleres de manualidades varias, tejido en telar y huerta. Para la práctica deportiva, los chicos cuentan con una cancha de fútbol. Un grupo de jóvenes de la cercana parroquia Asunción de María, se ocupa de la catequesis.
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El Hogar El Buen Pastor es la respuesta de la Fundación Felices los Niños al grave problema del Chaco argentino, donde el 66 % de los niños sufre de anemia.
Puede ayudarse con alimentos no perecederos, zapatillas, pañales, artículos de higiene personal, etc.
Para donaciones dirigirse a la Sede de la Fundación Felices los Niños, Gorriti 3520, Hurlingham, Provincia de Buenos Aires, Tel. (011) 4452-5858, Charlone 735, Buenos Aires, Tel. (011) 4551-7049, o al Hogar El Buen Pastor, Sargento Cabral 796, Barrio 80 Viviendas - (H3541CEP), Coronel Du Graty, Chaco, Tel. (03735) 49-8950.
Si quiere hacer AHORA MISMO una donación segura con su tarjeta de crédito haga clic aqui.
Infobae - MARTES | 08 de noviembre de 2005
(EFE) - Los órganos de un niño palestino, muerto el sábado pasado por disparos del Ejército, fueron trasplantados en pacientes israelíes en una muestra de "solidaridad y paz" por parte de su familia.
Ahmed al-Jatib, de doce años, murió el sábado de una herida de bala en la cabeza, después de que dos días antes soldados israelíes dispararon contra él cuando jugaba con un arma de juguete.
La familia del niño, que había sido trasladado a un centro médico israelí, decidió donar sus órganos vitales "en nombre de la paz entre los dos pueblos".
"Han donado sus órganos para acercar corazones y acercar la paz", dijo Tzvi Ben-Yishai, vocero del Hospital Maimónides de Haifa en nombre de la familia.
Sus órganos ayudaron a salvar la vida de seis pacientes, entre ellos una niña de su misma edad que recibió el corazón, informó la radio pública israelí.
El hígado fue repartido entre dos pacientes, un bebé de seis meses y una mujer de 56, mientras que los riñones fueron trasplantados a un niño de 5, y los pulmones a otros dos menores de 4 y 5 años.
Al-Jatib se vio en medio de un tiroteo el jueves durante una redada israelí en Jenín para capturar a un miliciano islámico, y fue abatido por uno de los soldados israelíes que le vio un arma a una distancia de unos cien metros.
El Ejército israelí difundió fotografías del juguete para tratar de justificar el error de su soldado.
FUENTE: INFOBAE.COM)
Editorial I
Diario La Nación - 08/11/05 - Publicado en la ed. impresa: Opinión
Los juzgados de menores tratan diariamente con las más crudas realidades sociales que afectan a adolescentes y niños, pero con muy escaso reconocimiento social y apoyo institucional. La imagen que presenta el fuero de menores recuerda la de una alarma, que suena desde hace mucho tiempo sin que nadie le preste atención a pesar del estado de emergencia en que se encuentra.
Es por ello, quizá, que el Premio a la Excelencia Judicial 2005 al Juzgado de Menores Nº 4, a cargo de María Cecilia Maiza -otorgado por Foro de Estudios sobre la Administración de Justicia y el Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina, y patrocinado por el Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires-, tomó por sorpresa hasta a sus propios funcionarios.
Fue elegido entre los siete juzgados de primera instancia y los tres tribunales orales de menores por los altos niveles de eficiencia con que trabaja para resolver cuestiones que van más allá de la simple aplicación de las leyes, prácticamente sin más incentivo que el de la tarea bien hecha.
La doctora Maiza acompañó personalmente a la presidencia de la Cámara Criminal y Correccional para verificar el estado de los establecimientos oficiales de internación para menores en conflicto con la ley penal, con sincera vocación de servicio y preocupación para hallar soluciones a la crítica situación que tradicionalmente presentan estos institutos. Demostró también una sincera vocación de servicio al permanecer en ellos durante muchas horas -incluso hasta entrada la noche- para verificar el estado general, eventuales anomalías, y detalles como la calidad y cantidad de la comida que se brinda a los niños internados. Asimismo realizó visitas no programadas o sorpresa para optimizar el resultado de sus inspecciones.
Preocupa cada vez más el número de delitos cometidos por niños y jóvenes menores de 18 años, quienes -en muchos casos- resultan de difícil recuperación para la sociedad. Robos y hurtos, muchas veces en banda y con armas, con grados de sadismo y alevosía crecientes, son los hechos más frecuentes. El antecedente es, por lo general, la absoluta exclusión de cualquier contención familiar o social. Este círculo vicioso se realimenta cuando los menores reciben la "escuela de la calle", donde inevitablemente adquieren malos hábitos -en especial relacionados con las drogas y el alcohol- que hacen aún más difícil su recuperación.
Entre las consecuencias indeseables de la saturación, se produce la desatención de la función tutelar sobre los menores (seguimiento de su evolución, atención a los padres, visitas a los institutos), tareas críticas para contribuir a la solución del problema de la responsabilidad penal juvenil. El retardo en la atención de menores, además, contraviene disposiciones expresas de la Convención Internacional de los Derechos del Niño. Los tribunales orales de menores tienen a su cargo más de 800 casos. La acumulación de causas conlleva el dictado de sentencias tardías, que perjudican a los niños, adolescentes y adultos imputados.
La escasez de programas alternativos a la internación o de una rápida derivación a otro sistema configuran otra triste cara de un panorama desolador en los institutos de menores. Los establecimientos son deficientes: no reúnen mínimos requisitos edilicios ni con equipos técnicos suficientes, todo ello agravado por problemas de superpoblación.
En medio de tantas sombras, el juzgado de la doctora Maiza todavía responde a la alarma que suena casi en vano. Funciona como un ejemplo para quienes viven la judicatura como una vocación, enfrentando con compromiso la situación negativa. Es de esperar que el premio que comentamos no sea sólo un aliento aislado proveniente de la sociedad civil para éste y los demás tribunales de menores. Los tres poderes del Estado tienen responsabilidades concurrentes que deben asumir.
El Consejo de la Magistratura debe dotar los medios suficientes a estos juzgados. Es un deber que no puede seguir evitando. La sola ubicación de los siete juzgados de primera instancia de menores en los inaccesibles últimos pisos del Palacio de Tribunales es toda una señal de la poca importancia que se les asigna. Por su parte, el Congreso puede hacer su aporte a la solución, modificando la normativa para que los tribunales orales de menores atiendan exclusivamente la situación de menores de edad en conflicto con la ley penal. Finalmente, el Poder Ejecutivo debe comprometerse a asignar las partidas presupuestarias para que el sistema tutelar sea efectivo y contribuya a reinsertar a los menores en la sociedad.
Los menores son responsabilidad de todos nosotros, pero parecería que nadie quiere asumir esa responsabilidad. Lejos de las contiendas electorales y puestos a trabajar en los asuntos que importan, los gobiernos y la sociedad les debemos la igualdad de oportunidades que se merecen.
Fuente: LA NACION LINE
Agencia Informativa Católica Argentina - Servicio de Noticias - 04/11/05
Buenos Aires, NOV 4 (AICA): “El hambre de los niños es una realidad que diariamente lleva a la muerte a criaturas inocentes, y produce generaciones de discapacitados a los que les costará insertarse socialmente”, dice la Fundación Felices los Niños haciéndose eco de la afirmación de Benedicto XVI, quien expresó que el hambre es “uno de los más grandes escándalos que afligen la vida humana”. La obra del Padre Grassi invita a colaborar llamando al (011) 4452-5858. Con su tarjeta de crédito, haciéndolo al (011) 5235-8340. Con su teléfono, marcando el 0605-111-0055, con lo cual le serán debitados en su cuenta telefónica la suma de cinco pesos.
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Las sectas y algunas iglesias locales alimentan la histeria colectiva, y mientras, entre el silencio general, sólo unos pocos misioneros y laicos cristianos los defienden y denuncian esta horrenda persecución. Se les puede encontrar por las calles, en el mercado, por las aceras. Visten con harapos cosidos por ellos mismos y viven de limosna, de trabajos míseros, de pequeños robos. Pasan hambre y huelen droga. Son un silencioso ejército de dimensiones aterradoras: según las estimaciones del a ONU, en la República Democrática del Congo viven 70.000 niños sin techo, de los cuales casi 30.000 viven en la capital, Kinshasa.
La pesadilla para el pequeño André comenzó con un pequeño accidente doméstico. La televisión de casa se rompió del peor modo posible: de un pelotazo jugando al fútbol. «Mi padre estaba fuera de sí: comenzó a gritar, me acusó de ser el culpable del accidente. Decía que yo era un pequeño brujo y yo me puse a llorar, tenía mucho miedo», recuerda. A Patrick, de 6 años, en cambio, lo echaron a la calle porque su tío perdió su trabajo: «Me pegaron para obligarme a confesar que le había hecho un maleficio», relata.
Al pequeño Giresse la acusación de brujería le llegó a través de un sueño: «Mi padre soñó que yo le mataba y de la noche a la mañana me encontré en la calle». Hoy, en Kinshasa pocos dudan de la existencia de la brujería infantil. Y cuanto más se agudiza la crisis económica, mayor es el número de niños abandonados a causa de sus presuntos «poderes» ocultos. No es casual que estos pequeños «brujos» provengan siempre de familias pobres e indigentes, donde a menudo la madre ha muerto o el padre está combatiendo (no está de más recordar que el Congo es el gran teatro de una guerra olvidada que en cinco años ha provocado tres millones y medio de muertos). Acusan a los pequeños con minusvalías, a los epilépticos, hijos frágiles, tímidos o tartamudos. Pero también a niños particularmente inteligentes y vivos. La acusación de brujería es, simplemente, la excusa para librarse de una boca más que alimentar.
Mientras, los grupos fundamentalistas complican el rescate: Iglesias apocalípticas mezclan el cristianismo con las creencias locales, enfatizando la superstición. Muchos niños son confiados a los «pastores» de las sectas para que sean exorcizados. Basta pagar a los sacerdotes por su trabajo y facilitarles los ingredientes necesarios para el exorcismo. Los rituales de purificación son siempre violentos, cuando no crueles.
Algunos niños han contado que han sido recluidos bajo llave durante semanas, torturados con hierros candentes, obligados a tomar laxantes en dosis masivas y fármacos que inducen al vómito.
Fuente: La Razón
| Ambitoweb.com | Jueves 20 de Octubre de 2005, Edición N° 1816 |
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| Informaciones de la Argentina y el mundo |
Sección: Portada Principal
Según el último informe de la Dirección Nacional de Salud Materno Infantil Juvenil sobre anemia, «la dieta argentina promedio tiene una buena disponibilidad de hierro a partir del alto consumo de carnes. Sin embargo, ese consumo en los niños es tardío y en escasa cantidad, y en muchas mujeres puede ser bajo, en función del nivel de ingresos de las familias». Los estudios poblacionales oficiales demuestran que en distintas áreas del país la prevalencia de anemia en niños menores de 2 años oscila entre 22% y 66% del total, y lo más preocupante es que no se ha modificado en los últimos 15 años. Chaco es una de las zonas más afectadas por la mala nutrición, que alcanza a más de 66% de los chicos menores de 2 años, mientras que en el Gran Buenos Aires es de 48,3%.
Alvino asegura que el atraso crónico de la Argentina se da porque el intelecto de la población está dañado. «La mayor riqueza de un país es su capital humano y si éste se encuentra dañado se diluye la posibilidad de crecer en un futuro cercano, produciendo en consecuencia más subdesarrollo».
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| Ambitoweb.com | Jueves 20 de Octubre de 2005, Edición N° 1816 |
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| Informaciones de la Argentina y el mundo |
Sección: Portada Principal
Por: Florencia Lendoiro
columnista de Ambito Financiero
![]() ¿Condenados de por vida al retraso mental? |
Los chicos con carencias nutricionales en sus primeros dos años (período llamado por los pediatras «ventana de riesgo») tienen severa atrofia cerebral y una consiguiente debilidad mental de forma permanente. Muestran alteraciones neurológicas, problemas psicomotores y de conducta, apatía, dificultades de aprendizaje, de lenguaje y de razonamiento, son fácilmente irritables, tienen menor resistencia a las infecciones y acortamiento de talla, entre otras cosas. Una vez adultos no podrán insertarse normalmente en la comunidad, por lo cual por no haber sido ayudados durante sus primeros dos años de vida quedarán marginados para siempre y toda contribución a su desarrollo posterior será puro asistencialismo.
Por eso es que «en este período crítico es cuando debe ser apoyado el niño para que en el país no se críen generaciones enteras con deficiencias mentales; después, es tarde», dijo a este diario Rodolfo Frers, un ingeniero agrónomo que desde hace más de un año es parte de un grupo de personas que colabora con CONIN (Cooperativa para la Nutrición Infantil).
La idea de salvar a tiempo a generaciones futuras surgió en 1993 por el esfuerzo del médico Abel Alvino. Este pediatra se inspiró en el modelo de un colega chileno, Fernando Monckeberg, quien con mucho éxito creó en su país una red de centros de tratamiento que apoyaban a niños de hasta 2 años y a sus familias para que reciban una adecuada alimentación y estimulación que les permitiera desarrollarse, estudiar y trabajar sin dificultades, ayudando a quienes en el futuro contribuirían al crecimiento del país.
![]() El hambre de los niños |
Cada uno de los centros de CONIN en la Argentina trabaja con cerca de 200 chicos y entre 800 y 1.000 personas que conforman sus grupos familiares. En lo que respecta a la alimentación, hay asociaciones y fundaciones que colaboran con los centros. Por ejemplo, una asociación llamada Solidagro (formada por representantes de Confederaciones Rurales Argentinas, la Sociedad Rural, el Foro del Sector Social y otras agrupaciones), que recogeparte de cosechas donadas por los productores que luego vende y con ese dinero se solventa la compra de alimentos. Pero aun así les falta dinero para pagar servicios médicos, de psicólogos y psicopedagogos, impuestos y otros gastos que todos los meses son reunidos hasta último momento por los voluntarios y colaboradores de la cooperativa. A los chicos que permanecen en los centros se les aporta la nutrición correcta y se educa a sus madres o tutores para que los estimulen y alimenten adecuadamente. «Los médicos comentaban que hay zonas del país donde madres, generalmente muy pobres y sin educación, les dan a los chicos de tomar agua con harina pensando que esta mezcla era similar a la leche por su aspecto, y por lo tanto tenía los mismos beneficios en la alimentación de los chicos», aseguró Frers.
Según Beatriz Brunet, pediatra jefa de sala del Hospital de Niños Víctor J. Vilela, de Rosario, el problema del que habla Alvino se ve todos los días entre cientos de chicos y consiste en la falta de micronutrientes -principalmente hierro- en su alimentación. «En los países en transición nutricional como la Argentina, que dejaron atrás la grave desnutrición de otras épocas pero que aún presentan problemas, los niños tienen lo que llamamos acortamiento de talla. Esto se traduce en menores posibilidades para educarse y luego para conseguir trabajo. Los chicos que durante sus primeros años no recibieron alimentación adecuada tienen un déficit en sus funciones cognitivas que les impedirá tener un cociente intelectual como el de sus pares bien alimentados», dijo Brunet.
Muestra de su falta de adaptabilidad es detallada por la jueza penal de Mendoza Lilia Vila de Alsina. Según su experiencia en la provincia (donde se creó el primer centro de CONIN), 80% de los criminales más peligrosos fueron niños desnutridos de segundo y tercer grado, es decir bebés con cerca de 40% de peso menos que un niño normal. Desde CONIN aseguran que esta muestra es similar a lo que sucede en el resto del país.
Alvino explica que el cerebro de un niño al nacer pesa 35 gramos, y a los 14 meses ya es de 900 gramos. Una vez adulto, el cerebro pesa 1,2 kilo. Es decir que el mayor desarrollo cerebral se da en los primeros dos años de vida, «donde está echada la suerte de su sistema nervioso central».
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Agencia Informativa Católica Argentina - Servicio de Noticias - 15/10/05
![]() Hambre: el más grande escándalo |
En un mensaje al director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), Jacques Diouf, el Pontífice consideró que "el hambre y la desnutrición, desafortunadamente, se encuentran entre los más graves escándalos que afligen aún la vida de la familia humana".
El Papa subrayó que esa situación "hace hoy más urgente la acción emprendida por la FAO".
"Millones de personas que están amenazadas en su existencia porque están privadas del mínimo de nutrición necesario, exigen la atención de la comunidad internacional y todos tenemos el deber de ocuparnos de nuestros hermanos", subrayó.
También indicó que esa "carencia no depende sólo de las situaciones geográficas y climáticas o de las circunstancias desfavorables vinculadas a las cosechas; sino que también está provocada por el hombre mismo y por su egoísmo que se traduce por carencias en la organización, en la rigidez de las estructuras económicas con frecuencia encaminadas sobre el provecho y también en las prácticas contra la vida humana".
El Papa afirmó que los "sistemas ideológicos reducen a las personas, privadas de su dignidad fundamental, a no ser más que un instrumento".
Diario La Nación - 16/10/05 - Publicado en la ed. impresa: Información general
Uno de cada diez argentinos dice que ha sufrido (él o su familia) hambre en los últimos 12 meses.
El dato surge de una encuesta que, en el orden mundial, realizó Gallup Internacional, con el título "Voice of the people 2005", destinada a medir cuál es el principal problema que aqueja a las personas, según la consideración de más de 50.000 individuos entrevistados por esa firma en todo el mundo.
En lo que respecta a la Argentina, el 40 por ciento de la población sondeada dijo que la pobreza y la brecha entre ricos y pobres es el principal problema y, luego, con menciones cercanas al 10% figuran, respectivamente y en este orden: el terrorismo, las guerras y las drogas.
La encuesta de Gallup Internacional se difunde en coincidencia con el Día Mundial de la Alimentación, que se celebra hoy.
Precisamente, el tema del hambre y la pobreza en el mundo fue motivo de una dura carta enviada por el papa Benedicto XVI al director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), Jacques Diouf, sobre lo que se informa por separado.
Ante la pregunta "¿cuál cree usted que es el problema más importante que enfrenta hoy el mundo?", el trabajo de Gallup indica que el 26% de los más de 50.000 encuestados se inclinó por la pobreza y por la brecha entre ricos y pobres; el 12% dijo que lo es el terrorismo; el 9%, el desempleo; el 8%, las guerras y los conflictos; el 7%, los problemas económicos, y el 6%, las cuestiones ambientales.
El abuso de drogas, la corrupción, el crimen, el sida, la globalización, el fundamentalismo religioso, la educación, los derechos humanos y los refugiados y demás problemas de asilo en el mundo siguen en esa lista de problemas relevados en el trabajo "Voice of the people 2005".
Si se toman los datos por región, la preocupación por la pobreza y la brecha entre ricos y pobres fue puesta en el primer lugar de la lista de problemas mundiales por el 39% de los encuestados en América latina. En orden decreciente, le siguieron el 37% de los africanos y el 30% de los consultados en Europa oriental y central.
En Europa occidental, el 26% consideró que la pobreza era el mayor problema, mientras que el 20% correspondió a respuestas de ciudadanos norteamericanos.
En cuanto al hambre, del trabajo de Gallup surge que Africa es el continente más devastado: cuatro de cada diez africanos entrevistados dijeron que han sufrido (ellos o sus familias) hambre en los últimos 12 meses.
El mayor contraste se da con los europeos occidentales y sus vecinos del Este: el 4% de los primeros dijo que sufrió hambre, comparado con el 25% de los habitantes de Europa oriental.
Fuente: LA NACION LINE
Agencia Informativa Católica Argentina - Servicio de Noticias - 02/10/05
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“Muchas de estas situaciones reclaman una respuesta inmediata, pero no con la inmediatez de las luces de bengala. La búsqueda e implementación de respuestas no emparchadoras no pueden hacernos olvidar que necesitamos un cambio de corazón y de mentalidad que nos lleve a valorar y dignificar la vida de estos chicos desde el seno de su madre hasta que descansen en el seno del Padre Dios, y a obrar cada día en consecuencia”, subrayó.
En una “Carta por la Niñez”, que fue leída a los jóvenes que peregrinaron a Luján, el purpurado porteño –ausente porque se encuentra en Roma participando del Sínodo de Obispos sobre la Eucaristía- instó a “adentrarnos en el corazón de Dios y comenzar a escuchar la voz de los más débiles, estos niños y adolescentes, y recordar las palabras del Señor: ‘Cuídense de despreciar a cualquiera de estos pequeños, porque les aseguro que sus ángeles en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre celestial’ ”.
![]() La Fundación Felices los Niños, presente |
Tras manifestar su “preocupación y dolor por esta situación”, el cardenal Bergoglio pidió que, en el camino de la Asamblea Arquidiocesana, “nuestros ojos no se acostumbraran a este nuevo paisaje ciudadano que tiene como protagonistas a los niños”.
“Les pido, por favor -reiteró-, que abramos nuestro corazón a esta realidad dolorosa. Los Herodes de hoy tienen muchos rostros diversos, pero la realidad es la misma: se mata a los niños, se mata su sonrisa, se mata la esperanza. Son carne de cañón. Miremos con ojos renovados a estos niños de nuestra ciudad y animémonos a llorar. Miremos a la Virgen y digámosle desde el llanto de nuestro corazón: “Madre, ayúdanos a cuidar la vida”.
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“No se trata solamente de dictar leyes -advirtió- sino de cumplirlas adecuadamente mediante una gestión efectiva, en un marco de redistribución de la riqueza y de creación de empleo”.
También consideró necesario “desarrollar programas orientados a favorecer el acceso, y la permanencia en la escuela, donde deben estar comprometidos los maestros, las familias y los propios niños”; e implementar “rápidamente políticas de Estado destinadas al desarrollo de las familias de escasos recursos”.
El Arzobispo pidió a los dirigentes, tanto los que conducen los destinos del Gobierno de la Ciudad como los de la oposición, que “confeccionen un plan destinado a abolir todas las prácticas de trabajo infantil y toda otra forma de explotación de la niñez”, y que acuerden “rápidamente” políticas aplicadas a la educación pública, de forma tal que “los docentes, percibiendo un salario acorde a sus necesidades, puedan dedicarse de pleno a la instrucción, educación y motivación de los menores a efectos que éstos descubran los valores esenciales de la vida”.
“De esa forma la docencia volverá a encontrar los principios esenciales de su existencia”, subrayó.
El purpurado demandó, además, que “apliquen rápidamente un plan sistematizado tendiente a proteger sanitariamente a las familias de menores recursos, de manera tal que los niños desde su concepción en el seno materno sean atendidos médicamente y se continué su evolución y crecimiento”.
“Una sociedad que se precie de tal, no puede ignorar los valores que llevan a la realización plena del hombre en todo su desarrollo. Y, entre esos valores, cabe destacar la dimensión religiosa. El hombre es imagen de Dios y llamado a la comunión con El.”
Por último, el cardenal Bergoglio afirmó que “las políticas implementadas hasta la fecha han producido graves daños a los dos extremos de la vida, precisamente el de las personas más indefensas de esta sociedad: los niños y los ancianos”, y exigió “no postergar para el futuro el cumplimiento de estas deudas, el día y la hora es hoy o nunca”.
Diario La Nación - 19/09/05 - Publicado en la ed. impresa: Información general
En menos de dos años
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Sólo en los últimos 12 meses, se denunciaron 135 desapariciones de menores de 18 años que aún no fueron encontrados. "Hemos alcanzado un nuevo triste récord -dice Juan Carr, titular de la Red Solidaria- .Y el número crece a diario. Hay más de 200 familias a las que se les paró el reloj el día que desaparecieron sus hijos. Lo increíble es que estos chicos están en algún lado, pero no se sabe nada de ellos."
En 1999, cuando el sistema de búsqueda de personas era incipiente, se recibía una denuncia cada tres semanas. Hoy, el promedio es de entre dos y tres casos por día.
Carr señala que no sólo se denuncian más cantidad de episodios. "Hay una realidad, y es que hoy se pierden más chicos que hace dos años y muchos más que hace ocho años, cuando empezamos a trabajar en la búsqueda de personas", afirma. El 1° de octubre de 2003, LA NACION publicó que se había conocido un récord en el número de chicos perdidos. Eran 115, de los cuales 109 eran menores y seis discapacitados. "Hoy, esa cifra casi se duplicó. En total, si se incluyen los chicos, los mayores, los discapacitados, los jóvenes y los turistas extranjeros, son 227 las familias que buscan a alguno de sus miembros", señala Carr.
Las estadísticas precisan que los adolescentes son el grupo más vulnerable. Más del 45 por ciento de los casos son de chicos que tienen entre 13 y 18 años. Las razones van desde peleas con los padres hasta conflictos con los estudios, con los amigos o incluso el afán de aventura. También hay chicos que dejan sus hogares a causa de su orientación sexual o por conflictos de identidad.
Otro 15% de los casos está compuesto por sustracciones parentales. En esos casos, las víctimas, en su mayoría tienen menos de 12 años.
El 40% restante se compone de causas diversas, que involucran a terceros, desde robos de menores hasta explotación sexual.
Según explican en la Red Solidaria, el éxito de la búsqueda alcanza casi al 90 por ciento de los casos. En los ocho años de existencia de la entidad Missing Children -que cuando nació era sólo un grupo de voluntarias que funcionaba dentro de la Red Solidaria y que hoy actúa de modo independiente, como brazo local del Centro Internacional para Chicos Perdidos y Explotados-, fueron encontrados 1501 chicos. Otros 27 aparecieron sin vida. Diez de las víctimas fueron niñas de entre 9 y 10 años que habían sido violadas. Otra decena de adolescentes, cuando las encontraron relataron que habían sido explotadas sexualmente.
Las cifras se completan con las estadísticas sobre adultos perdidos. Hace dos meses, la Red Solidaria inauguró la página www.personasperdidas.org.ar.
La idea fue diferenciar la búsqueda de mayores de la de niños, ya que las probabilidades de encontrar a unos y a otros son bastante distintas.
En la página web figuran al menos cuatro casos de jóvenes perdidos con perfiles similares a los de Florencia Pennacchi, la estudiante neuquina que desapareció el 16 de marzo último; como Julio César Marticorena, de 31 años, o Valeria Carolina Conti, de 22, y Willian Diego Morel, el chico formoseño de 25 años.
También hay denuncias de otros siete adultos perdidos que tienen entre 40 y 80 años. Y además hay otros once discapacitados que se suman a los tres casos de chicos presuntamente secuestrados, como Fernanda Aguirre, Christian Schaerer y Marita Verón. El listado también incluye a los tres turistas extranjeros que fueron vistos por última vez durante sus vacaciones en la Argentina: una alemana, una suiza y un norteamericano.
Durante los festejos del Día de la Primavera, la Red Solidaria tiene pensado repartir fotografías de Pennacchi entre los jóvenes que vayan a Palermo. Piensan que en el mundillo adolescente quizás alguien pueda aportar algún dato.
Por Evangelina Himitian
De la Redacción de LA NACION
Fuente: LA NACION LINE
Infobae - DOMINGO | 18 de septiembre de 2005
Camila, David y Ludmila conocieron el abandono pocas horas después de haber llegado a este mundo. A Camila la dejaron en un tacho de basura en la Plaza San Martín, en el barrio de Retiro. La casualidad quiso que dos turistas norteamericanos que paseaban por el lugar escucharan sus gemidos y que enseguida fuera trasladada a un hospital, donde a las pocas horas pudo superar el cuadro de hipotermia. En el caso de David y Ludmila, sus respectivas madres los abandonaron en los hospitales donde los dieron a luz.
“Nunca nos había pasado que se den tres casos de abandono en una semana. No es usual que en los turnos ocurran cosas así", asegura a Infobae.com María Porcile de Veltri, titular de la Defensoría de Menores N° 5, quien estuvo de guardia durante esta semana y debió actuar en los tres casos. Por lo general, cuando ocurren situaciones de estas características se decreta el estado de abandono inmediato para luego dar al bebé en guarda a un matrimonio preadoptante, y así conseguir que el pequeño tenga una familia en el menor tiempo posible.
El abandono de bebés “siempre existió, la diferencia es que ahora se habla de eso, pero han habido casos de chicos que fueron sacados de una alcantarilla, que los dejan ahí envueltos en papel de diario”, ejemplifica Beatriz Orlowski, titular del Consejo Nacional de la Niñez, Adolescencia y Familia en diálogo con Infobae.com. “Esto ocurre por la crisis y la pérdida de valores en todo sentido que acompañan este proceso”, agrega.
La falta de educación sexual en una sociedad en la que los jóvenes comienzan a tener relaciones sexuales a una edad cada vez más temprana lleva de forma casi irremediable al embarazo no deseado “que en muchos casos se mantiene escondido de la familia, lo que puede derivar en el desprendimiento del bebé”, indica Orlowski. “Si un bebé es abandonado por una chica de 13 años, que está con la depresión post parto, no es para perdonarla del todo, pero sí para comprender”, añade.
La gran difusión que en la actualidad tienen este tipo de hechos también puede incidir en la decisión del abandono. “Ahora se le está dando mucha importancia al tema de la adopción. Gente que no tiene acceso a medios intelectuales a lo mejor antes ni se le hubiera ocurrido abandonar a un bebé. Pero hoy en día se habla de tantas familias dispuestas a adoptar que quizá piensan en dejarlo porque saben que hay muchos dispuestos a tenerlo”, dice a Infobae.com Ana María Dubaniewicz, licenciada en psicología y autora del libro "Abandono de menores: historia y problemática de las instituciones de protección”.
"El 99% de los casos de abandono total se produce porque son chiquitos no deseados", apunta la especialista. Sin embargo, aclara que históricamente el abandono total, como los tres casos ocurridos esta semana, es de 5%, mientras que el 95% de los chicos en situación de riesgo no son de abandono total, sino que son menores que sufren “el desamparo, a lo que se suma el mal accionar estatal que disgrega a la familia”.
En la Argentina no faltan chicos que esperan por una familia. Lo que sucede es que los padres adoptantes por lo general buscan niños recién nacidos. “La mayoría de los papás que quieren adoptar desean un bebé recién nacido. Hay muchos aspirantes y pocos chicos de esas características. Por el contrario, hay muchos en condiciones que tienen entre 7 y 14 años”, explica a Infobae.com Lucas Aón, juez de familia de la Ciudad de Buenos Aires. “A los chicos de hasta dos o tres años es más fácil encontrarles un hogar, pero los chicos con una discapacidad o con sida, es mucho más difícil”, agrega el magistrado.
Un ejemplo claro es el caso de las dos hermanitas cordobesas que fueron abandonadas por su madre. Cuando semanas atrás la jueza a cargo del caso realizó una convocatoria pública para encontrarles una familia, unos 600 matrimonios se inscribieron para adoptarlas. “Nos llamaban matrimonios diciendo que querían adoptarlas ya que se habían enamorado de las nenas", relata Orlowski. Luego, cuando se supo que la mayor de las nenas era portadora del mal de Chagas y la pequeña padecía una cardiopatía congénita, el número se redujo a 60. “Y ahora son muchas menos”, asegura la funcionaria. “Hay una cuestión fantástica, porque las parejas que adoptan, ellas mismas han pasado un proceso individual, que lleva varios años, de tratar de tener un hijo por medios naturales. En el momento que deciden adoptar, esos matrimonios suman el tiempo que pasaron buscando un hijo biológico. Pero el Estado no tiene en cuenta ese tiempo y el proceso de adopción lleva otros largos años”, admite Orlowski.
En el 2003 se otorgaron 276 adopciones y 277 chicos fueron dados en guarda en la Ciudad de Buenos Aires. En 2002, el número de juicios de adopción fue de 294.
Rosario Medina
rmedina@infobae.com
FUENTE: INFOBAE.COM)
Infobae - 15/09/2005
Esta vez fue en Santiago del Estero, un padrastro arrojó a un chico de dos años contra una pared. El pequeño está internado con muerte cerebral
La madre del pequeños lo trasladó al Hospital de Niños Eva Perón; dijo que se había golpeado mientras jugaba. Cuando el diagnosticaron muerte cerebral, confesó que su marido lo había lanzado contra una pared. Donarán los órganos del niño, tas su muerte inminente.
Es el segundo caso en una semana de maltrato infantil que desenlaza en la muerte. El primero fue el de la beba cordobesa, Ludmila, quien falleció hace dos días.
Las autoridades del Hospital Eva Perón informaron que hay tres chicos internados por golpes de sus progenitores, aunque ninguno está tan grave, según informó el diario La Nación.
El pequeño de dos años tiene un severo cuadro de edema cerebral. Su padrastro lo habría agarrado del cuello y lanzado contra una pared de su vivienda. Tanto él como la madre del niño están presos, por orden de la jueza de menores María Cuestas de Molina.
Fuente: Infobae.com
Infobae - 14/09/2005
Grave situación de la niñez en Argentina
La niña de tres días encontrada por dos turistas en un cesto de basura en Retiro evoluciona favorablemente. Pero su caso es sólo uno de los varios que se registran en el país todos los días. Las estadísticas escasas con las que cuenta el país revelan que son dos y hasta tres bebés que son abandonados mensualmente.
A Camila la encontraron dos turistas norteamericanos en un cesto de basura en la plaza San Martín, de Retiro.
A ella se le suman, en las estadísticas, David, de dos días, a quien su madre abandonó en el hospital Juan Fernández, en Palermo; Rodolfo, de siete años, que fue dejado por su mamá en el hospital de niños de Santiago del Estero con un grave estado de desnutrición, y Rosa, de un día de vida, abandonada en un baldío de la zona norte de Córdoba.
El domingo, por otra parte, se había conocido el caso de una pequeña encontrada dentro de una bolsa de residuos en el partido bonaerense de Florencio Varela, que falleció en un hospital de esa localidad.
Fuentes de la Defensoría General de la Nación, informaron que los defensores de menores atienden entre dos y cuatro casos nuevos por mes de chicos abandonados solamente en la ciudad de Buenos Aires, según publicó el diario La Nación.
Camila “evoluciona perfectamente” del cuadro de hipotermia que presentaba, aseguró el neonatólogo que sigue su caso, Héctor Sexer, quien informó, asimismo, que “ya se le retiro el respirador, pero continúa en la incubadora”.
Camila fue hallada en la madrugada de anteayer –con una temperatura que no llegaba a los tres grados- por dos turistas norteamericanos que paseaban por la plaza San Martín, en el barrio porteño de Retiro. La pequeña, que según los médicos que la atendieron luego, no tenía más de tres días de vida.
La médica que la revisó en primera instancia diagnosticó que Camila (nombre que le pusieron las enfermeras del hospital) sufría de hipotermia y que no tenía más de 72 horas de vida. La pequeña fue trasladada al Hospita! l General de Agudos Juan Fernández, en Palermo, donde continúa internada.
Del “cariño que reciba de la familia que la adopte” (cuando los médicos le den de alta, la nena será derivada a un hogar de tránsito dependiente del Consejo Nacional de la Niñez, Adolescencia y Familia) dependerán las secuelas psicológicas que pudieran quedarle, sostuvo Sexer.
David nació el viernes último, a las 9, en un parto natural en el hospital Fernández y dos días después la madre se retiró y lo dejó en la cuna, sin decir nada.
La defensora Porcile de Veltri dispuso que el pequeño continuará internado y ordenó que una comisión policial busque a la madre en los dos domicilios que dio cuando llegó al hospital.
David también será derivado a un hogar de tránsito del Consejo Nacional de la Niñez, Adolescencia y Familia, donde quedará a cargo de un "ama externa", que se encargará de su alimentación y crianza, hasta que la Justicia encuentre una familia que lo adopte.
María Elena Naddeo es la titular del Consejo por los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes del gobierno de la ciudad y remarcó que "hay numerosas familias que se postulan para adoptar bebes y niños abandonados. Estos chicos en poco tiempo pueden llegar a tener una familia”.
Rosa tenía un día de vida cuando fue abandonada en un baldío en el norte de Córdoba. Aún está internada en la Clínica de la Concepción de la capital provincial y está bajo la tutela provisional de su abuela.
La pequeña había sido encontrada el 30 del mes último por una vecina de la localidad de Villa del Totoral.
Un caso ocurrido hace un mes en Santiago del Estero se conoció ayer. Es el de un niño de 7 años abandonado por su madre en el hospital de niños de la capital provincial, con un pese de sólo 13 kilos.
Las enfermeras lo bautizaron Rodolfo. El niño sufría de un grave estado de desnutrición, además de problemas neurológicos que, atento a su estado de salud, ya son irreparables.
Diversas organizaciones que trabajan en defensa de los derechos de los niños convocaron a un abrazo simbólico en torno del Congreso de la Nación, hoy, a las 14, en reclamo de la pronta sanción de la ley de protección integral de la infancia, que espera ser debatida en la Cámara de Diputados.
Fuente: Infobae.com
Diario La Nación - 13/09/05 - Publicado en la ed. impresa: Información general
Estudio de la Sedronar: preocupante tendencia en el consumo adolescente
Los adolescentes argentinos se inician en el consumo de alcohol en las casas familiares. Las restricciones en la venta de bebidas a menores en los lugares bailables y en quioscos son una barrera saltada por los chicos mediante encuentros caseros, donde se introducen en rituales de uso de alcohol como una forma de trazar su identidad social. Los menores de 13 a 17 años beben en grupos, no en soledad, porque su patrón de conducta los impulsa a construir un rol alrededor de sus amigos.
La elección del hogar familiar como "el mejor lugar para tomar" por parte de los chicos fue una de las observaciones destacadas en un estudio desarrollado por la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar), en el cual se investigó el consumo de alcohol en adolescentes de escuelas de nivel medio.
Trabajar sobre las causas del alcoholismo juvenil es una de las prioridades de las autoridades nacionales y provinciales, alarmadas por la última estadística nacional, que demostró que el 38,7% de los niños de entre 12 y 15 años consumen bebidas alcohólicas. El promedio de edad al beber por primera vez alcohol cayó a los 13 años entre los varones y a los 14 para las mujeres (en el estudio anterior era de 15 y 16 años, respectivamente) y en eso tuvo mucho que ver el cambio en el patrón de consumo, volviéndose un rito grupal, que se muestra en el nuevo rito grupal, que se desarrolla en el nuevo estudio.
En este caso se tomó la muestra entre mayo y julio últimos sobre 80 focos de alumnos, profesores y padres en escuelas públicas y privadas de la Capital, La Plata, Pilar, Córdoba, Mendoza, Posadas, Jujuy y Río Gallegos, y también se realizaron observaciones en los lugares de diversión nocturna señalados por los jóvenes en el sondeo.
El estudio tuvo un enfoque cualitativo para conocer el comportamiento de los adolescentes. Esa fotografía del problema será usada para definir estrategias para evitar el abuso del alcohol entre los menores. "Aunque se ven algunos casos de chicos que toman solos en sus casas, en general en hogares de padres separados, la mayoría de los que consumen alcohol lo hacen para insertarse en un grupo y no porque les guste la bebida", explicó Cecilia Arizaga, investigadora de la Sedronar que tuvo a su cargo el trabajo sobre adolescentes.
En el informe preliminar sobre el consumo de alcohol en menores se indica: "La casa aparece elegida como el mejor lugar para tomar cuando lo que se quiere priorizar es la protección. La casa es el espacio en el que todos se conocen y donde resultará más fácil buscar ayuda adulta y segura si alguien se pasa de la raya. Esa característica protectora de la casa es un punto importante en todos los adolescentes entrevistados, aunque tiene una presencia aún mayor en las grandes ciudades".
Entre los maestros consultados apareció la figura del padre ausente como explicación al consumo de alcohol en los jóvenes. Los profesores que superaban los 40 años también se refirieron a la pérdida de valores como el impulso que acerca la bebida a los chicos. Al usarse las casas como lugares de consumo juvenil de alcohol queda expuesta la permisividad de muchos adultos.
"Está la figura del padre cómplice, con una tolerancia activa que, incluso, compra las bebidas alcohólicas para las reuniones de los chicos. Cuando se ven padres con esa actitud se visualiza que se trata tanto de una estrategia de acercamiento al hijo como de un modelo cultural que lleva a los padres a buscar sentirse ellos también jóvenes", comentó Arizaga.
Se encuentra, además, la figura del padre resignado, que tiene una actitud pasiva, ya que no está de acuerdo con el consumo del alcohol entre los adolescentes, pero procura una especie de mal menor, intentando minimizar los riesgos al controlar la cantidad de bebida en la fiesta. Otro grupo lo representan los padres cómodos, que saben que se toma en las fiestas, pero simulan no saberlo, tal como los definen los propios adolescentes en las respuestas al estudio de campo.
Queda en claro en ese trabajo que a la mayoría de los adolescentes no les gusta el alcohol, no se sienten tentados a beber cuando están solos ni lo hacen por placer, y que el consumo no se agota en la práctica misma, sino que es tomado como una "cuestión esencial para construir una identidad".
En el informe se expresa: "La realización de la identidad mediante el alcohol nos está hablando de un adolescente que se siente exigido a ser alguien, con condicionantes de una época que impone un estricto menú de formas de ser en el mundo".
Así, el hogar familiar, que se suponía la mayor línea de contención contra los riesgos sociales, aparece en la mirada de numerosos adolescentes como el lugar que permite introducirse en una adicción que, en muchos casos, es la puerta de entrada para el consumo de drogas ilegales.
Por Daniel Gallo
De la Redacción de LA NACION
"Con mis amigas nos juntamos en alguna casa antes de salir y tomamos algo. Aprovechamos a hacerlo allí porque es más barato y para compartir un buen rato."
"Siempre nos reunimos antes de salir a bailar, ya que podemos tomar más con menos plata. Elegimos las casas donde los adultos no están; y si están, está todo bien."
"Cuando nos reunimos a tomar en alguna casa somos respetuosos, ubicados y no hacemos líos. En general, compramos cerveza y vino, porque les gusta a todos."
"Lo de juntarse antes de salir en una casa tiene que ver con algo puramente económico, ya que con lo caro que vale la entrada en una confitería, no te alcanza para tomar algo."
"Yo no me junto a tomar. Con mis amigas nos divertimos sin estar estimuladas por el alcohol. Cuando sos chico te prendés en esa onda, pero de grande ya no."
Fuente: LA NACION LINE
SAN PABLO - Revista On Line
Buenos Aires, Jueves 8 de Septiembre de 2005. - Año V Nº 201
El tema no es nuevo, la realidad de los pibes (niños y jóvenes) en la calle tiene tantos años de existencia como de desidia oficial. Es cierto que, desde los organismos estatales, se elaboran programas, se diseñan planes, se realizan coloquios y se escriben discursos. Pero el poncho no aparece.
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Se ha discutido, y aún se sigue discutiendo, sobre cómo nominarlos: si "chicos de la calle", "chicos en calle" o "chicos en situación de calle". Muy interesante; las definiciones políticas y sociales sostienen que no deben llamarse "chicos de la calle", porque ninguna persona es propiamente de la vereda, todos han nacido en algún entorno familiar del que luego fueron expulsados. Sin embargo, hasta esta sutileza que como telón de fondo indicaba que la mejor solución para los chicos en calle es la de reinsertarlos en su familia, también está perdiendo vigencia. Ya son muchos, ¡demasiados!, los chicos en la calle que son hijos de chicos en la calle. Por lo tanto, tampoco hay familia, ni vivienda, ni entorno afectivo, más o menos estable, al que puedan retornar.
En la actualidad, el acompañamiento de los chicos en calle (o de la calle, o como prefieran), presenta una dramática gama de vicisitudes de resolución prácticamente imposible para las organizaciones no gubernamentales que se dedican al tema.
Señalaré sólo algunas para ejemplificar lo dicho más arriba: la inoperancia y la desidia oficial.
- Imposibilidad de acceder a un hogar: cuando del acompañamiento a cualquiera de estos chicos surge su intención por incorporarse a un hogar, cosa muy difícil entre los adolescentes y jóvenes habituados a la "libertad" de la calle, no existe la respuesta inmediata que el caso requiere. Salvo honrosísimas excepciones de alguna entidad de origen eclesial, todos los hogares se encuentran en la necesidad de que el gobierno (nacional, provincial o municipal) genere una beca para el sostenimiento de ese potencial ingresante. Ese es un trámite que, si se lo logra concluir, nunca dura menos de dos semanas. Tiempo suficiente como para que el joven desista de su intención. La vida de los chicos en la calle carece de programación. El tiempo es "ahora" y sus decisiones, si no se concretan en el "ya", lo más probable es que se desvanezcan en la turbulencia de una vida fuera de toda contención.
- La documentación: los chicos en calle no tienen documentos. Son muchísimos los que nunca los han tenido, son NN, oficialmente no existen. Y la expresión "no existen", tiene consecuencias muy concretas, como por ejemplo, estar inhabilitados para solicitar un turno en hospitales públicos. Pero esto no es todo. Si del acompañamiento a estos chicos surge la intención y la posibilidad de trabajar, sin documentación no pueden incorporarse a ninguna empresa, y si optaran por dejar de dormir en la calle y alquilar un cuarto en una pensión, sólo podrán ingresar a esas pocilgas espeluznantes carentes de todo control y que están más cerca de ser "guaridas" que humildes hoteles. Ahora bien, acompañar a los pibes en los trámites de su documentación es una tarea casi sin fin. La previsiones del estado para estas cuestiones, como en muchas otras, están pensadas desde las burocracias oficinescas plenamente desentendidas de la realidad. Se convierte en un trámite de meses (o años) prácticamente imposible de concluir, de modo que la mayoría de estos muchachos llegan a la adultez indocumentados (inexistentes) multiplicándose al infinito sus posibilidades de supervivencia.
- Menores embarazadas: los dispositivos oficiales para la atención de chicas en calle que están transitando un embarazo, son tan escasos como inadecuados. Más del 90 % de los servicios que se prestan para estos casos, dependen de ONG que se encuentran absolutamente saturadas y desbordadas. Hay que destacar que en la menor embarazada, son dos los menores que se encuentran en riesgo. Ya no es sólo la vida de la joven/adolescente, sino del bebé que, de no producirse ninguna intervención, y en el caso de que consiga subsistir en la hostilidad callejera, reciclará casi inexorablemente la historia de su madre. El único momento en que el estado toma partido es en ocasión del parto, si es que éste se produce en un hospital o lugar público. En ese caso, el servicio social hospitalario pasa el informe al juzgado y el juez de turno solicita la comparencia de madre e hijo para cuando sean dados de alta. Lo que luego suele ocurrir es que la mamá, temerosa de cualquier intervención judicial, se esfume por los pasillos del hospital cargando a su hijo en brazos o metido dentro de un bolso. ¡Sí, así de fácil!.
La lista de complejidades es muchísimo más amplia. Pero una síntesis de todas ellas daría un enunciado de este tipo: la problemática del menor en situación de calle no es un tema que preocupe "en serio" a quienes detentan el poder político. Dirán que se destina tal o cual presupuesto, que cuentan con secretarías o subsecretarías de gobierno, que sostienen programas especializados, operadores en calle y tantísimas otras cosas que, aún siendo ciertas, son incapaces de ofrecer soluciones reales, prácticas y duraderas.
La mayor expectativa de quienes trabajan desde una verdadera preocupación humano-social con esta creciente población, es la de promover en los pibes el "egreso" de la calle. Y la pregunta permanente, la que taladra el corazón de tantos que se entregan con cuerpo y alma a esta quijotesca misión, es siempre la misma: ¿egreso... a dónde? Si la familia desapareció, no existió nunca o está en la calle; si los hogares no dan a abasto y tramitar una beca lleva más tiempo que aprender japonés; si no tienen documentos y para conseguirlos precisan una partida de nacimiento que nunca tuvieron o un registro hospitalario que se perdió en el agujero negro; si cuando reconocen el valor y la dignidad que otorga el trabajo, no tienen la menor oportunidad de emplearse; si cuando resuelven internarse para iniciar un tratamiento por sus adicciones (la mayoría padece algún tipo de adicción), el SEDRONAR, secretaría dependiente de la Presidencia de la Nación dedicada a estos menesteres, efectúa tantas entrevistas previas al interesado que por poco le pide que deje de drogarse antes de concederle una beca de internación. Nada está pensado en función de la realidad que padecen estos jóvenes. Dicen que se los quiere ayudar, pero todo está organizado como si se tratara de situaciones "normales" en las que el papá y la mamá los contienen en sus hogares mientras consiguen trabajo, obtienen el documento o logran el ingreso en alguna institución terapéutica. En este sentido, lo más curioso es observar el quiebre existente entre los organismos oficiales dedicados a la niñez y el resto de las dependencias gubernamentales. Los primeros, elaboran programas en función del apoyo, la contención y la promoción de los menores, pero, como de ellos no depende ni el sistema sanitario, ni el registro de las personas, ni la cuestión habitacional, ni la generación de empleo, ni los mecanismos de seguridad, ni las penitenciarías de menores, ni el régimen judicial, ni ninguna otra cosa que no se el trato directo con los chicos en la calle o el ofrecimiento de algún que otro espacio para que realicen actividades recreativas o formativas, se encuentran incapacitados para ofrecer soluciones que tiendan a modificar estructuralmente la realidad de exclusión y abandono en la que se hallan cada vez más niños y jóvenes de nuestro país.
El tema no es nuevo, ya lo dijimos, y según parece, será cada vez más viejo. ¡Qué Dios nos ayude!
Sergio Zalba *
serzalba@ciudad.com.ar
*Argentino. Casado. Dos hijos. Realizó estudios filosóficos. Trabaja desde hace veinticinco años en el ámbito pastoral de la religiosidad popular. Miembro de la Comisión Nacional para la Pastoral de Santuarios. Coordinador General del Servicio Social del Santuario San Cayetano (Liniers).
Fuente: SAN PABLO Revista On Line
Infobae - 07/09/2005
Por hora, 1200 chicos fallecen como consecuencia de la falta de recursos. La ONU pide que los gobiernos comiencen a tomar medidas para detener este problema.
Según el informe anual de desarrollo humano de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), un niño pobre muere en algún rincón del planeta cada tres segundos. Esto significa que por hora 1.200 chicos pierden su vida como consecuencia de la falta de recursos.
Kevin Watkins, director de la investigación, destacó la importancia de que los gobiernos de todo el mundo comiencen a tomar medidas inmediatas para poder detener esta tendencia.
Además, en el próximo año las tasas de mortalidad podrían verse acrecentadas y 41 millones de niños podrían estar en peligro de muerte de no cumplirse los objetivos para reducir la mortalidad infantil.
De acuerdo con el informe de la ONU, 50 países registraron un retroceso en materia de desarrollo humano. Esta realidad hace que las metas del milenio de la organización internacional estén muy lejos de ser cumplidas.
El estudio destaca como un factor negativo la creciente desigualdad existente en Latinoamérica.
Para que los países de América del Sur puedan alcanzar a las naciones ricas, estas últimas deberían dejar de crecer y recién en 2177 habría un situación de igualdad entre ellos, informó BBC Mundo.
Fuente: Infobae.com
Informe Sobre Desarrollo Humano 2005
INFOBAE.COM - 21/08/05 - Publicado en sección Argentina, apartado General
Un niño de 11 meses que padecía una desnutrición crónica falleció hoy en un ómnibus en el que su madre lo trasladaba desde Formosa a Capital Federal para su atención, informaron fuentes judiciales del distrito bonaerense de Campana, donde se comprobó el deceso.
El pequeño, identificado como Fabricio Cisneros, era llevado para su atención en el hospital de niños Juan Garrahan, dijo a la agencia Télam el fiscal Juan José Maraggi, a cargo de la Unidad Funcional de Investigaciones (UFI) 2, de Zárate-Campana, que investiga el caso.
El chico era atendido desde los tres meses en el Hospital de la Madre y el Niño, de la capital formoseña, donde se le diagnosticó desnutrición y retraso de maduración.
Su madre, Valeria Alejandra Barreiro, de 27 años, quien tiene otros cuatro hijos, vive con su concubino y padre del pequeño, en el barrio Antenor Gauna, de la ciudad de Formosa.
Los médicos formoseños le aconsejaron trasladar al chico al hospital porteño Garrahan, y la mujer esperó a que culminaran los paros en ese centro de salud para viajar, por lo que ayer a las 17 ambos partieron hacia Capital Federal, expresó el fiscal Maraggi.
Madre e hijo viajaban en un ómnibus de la empresa Pulqui, y al llegar esta mañana a la parada de Campana el niño permanecía inerte y la mujer no lo podía despertar, ante lo cual un médico que integraba el pasaje lo revisó y comprobó que estaba muerto.
El cuerpo fue trasladado al Hospital Municipal de Campana, donde una médica comprobó que estaba desnutrido, con un peso de tres kilogramos, contra los nueve o diez que son normales para su edad.
El fiscal señaló que, según el informe médico, el niño tenía sólo uno de los cuatro dientes que debe tener a los 11 meses, que la desnutrición era crónica.
De acuerdo a la autopsia, la muerte sobrevino por una cardiopatía aguda y el pequeño tenía el estómago vacío, en sus intestinos había una papilla de larga data y no se pudo apreciar siquiera la presencia de los filamentos que actúan durante la digestión, ya que estarían atrofiados por falta de uso.
Maraggi señaló que para determinar responsabilidades en este deceso se extenderá la investigación a Formosa, para conocer su historia clínica y la situación en que vivía, aunque según la madre lo hacía atender con frecuencia en el hospital y salas de primeros auxilios.
FUENTE: INFOBAE.COM)
el Diario de Sáenz Peña - 24/07/05
CORONEL DU GRATY (Corresponsal). En el marco de los festejos por el Día del Amigo, los chicos del hogar "El buen pastor", perteneciente a la Fundación Felices los Niños, junto a un grupo misionero proveniente de la misma institución de la provincia de Buenos Aires, realizaron una marcha por la amistad.
Esta movida se realizó en distintas calles de la ciudad, también colocaron en el patio del Hogar, la Cruz del Misionero. "Esta movida significa que hemos estado unidos, que se han podido seguir las consignas, demostrando a la comunidad que los chicos son fuertes, que están, existen y que los atiendan. Nosotros lo llamamos el santo lío porque uno sale y los mira", señaló una de las misioneras responsables del grupo visitante que estuvo en Coronel Du Graty. Asimismo, dijo sentirse maravillada con todos los pobladores de Du Graty, porque no esperaban este recibimiento no tanta unión en la comunidad.
En la Fundación implantamos la Cruz del Misionero que tiene un significado muy especial de que la unión hace la fuerza, hablando siempre de la unión de los chicos. Además, realizamos el pozo de los deseos que consiste en escribir en un papelito un deseo particular el cual es bendecido por el cura párroco y será dado como ofrenda en la misa del domingo", comentó.
Diario La Nación - 09/05/05 - Publicado en la ed. impresa: Información general
Un fenómeno que parece imparable: sorprendentes datos de Unicef y del Ministerio de Trabajo
El crecimiento fue exponencial e imparable desde 1998, cuando se calculaba que eran unos 250.000 los chicos argentinos que trabajaban. Hoy el trabajo infantil alcanza a 1.500.000 menores de 15 años, según estimaciones de Unicef y la Comisión Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (Conaeti). Un aumento del 600 por ciento en siete años.
Sólo en la ciudad de Buenos Aires hay unos 3500 chicos en la calle. Prácticamente la mitad, el 49%, se dedica a pedir, a la mendicidad, una de las modalidades que adopta el trabajo infantil urbano.
Casi el 50% de los que están en las calles porteñas tienen entre 10 y 15 años, y son más varones que mujeres (56% contra 44%). Salen a trabajar, se exponen a situaciones que ponen en riesgo su salud física y psíquica, asumen responsabilidades propias de un adulto, dejan la escuela y pierden así una oportunidad para escapar de esa pobreza que, justamente, los empuja a la calle. Una cosa lleva a la otra, el círculo se vuelve difícil de cortar y, coinciden los especialistas, sus hijos repetirán la historia.
De hecho, el 40 por ciento de los chicos ya no estudia y otros tantos lo hacen en forma esporádica, según una investigación del Consejo de Niñas, Niños y Adolescentes de la ciudad. "Van dejando la escuela de a poco. Faltan un día, otro y otro más, hasta que finalmente no van más -dijo José Manuel Grima, coordinador del Programa para la Erradicación del Trabajo Infantil del Consejo-. Muchos, como no tienen plata para viajar a su casa, se quedan a dormir en la ciudad y de a poco van perdiendo el presentismo." El 31% de ellos duerme en la calle.
A la gran mayoría le gustaría volver al colegio, como un lugar de referencia, de contención y de encuentro con sus amigos. Pero no pueden, porque tienen que acompañar a sus padres -que no tienen con quién dejarlos- o conseguir plata para ayudarlos. Aunque trabajan en la ciudad (y se concentran en el centro, Pompeya, Palermo y Constitución), el 95 por ciento de ellos viene del conurbano. Saben que poco es lo que lograrían en sus pagos, que en Buenos Aires están los recursos.
¿En qué gastan la plata que consiguen? El 80,5 por ciento se invierte en comida, materiales para mejorar la vivienda y útiles escolares. El resto, dicen, se va en remedios, entretenimiento, alcohol y drogas (pegamentos y pasta base, principalmente), negocios de la familia, viáticos, cigarrillos y pañales. En ese orden.
El trabajo infantil no es delito en sí mismo, pero sí se considera que el chico que lo realiza es una víctima a la que el Estado debe asistir. Se transforma en un delito cuando hay explotación o reducción a servidumbre, explicó María Elena Naddeo, presidenta del Consejo de Niñas, Niños y Adolescentes porteño.
La crisis, que produjo un quiebre y aceleró los procesos de empobrecimiento en los últimos años, hizo que mucha gente se acostumbrara a ver niños trabajando -advierte María Eugenia Vidal, del Grupo Sophia-, con lo que se corre el riesgo de que toleren esta situación como parte de la nueva realidad social.
Como se dijo, la explotación o reducción a servidumbre es un delito. Pero es un delito difícil de probar, dijo Naddeo: "Hay que demostrar que se manipula a los chicos para obtener un lucro. El año pasado tuvimos un caso de un grupo de hermanitas que trabajaban en Constitución, a las que los padres las mandaban a trabajar y, si no lo hacían, las maltrataban. Eso está penado. Distinto es el caso de los niños que ayudan en su casa porque viven en una situación de extrema pobreza y no tienen forma de subsistir. Ahí tenemos que ayudar a toda la familia para que esos chicos dejen la calle y vuelvan a la escuela".
Es complicado, de esta forma, definir los límites y alcances del trabajo infantil, más aún en un país en el que, de acuerdo con las cifras del Indec, el 63,4% de los chicos viven en hogares pobres. Porque la pobreza, la falta de oportunidades y el desempleo son los actores que empujan a los chicos a la calle. O los encierran en sus casas, sometidos a un trabajo doméstico difícil de mensurar. Ni que hablar de las actividades mineras o el trabajo rural, que producen un enorme desgaste físico.
La Conaeti, creada en 2000 bajo la órbita del Ministerio de Trabajo, define al trabajo infantil como "todas aquellas actividades y/o estrategias de supervivencia, remuneradas o no, realizadas por niños y niñas menores de la edad mínima requerida por la legislación vigente (14 años) para incorporarse a un empleo. Actividades y estrategias visibles, invisibles u ocultas, donde el sustento logrado puede ser para sí mismo, para el mantenimiento del grupo familiar y/o para la apropiación de terceros explotadores".
Que un chico trabaje tiene consecuencias que difícilmente puedan revertirse durante su adultez. "Se vulnera su derecho a la educación. Muchos hacen trabajos insalubres y, al ingresar tempranamente en el mercado laboral, tienen responsabilidades de una persona mayor. Son fuentes de ingreso para sus hogares, con la presión que eso significa. Algunas formas de trabajo, como la venta ambulante, los expone a riesgos que no son propios de su edad", dijo Vidal.
Son los de las clases más pobres los que menos conciencia tienen de la gravedad del asunto. Así lo demuestra una encuesta realizada a 4000 personas por la Universidad Nacional de Tres de Febrero: el 56,4% dijo que el problema es muy grave; el 34,1%, que es bastante grave; el 5,7%, que es poco grave; el 2%, que no es grave, y el 1,8% no contestó. La mayoría de los que consideraron que no es tan grave que los niños trabajen son de clase baja.
Pedir limosna es, como se dijo, la principal actividad de los chicos que están en las calles porteñas. Un 14% realiza malabares o algún tipo de expresión artística por la que pide una colaboración. El 11% son cartoneros; muchos acompañan a sus padres. Un 4% vende en bares, medios de transporte o en la calle y otro 4% ayuda a un mayor. Un 3% cuida a otros chicos, generalmente sus hermanitos, y un 2% es cuidacoche. Un 1% dijo que aprende algún oficio y otro 1%, que se dedica al comercio de drogas. "No se trata de dealers -aclaró Grima-. Salen de la villa, de la que traen pegamentos y pasta base de cocaína, y los venden entre ellos."
Elena Duro, de Unicef, cree que para revertir esta situación no alcanza con programas que actúen de manera aislada, sino que es necesaria la articulación de las políticas públicas.
"Todavía no existe en nuestro país una política tendiente a la erradicación del trabajo infantil, pero avanzaron mucho en este campo y creo que están próximos a desarrollarla. Se hicieron varios estudios en los que colaboramos con el Ministerio de Trabajo y ahora falta el diseño de una estrategia que contemple la tarea conjunta de las áreas de Salud, Educación, Desarrollo Social y Trabajo, además de sumar a las organizaciones no gubernamentales", sostiene.
Cuando se hace de noche, miles de niños que cayeron o nacieron en la pobreza salen a las calles del centro porteño para sobrevivir. Son un ejército de corta estatura, que a diario vive cosas de las que otros chicos de su edad ni oyeron hablar: limpian vidrios en las esquinas, hacen malabares en los semáforos y con los pies descalzos, piden dinero en la puerta de los restaurantes o revisan la basura en busca de comida. Una vida de exigencias y abandonos, que conduce a muchos a las drogas más baratas y destructivas, como el pegamento, y empuja a otros a la prostitución.
Diario El Comercial
El Hambre de los Niños: Esa Gran Injusticia que Dios no quiere
![]() Raúl Alcides Roa, 14 años y 9 kg, gravísimo |
El chico es de Laguna Blanca, sus padres son Norberto Salustiano Roa y Matilde Mabel Rosso. Ninguno de los dos tiene empleo, y -a pesar de haber hecho los trámites- tampoco tienen un subsidio estatal, una caja alimentaria ni recurso alguno para afrontar los estigmas de una vida llena de amarguras y sinsabores con la pobreza extrema a modo de sello distintivo.
Norberto y Matilde son padres de siete hijos, entre los que están Raúl Alcides; un chiquito con síndrome de Down, un recién nacido y otro con un brazo fracturado.
El panorama familiar es desolador por donde se lo mire.
La situación de la familia Roa-Rosso es un insulto a nuestra condición humana: en medio de tanto dolor nada ni nadie en todo este tiempo les ha arrimado una mezquina porción de solidaridad para calmar sus angustias y el callado sufrimiento de estar de rodillas ante un mundo regado de insensibilidad y egoísmo.
Raúl Alcides está siendo asistido en el Hospital de la Madre y el Niño, y desde ya, los profesionales que lo atienden son muy escépticos al momento de hablar de la posibilidad de una razonable recuperación del jovencito.
El director del centro asistencial, Emilio Pereira, en declaraciones radiales admitió que el caso es delicado porque el chico padece las consecuencias de una meningitis como enfermedad de base, a la que deben agregarse otras de incierto pronóstico.
Lo que hoy importa es el destino de Raúl Alcides, de sus padres y de sus hermanitos. Lo que importa es hacerle notar a la sufriente familia lagunense, que desde nuestra condición humana sentimos vergüenza por lo que le pasa y desde la serena reflexión pedirles perdón por tanto abandono, inmisericordia y destierro.
La sociedad tiene organismos, funcionarios, especialistas, recursos y medios para atender situaciones desesperadas, y nos asiste el pleno convencimiento que las autoridades encargadas de administrar esos bienes darán al jovencito Raúl Alcides y a su familia todo lo que hasta ahora se les negó porque frente a sí tuvieron la desdicha de confrontar con las más aborrecibles miserias humanas.
El caso en cuestión podría ser una amarga síntesis de los efectos que en la sociedad precipita una Argentina en recurrente e interminable crisis. Un país que por las desmedidas ambiciones de unos pocos abandonó las virtudes de la solidaridad y la fraternidad, destruyendo los pilares básicos de la educación, la salud, la justicia y el trabajo.
Viene a cuento la referencia porque la familia Roa-Russo es, precisamente, víctima de ésas carencias y del tremendo dolor causado por sus secuelas.
"Lo que le hacen a mi hermano, el más pobre, es a Mí a quien se lo hacen", dijo Jesús de Nazareth a sus discípulos. Tanto para el bien como para el mal, obviamente.
Y queda claro que el espíritu cristiano también debe reconciliarse con el grupo familiar Roa-Russo porque tanta pobreza, marginación y olvido definen con certeza que solamente han recibido el mal a cambio de nada.
Finalmente, el Estado debe sincerarse y comenzar una prolija investigación para saber cómo han actuado sus estructuras específicas en el caso de Raúl Alcides. Las oficinas jurisdiccionales deben explicar por qué la víctima no figura en relevamientos de pobreza y enfermedad, por qué sus padres no recibieron subsidios, cajas alimentarias ni cuidados sociales básicos, y sobre todo, por qué en tanto tiempo nunca nadie advirtió sobre tan dramático y penoso hecho.
FUENTE: http://www.elcomercial.com.ar
También en Formosa está presente con sus Obras la Fundación Felices los Niños.
Diario La Nación - 05/04/05 - Página 14 - Ciencia/Salud
Entrevista con Catherine Dolto, pediatra, terapeuta infantil y docente de "haptonomía"
La especialista practica una terapia psicológica que emplea el contacto físico. La semana última presentó dos libros y dio dos seminarios en el Liceo Franco Argentino
Por Nora Bär
De la Redacción de LA NACION
![]() Catherine Dolto, la semana última, en Buenos Aires |
La semana última, Catherine Dolto -miembro de un comité de Unicef, Caballero de la Legión de Honor y Comandante de la Orden de Mérito del gobierno francés- estuvo en Buenos Aires invitada por la Fundación Creavida y la embajada de Francia, para dar dos seminarios y presentar sus libros "Haptonomía pre y post-natal, por una ética de la seguridad afectiva", e "Infancias" (Libros del Zorzal, 2005), cuyo prólogo le pertenece y donde su madre revive los primeros años de su vida.
Catherine estudió actuación y sociología antes de convertirse en pediatra y, luego, dedicarse a la haptonomía, una psicoterapia basada en la afectividad creada por Franz Veldman.
-Doctora Dolto, ¿qué es la haptonomía?
-Es una ciencia que aborda al ser humano sin separarlo en cuerpo y espíritu, y que se aprende y se transmite por la experiencia. Ese es el límite de la transmisión universitaria, porque hay que comenzar por un largo desaprendizaje de todo lo que uno ha aprendido en la facultad de medicina, que considera al paciente como un objeto.
-¿Qué tipo de patologías o estados psicológicos trata?
-Es particularmente útil para las personas que han vivido pruebas muy precoces, antes de hablar. Cuando hay una profunda inseguridad afectiva, la situación psicoanalítica, muy distante, es imposible. Allí el trabajo haptonómico ayuda. Por eso tengo pacientes que son muy buenos psicoanalistas, pero llegan a mi consultorio diciendo: "Me quedan síntomas y sé que no son alcanzables con el psicoanálisis".
-¿El contacto físico puede curar?
-Bueno, uno puede estar en contacto con alguien sin tocarlo. Pero para tener, verdaderamente, una confirmación afectiva, un sentimiento de seguridad, es necesario el contacto. En la haptonomía, siempre hay un contacto y también está la palabra. Ocurre que cuando uno está en un cierto tipo de contacto, las palabras resuenan en nuestro interior de manera diferente.
-¿Qué opinaba su madre de esta terapia? ¿Discutían madre e hija?
-Sí, claro. Antes de su muerte, yo trabajaba sobre todo en la vida prenatal y los bebes. Eso la apasionó totalmente. Organizamos un pequeño curso para ella, para que pudiera ver por sí misma. Lo raro es que yo ya era docente de haptonomía y ella hacía preguntas más pertinentes que yo... (Se ríe.) En cuanto a la terapia de los adultos, estaba muy interesada, aunque tenía menos experiencia. La haptonomía no está en guerra con el psicoanálisis? Pienso que si Freud estuviera vivo se hubiera abierto a cosas nuevas.
-Siendo hija de Françoise Dolto, tanto usted como sus dos hermanos deben haber sido absolutamente sanos desde el punto de vista psicológico...
(Vuelve a reírse con ganas.) -Mi mamá jamás, jamás funcionaba con nosotros como psicoanalista. Siempre decía: "Cuando no estoy en mi consultorio, soy como la portera". Una vez, cuando yo tenía 18 años, le dije: "Mamá, quiero que me ayudes a interpretar un sueño". Entonces ella me contestó que no quería, que yo no era su paciente. Pero yo insistí e insistí. Después de tres semanas accedió y me dijo algo que yo le ocultaba cuidadosamente desde hacía meses. Como me puse colorada, enseguida me tranquilizó: "Pero también puede ser otra cosa totalmente distinta".
-¿Por qué considera tan importante la vida prenatal?
-La vida prenatal puede dejar huellas muy profundas, buenas y malas. Cuando un niño ha vivido un sentimiento de seguridad antes de nacer y también en los primeros años de su vida, tiene dentro de sí una seguridad increíble. Cuando un chico tiene como primera experiencia la separación, una vivencia difícil, violenta, puede ocurrir que repita a lo largo de su vida la misma receta.
-¿Ocurre lo mismo con el parto?
-El nacimiento y el parto son dos cosas diferentes. La madre puede tener un parto maravilloso, y el niño un nacimiento terrible. Es mi caso: creo que me interesó tanto el nacimiento porque casi muero al nacer sin que mis padres lo supieran. Nací en el campo; el obstetra fue genial y me reubicó, pero lo hizo bromeando, y sólo él y yo lo supimos. Guardé huellas de angustia de muerte a pesar de once años de psicoanálisis, pero en dos sesiones de haptonomía desaparecieron.
-¿No es el parto siempre una situación violenta?
-No. Es una experiencia fuerte, intensa, pero no necesariamente violenta. No hay que olvidar que la cabeza del bebe está adormecida por endorfinas, y el cerebro tiene ondas lentas, ondas de sueño. Lo que es violento es toda separación de un pequeño y su madre, y sobre todo si su padre no puede ocuparse. A veces es necesario, pero hay que hablarle al bebe. Incluso los bebes más pequeños necesitan que les hablemos. Porque si no, están abandonados.
-Hay quienes piensan que las madres actuales son poco espontáneas con sus hijos. ¿Usted coincide?
-Sí, es terrible. Uno se olvida de que los padres tienen una gran sabiduría. Sin embargo, la labor muy técnica del embarazo y el parto se transformó en un acontecimiento más médico que natural. La tarea de nuestra generación y de la que viene es devolverles al embarazo y al nacimiento su importancia para evitar que en nombre de la seguridad médica hagamos cosas patogénicas.
-¿Hay que rescatar las prácticas tradicionales?
-No todo lo tradicional está bien, porque en muchas poblaciones lo que rodeaba al nacimiento era muy violento. Algunos teorizan que era para seleccionar seres agresivos en las sociedades guerreras. No lo sé, pero puedo decir que los occidentales somos el producto de una selección negativa que dura desde hace siglos, por la que sólo los más rudos, los menos sensibles quedaron vivos. Por ejemplo, el hecho de confiar los chicos a nodrizas era de una extrema violencia que generaba una agresividad residual. Después vinieron los progresos técnicos que permitieron salvar muchas vidas. Pero ahora habría que preguntarse si está bien salvar bebes de 500 gramos? Tenemos que preguntarnos qué se podrá hacer con todos estos progresos técnicos para que se preserve lo humano dentro del ser humano, y no el mamífero, el primate, que siempre sabe sobrevivir muy bien.
-En la educación de los chicos, ¿está a favor o en contra de la permisividad de los padres?
-Sucedió algo terrible y es que el discurso de los psicoanalistas se entendió mal. Françoise Dolto dijo que no hay que culpabilizar, sino dirigirse al chico como un ser humano responsable, pero todo lo que quedó fue lo primero. También dijo que el hijo debe estar en la periferia de la pareja, no en el centro. Sin embargo, por diversas condiciones sociales, el niño se transformó en un objeto raro alrededor del cual uno se centra, que da sentido a la vida, en lugar de ser periférico. Por otro lado, nunca en la historia de la humanidad se vieron en tan poco tiempo tantos cambios. Lo que recibimos de nuestros padres, y que ellos a su vez recibieron de los suyos, no nos sirve para nada. Ahora tenemos que preparar a los chicos para una vida que no conocemos. Antes estaba instalada una educación dirigista, que trataba a los chicos como si fueran pequeños primates. Y de allí se pasó a una especie de abandono del niño, porque no decir que no es una especie de abandono por parte de los adultos. Eso produjo una catástrofe de gran perversión y ahora se quiere volver al rigor. Pero el ser humano es un mamífero muy particular, de modo que no tiene que educarse como un animal ni abandonado a sí mismo. Actualmente, somos el único mamífero que no les da a sus pequeños los códigos para vivir en sociedad. Como si el hecho de nacer de un hombre y una mujer fuera suficiente para hacer de nosotros un ser humano. No... la humanización se construye. Pensamos que es suficiente amar, pero no lo es. Hay que amar... bien.
Agencia Informativa Católica Argentina - Servicio de Noticias - 29/03/05
La Plata, MAR 29 (AICA): “En nuestros días existe, al parecer, una conciencia muy aguda de los cuidados que merece la infancia, incluso se recuerdan y exhiben fácilmente los derechos del niño. Pero se trata, muchas veces, de una proclamación abstracta, ineficaz. En nuestra sociedad son los niños las primeras víctimas, las más expuestas, de la pobreza extrema y de la marginalidad a la que son arrojadas sus familias, víctimas también de las secuelas de semejante injusticia, muchas de ellas irreparables, que resultan un estigma fatal”, dijo el arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, durante una celebración diocesana por María Ludovica de Angelis, la emblemática directora del Hospital de Niños de La Plata que hoy lleva su nombre, recientemente beatificada por Juan Pablo II, conmemoración que tuvo lugar el 25 de febrero último en la iglesia catedral.
Tras destacar la sencillez, la humanidad de Sor Ludovica “tan femenina y natural, adornada con aquellos valores que eran apreciados en las mujeres de su pueblo y que, a pesar de los cambios sociales y culturales, deben ser ponderados con admiración también entre nosotros”, añadió: “Quizá el aspecto más notable de la personalidad de la Beata Ludovica sea su dedicación generosa al trabajo. Pero digámoslo mejor evocando una frase del apóstol Pablo: ‘la actividad de su fe, el trabajo laborioso de su caridad, la constancia de su esperanza’ (1 Tesalonicenses 1,3). Porque tal era su trabajo: el empeño esforzado, las fatigas del amor cristiano. Como sabemos, se consagró durante medio siglo a la atención de niños enfermos, especialmente a los más pobres y abandonados. Sin embargo, se prodigaba por igual, con intuición y cariño de madre, en favor de cuantos se acercaban a ella aun ocasionalmente, y con mayor razón de quienes compartían sus preocupaciones y la ayudaban en su empresa de forjar un hospital modelo. Su sentido práctico tenía algo de genial y abarcaba las necesidades materiales más inmediatas y aquellas más hondas, muchas veces inconfesadas, que afligían las almas; ella las descubría delicadamente, con perspicacia, para ponerles remedio en la medida de lo posible y aguardando siempre con confianza la hora de Dios.”
Monseñor Aguer, que asistió a la beatificación en Roma de Sor Ludovica a fines del año pasado y tituló esta homilía “Por Ludovica y por los niños”, reconoció que “en nuestros días existe, al parecer, una conciencia muy aguda de los cuidados que merece la infancia; incluso se recuerdan y exhiben fácilmente los derechos del niño. Pero se trata, muchas veces, de una proclamación abstracta, ineficaz. En nuestra sociedad son los niños las primeras víctimas, las más expuestas, de la pobreza extrema y de la marginalidad a las que son arrojadas sus familias, víctimas también de las secuelas de semejante injusticia, muchas de ellas irreparables, que resultan un estigma fatal”.
Agregó otros fuertes trazos a su descarnada descripción de la realidad al decir a continuación. “En todos los sectores sociales hay, además, niños sometidos al maltrato o al abandono afectivo que son consecuencia de la destrucción de la familia y de la incapacidad educativa de los mayores; niños sin padre a los que se impide alcanzar la plena identidad y madurez. Muchos, ¡demasiados! quedan al margen de un proceso digno y conveniente de educación integral, de los caminos normales de acceso a la verdad. Hay algo peor, si cabe: la cultura consumista y mediática, como una máquina despiadada, avasalla y arruina el alma de los niños, les arebata el pudor, falsifica el conocimiento de las realidades más esenciales y entrañables de la condición humana y los empuja subrepticiamente al ejercicio de una libertad sin norte que resulta de la confusión del bien y del mal.”
Dijo por último: “Como una continuación de su presencia y de su trabajo en nuestra Iglesia particular, propongámonos, validos de su intercesión, ampliar y mejorar todo lo que se hace en nuestras parroquias, capillas, colegios y demás instituciones para ayudar a los niños: obra delicada y urgentísima de sanación, de promoción humana y de crecimiento en la fe, para que los más pequeños hermanos de Cristo puedan vivir en plenitud su condición de hijos de Dios”.

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